28 octubre 2005

PERFIL XV - Una noche en la isla

Un relato muy de viernes... Que tengan un estupendo finde!!!!
Pórtense mal, como debe ser.


Ella se dejaba mirar. Lo sabía. Con ese sexto sentido percibió la mirada como una cuña, penetrando, del otro lado, a siete metros. No intentó detenerlo, tampoco se sintió halagada por el hecho, le resultó simplemente natural.
Inés le hablaba en medio del beat del ambiente. Que entonces le cerró la puerta en la cara y decidió que no se iba a dejar convencer otra vez, que aunque le doliera en el alma no cedería porque esa historia tenía muchos años consumidos, demasiados reproches acumulados.
Ella veía los ojos de su amiga. Por primera vez pensó que Inés al fin cumpliría con lo que decía. Un destello de resolución y fuerza de voluntad acompañaba aquellas palabras en frente suyo.
Pero sus pensamientos se vieron perturbados de repente. Su sexto sentido otra vez. No quería voltear para cerciorarse. Sería abrir una puerta demasiado obvia.
En la mesa de al lado alguien era festejado. A la música del lugar se le sumó un feliz cumpleaños. El humo innundaba la atmósfera. Inés cantó a coro con la mesa contigua mientras ella intentaba agudizar sus instintos, abrir una cortina en medio de todas esas distracciones.
Ya no era a siete metros. De dónde provenía?
Inés terminó de cantar y volvió a su monólogo. Pero ella ya no escuchaba. Ahora se sentía inquieta. Le daba la impresión que cualquier cosa la haría saltar en su silla como un resorte. Bebió otro sorbo de vodka con menta y se quedó observando el líquido verdoso dentro del vaso por algunos instantes.
Inés seguía… Algo sobre el Año Nuevo, algo sobre la isla. Las palabras se fusionaban, produciendo un efecto de zumbido constante. Llegó a discernir una fiesta en un barco en la conversación, pero ya no podía hilar ideas.
Está más cerca….pero, por qué la inquietaba? Parapadeó y miró a Inés, quien de pronto se dio cuenta que pasaba algo. “Todo bien? Querés tomar un poco de aire?” “No, no, pero voy a refrescarme la cara.”
En realidad, tenía miedo de pararse, temía que sus piernas flaquearan, o que la mirada que percibía se hiciera más fuerte. Ya no quería dejarse mirar, quería ser una sombra, desaparecer.
El destino la ayudó. Unos tipos empezaron a discutir y rápidamente se fueron a las manos. Aprovechó la atención acaparada por la lucha y se escabulló como un pez hacia el pasillo que daba a los baños.
Después de esquivar algunos curiosos abrió la puerta con el cartelito “Ellas.”
Se miró al espejo, abrió la canilla, dejó que el agua corriera por un momento entre sus dedos y se mojó la cara, cuidando de no estropear su maquillaje.
La sensación de mareo disminuyó pero todo su cuerpo seguía en estado de tensión. Tras la puerta, la pelea ya se había disuelto y el DJ decidió que la música apaciguaría a las fieras, por lo que lanzó una primera pista que ella reconoció como el último hit de la temporada. Qué acertado…
Inés entró en el baño. “Vamos mujer! Hay que bailar!”
Ella pensó que se sentía mejor, que ya no le inquietaba tanto y salió tras su amiga.
En medio del bailoteo se encontró con unos compañeros de la universidad. Se sentía más segura entre tantos conocidos por lo que se decidió finalmente a olvidar el asunto. Quiso entonces cambiar el vodka por tequila. Inés la acompañó a la barra a brindar: “Por nosotras!”, le dijo.
Mientras levantaba el shot percibió algo y se detuvo en seco. Por el espejo que obraba de fondo de la barra pudo captar de nuevo esa mirada. Vio sólo unos ojos, algo fugaz, pero estaba segura.
Esta vez se dio vuelta. No vio más que un montón de cuerpos contoneándose. Inés no se había dado cuenta, pues había entablado una conversación con el barman, o mejor dicho, había empezado otro de sus monólogos.
Se hizo paso entre la gente. Sus compañeros de universidad estaban a unos metros, pero a ella el trayecto le parecía infinito. Recibió algunos codazos en la espalda y un pisotón mientras intentaba avanzar sin perder de vista a sus amigos.
El sopor la estaba ahogando, o tal vez el alcohol estaba surtiéndole efecto. Unos pasos más… Su piel se estremeció de repente. Alguien le rozó la mano…
Se resistió a mirar pero notó que se había paralizado, ya no podía dar un paso más. El roce se transformó en una caricia que ascendía por su brazo desnudo. Algo la incitó a seguir el ritmo pero aún no quería mirar.
Estaba bailando… Una mano se apoderó de su cadera. La música la envolvió, la elevó. Flotaba de alguna manera, mientras la caricia dejaba el hombro y continuaba en su cuello. Pudo percibir un aliento cálido en su oreja. Se sentía borracha y a la vez totalmente sobria. El tiempo se detuvo mientras el carrussel en su mente aún giraba. Había un aroma nuevo a su alrededor. Química…
Algo pasó. Cayó a tierra de repente. Inés la miraba asustada. “Está acá!” Le decía, “Podés creer que el muy infeliz vino justo acá? Tenemos que irnos.”
No supo negarse. Giró en redondo. No había nadie en particular a sus espaldas y ya no sentía la misma sensación. Se sexto sentido no le transmitía nada. Se dejó conducir por su amiga hasta la salida.
Una vez afuera, Inés arrancó uno de sus diálogos unilaterales. Ya no importaba. Esta sería otra de esas cosas insignificantes, pensaba. Fue el alcohol seguramente.
Estaba fresco. El viento nocturno con olor a mar le resultó agradable.
Ambas se alejaron por la peatonal rumbo a la playa, como era natural.

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Dedito pa arriba...
... para esas mañanas de primavera con rocío y calorcito, con pájaros y aroma a desayunos.
... para Roxy que dice ser hueca. Veo que si es así, debe ser una ventaja porque tiene espacio en su cabecita para un montón de cosillas que la transforman en una persona super interesante (y para nada tonta).
... para tí, lector que posas tus indómitos ojillos en esta página, porque sé que últimamente la longitud de mis publicaciones ha crecido incontrolablemente y a veces uno no tiene ganas de leer nada largo.
... para el Oso Di Yorio!!! Bien sabemos los que tenemos el honor y placer de conocerlo, que se merece esto y mucho más. Fé de erratas: NO ES EL SABADO, ES EL VIERNES 4 DE NOVIEMBRE.

26 octubre 2005

Disertación sobre la evolución de la idiotez humana

Idiota: persona afecta de idiocia. Idiota moral: sujeto incapaz de discernir la naturaleza moral de sus actos. Idiota sabio: sujeto deficiente mental con capacidades extraordinarias para las matemáticas, música u otras disciplinas o con una memoria excelente.

---Según esta definición y dejando de lado algunos términos médicos, lo más expandido por el mundo es esa forma de idiotez sabia leve donde el ser humano es incapaz en algunas cosas y sabio en otras.

---En algún momento de la evolución de nuestra especie, seguramente se nos planteó la necesidad de poder decidir, calcular las consecuencias de nuestros actos para usar nuestras reflexiones como argumentos en la elección de un camino a seguir. Como resultado, fuimos elegiendo, decidiendo, cada vez con más naturalidad, hasta que de hecho, una de las características que nos definen como humanos es justamente eso, nuestra capacidad de reflexión, de decisión sobre las cosas que dependen de uno.

---Sin embargo, esta evolución parece habernos transformado en seres lo suficientemente idiotas como para meter la pata y tomar las decisiones equivocadas, y a la vez, lo suficientemente inteligentes como para darnos cuenta (cuando ya es tarde) de nuestra metida de pata y para desear que la tierra nos trague. O más o menos…

---Hace unos tiempo ya, Rafa posteó la definición de “patético” intentando interpretar su verdadero significado. Encontré el origen de esa palabra en un diccionario teatral, el cual la remonta a los griegos, siendo una de las ramas de la que parte la clásica Tragedia Griega. El ser patético inspira compasión, está desvalido, y sufre constantemente… Los griegos crearon este tipo de “comedia” para tener una oportunidad de reír sobre las desgracias ajenas, antes que las propias. Es así que Homero sobrevive las mil y una, sufriendo por amor, lo cual entretenía al público, porque, claro está, no eran ellos los que estaban irremediablemente separados del ser amado, que vivían naufragando y luchando con montruos mitológicos. Ni eran ellos los que tejían y destejían con tal de evitar la lenta agonía que significaría el tener que entregarse, aunque mínimamente, a una persona non grata. Y tampoco dependía de ellos el escapar a este destino, sino que eran “marionetas” de los dioses.
E incluso me atrevería a ir más atrás en la historia de lo patético, a los egipcios, que ya descuartizaban a sus dioses en los relatos (aquí me refiero a Osiris), y repartían los pedazos para que su esposa (Isis) los buscara e intentara juntarlos a todos. Todos excepto uno.

---Nuestro rol de patéticos e idiotas no se limita a los escenarios. Parece que la sociedad en algún punto recae siempre en eso de divertirse con las desgracias ajenas. Las telenovelas, los dibujitos animados (por más de que soy una seguidora eterna de Tom y Jerry). Cantinflas, Chaplin, Coqueluche; todos estos comediantes parecen haber usado nuestra inclinación morbosa innata en provecho de sus carreras, tomando justamente nuestros rasgos más lamentables y exagerándolos en expresión burlesca, una caricatura de nosotros mismos.

---Volviendo al ser idiotas… ¿Hasta qué punto depende de uno? ¿Hasta qué punto es una característica con la que nacemos?

---Ejemplo clásico de la edad adolscente:
---Tengo una hermana 1 año y medio mayor que yo. En la época de la pubertad, cuanto más “intelectualoide” e introvertida me volvía yo, más alocadamente sexy se volvía mi hermana (en realidad más descarada y facilonga). Como resultado, cada vez que tenía un “proyecto de” y éste pisaba mi casa, terminaba siendo un “proyecto terminado” de mi hermana. Y a veces ambas cosas ocurrían simultáneamente, hasta que me di cuenta que yo era la que obraba de llave y abría las puertas para que dichos adolescentes de hormonas alborotadas pudiesen acercarse a mi hermana que, ni lerda ni perezosa, les recompenzaba la astucia al usarme de catapulta. A la larga me di cuenta. Obviamente no necesité muchas de esas experiencias de este tipo para concluir que mientras durara esa transición, mejor era no enamorarse, ni siquiera sentir cierto afecto por alguien que ronde muy seguido mi casa. Igualmente me sentía una idiota, porque un par de veces caí en la trampa.

---Un ejemplo actual:
---En el presente soy lo que se dice una especialista en “centros”, que un buen puntero siempre se encarga de meter en la red. Me explico. De puro idiota digo determinadas frases en las conversaciones que mis amigos y conocidos sacan de contexto fácilmente y pueden adquirir significados escandalizantes. Ni siquiera es algo que pueda controlar directamente. Quizás debería rodearme de gente menos mal pensada, o menos degenerada. Ejemplo: Ensayo con la banda. Uno está probando cosas abajo del escenario, el puestista decide ver la utilización del espacio escénico y me pide que llame al que está abajo. Mi inocencia o naiveté sale a la luz: “Vení a hacerlo arriba”. Saquen conclusiones. En estos casos, ya me tienen tan acostumbrada al remate al arco, que mis reflejos reaccionan solos para terminar diciendo: “Eso no sonó muy bien, ¿no?”

---Lo patético de estos ejemplos es evidente…

---La idiotez humana es infinita. La hay más inocua como en estos ejemplos, pero puede ser realmente dañina a su vez. Algunos seguimos siendo expectadores de una tragedia griega, otros somos protagonistas.
Pero dentro de esa idiotez, siempre hay un hueco atemporal en donde lo que nos hizo humanos, esa cierta conciencia de uno mismo, quizás inteligencia o capacidad de elección, nos presta ayuda, aunque sigamos siendo el único animal en tropezar más de una vez con la misma piedra.

---Y nos gusta, en el fondo nos gusta golpearnos la frente una y otra vez contra la pared. Terminamos riéndonos de nosotros mismos, aprendemos a convivir con la imagen en el espejo y la imagen interior. Seguimos siendo idiotas, pero felices.

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INVITACIONES
La Triple Nelson en la Fiesta X
Sábado 29 de Octubre 23:30hs!!!
Escenario del Velódromo.
(^_^)
Sicarios en La Olla
Como todos los jueves, hagan su reserva
Desde las 21:30hs
Cubierto artistique
(^_^)
El Hot Club sigue viviendo
En la Taberna del Sol.
Hagan sus reservas con aticipacion
Los viernes a las 23hs
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RECOMENDACIONES DE UN DIA DE MIERCOLES
Musicalmente hablando:
Yellow Jackets - Dreamland
Mike Stern & Richard Bona, en compañía de otros monstruos como Colaiuta y Michael Brecker - Voices
Jacky Terrasson - Smile
Nat Kind Cole - I'm in the mood for love
(^_^)
Marionetas
¿Recuerdan que les comenté de ella en mi paseo por Santiago?
El museo tuvo la amabilidad de mandarme imágenes de los cuadros enteros.
No podía esperar para mostarles.
(Cuando SEA grande VOY a ser MARIONETA)

23 octubre 2005

Retorno (la segunda) y fin del cuento

Pendiente

Y para ser concreta, el tipito de la Pullman se olvidó que me quería bajar en el terminal sur!
Nos atrasamos 40 minutos o más y terminé bajando en el otro terminal. Me tomé un taxi, pero el tráfico estaba congestionado. 5 minutos para la salida del Ega y yo trancada entre dos ómnibus (esto me recuerda a una pesadilla que tenía de hace unos 15 años).
Cuando finalmente llegué, el del taxi me cobra, saca apurado la mochila de la cajuela y raja como perseguido por el Diablo. Lo sabía. No me dio el cambio. Pero no importaba. Además, un pulpo quedó atorado en mi mochila con el apuro de hacerse unos 2000 pesos chilenos. Usará esa plata para comprarse uno nuevo! Jojojo!
Y llegué al Ega, donde los conductores y el azafato esperaban por mí. Subí con mi último aliento y el ómnibus partió.

Como a la ida, asiento 9, sin compañero, ideal para extender mi caos viajero en el eje de las x. Esta vez saqué a Miranda de una, y me puse a componer.
No había desayunado nada, pero por suerte en el Ega me tiraron unos alfajores Portezuelo y unas galletitas María que acompañaron mi té con leche, porque esta vez, no tenían chocolate y yo no tomo café.
En corazoncito aún latía acelerado por la corrida y los nervios.

Comenzando el ascenso por la cordillera, otra vez una cola de camiones larga está esperando. Y a ella se sumaban autos, mientras que en sentido contrario, venían bajando en cámara lenta los ómnibus nuevos, verdes, que se implementarían como transporte urbano de Santiago, en lugar de los amarillos.
También era época de cambio de guías telefónicas. El corte del paso en el día anterior se debió a que un par de camiones de dos ejes, lleno de estas guías, volcaron en una de las vueltas del caracol.
Los libracos, como Libros Gordos de Petete, andaban desparramados por la ruta, y una cadena de hombres los levantaban y colocaban en otro camión, ya que el que los traía antes, se había literalmente partido en dos.
Por supuesto tuve que putear por haber olvidado el comprarme lentes de sol. El reflejo de la nieve es francamente molesto cuando se está estancado, con el sol en el zenit.

Como Fabián explica tan bien en su reciente post, las Leyes de Murphy se aplican en cualquier circunstancia. Cuando uno piensa que nada podría ser peor... la paradoja se forja a sí misma.

Farol

Aconteció que debíamos pasar por la migración de la aduana Argentina, a 2800mts (¿cómo nadie se dio cuenta que había puesto km?) de altura. Después de esperar en la cola interminable, finalmente nos dejaron descender y una de las viajantes, que compartió conmigo el mismo ómnibus de la ida, me comenzó a chamuyar su estadía.
Mientras yo me fui de Santiago a Talca, de Talca a Curanipe y vuelta, luego a Puerto Varas, Puerto Montt y Frutillar, esta señora visitó a su hija, le lavó las cortinas, le limpió la casa, le cuidó los hijos y salió a un restaurante cuyo nombre no recuerda. No aguanté la pregunta prejuiciosa:
- ¿Fuiste a Santiago a limpiarle la casa a tu hija?-
Lejos de ofenderse, como yo pensaba que pasaría cuando un dejo de CORDURA se me atravesó para advertirme de lo bruto de mi pregunta, la mujer me respondió:
- ¿Y qué más podría hacer?-
Ok, got it. Ella y yo caminamos por senderos distintos de esta vida.
Durante esta charlita, sentí que me empezaba a faltar el oxígeno, así que me senté a esperar que fuese mi turno en la ventanilla. Pero a medida que cruzábamos más y más palabras, el malestar aumentaba, así que apoyé mi chal en el piso y me recosté y levanté mis patitas. Al poco rato veía nublado.
Entonces sentí el olor característico del desmayo construyendo intrincados remolinos en mi nuca. "No te desmayes m'hija, respirá, apretá las rodillas como vos sabés hacer..." Mis pensamientos ya no eran claros, y todo lo que una vida entera de nervio vago disfuncional me había aportado como experiencia, surtió apenas el efecto deseado.
No sé bien cuánto tiempo pasó, pero la gente me empezó a rodear. Como siempre sucede, nadie te deja desmayarte en privado.
- ¿Estás bien? ¿Te sentís mal?- Me preguntó uno de los agentes de azul de la aduana.
"No, si me tiré al piso para ver las cosas con otra perspectiva!"
Vociferé un "no" y manotée mis documentos en el bolsillo. Tenía calor, y frío y me sudaban las manos y el olor... ese olor no se iba. Eran cuatro los más cercanos. Uno se identificó como médico y me tomó el pulso.
"No es el pulso, pelotas! Es la presión!"
- El pulso está bien.- Dice.
"Chocolate por la noticia! Te recibiste de veterinario, ¿no?"
Me abrí el sacón y traté de levantar las piernas pero no había caso.

Una extraña sensación de vacío trepó desde mi estómago. Me doblé en convulsiones, pero con el escaso alimento que había consumido en esas últimas horas, no había nada que pudiese sacar. Giré instintivamente hacia un costado. Las convulsiones no son algo que me ocurra muy seguido. Se puede decir que me asusté un poco. Pero este instante no se prolongó demasiado. Finalmente volví a recostarme de espaldas.
El azafato hizo el trámite por mí. Entonces otro tipo de azul se acercó para comparar la cédula de identidad con ese decadente especimen desparramado en el piso.
- "Músico".- Leyó en mi papelito.
- Y tiene la guitarra arriba!- Grita la mujer limpia-cortinas.
Otro tipo, uno joven, se me acerca.
- Cuando te sientas mejor te ayudo a volver al ómnibus.-
"Al fin uno que dice algo coherente!"
Resultó ser otro pasajero del Ega, un piloto, que mi padre atomizaría por horas hablando de aviones y planes de vuelo.
Prácticamente me cargaron entre él y el azafato hasta el ómnibus, en cuanto el sudor frío cesó, y me extendieron una Coca-Cola (mentiras, una Pepsi, y sabemos que no es lo mismo).

Mi pequeño acto de desvanecimiento provocó en el resto de los pasajeros de Ega, infinidad de preguntas durante todo el resto del viaje. De entre esas preguntas, una infaltable: "¿Estás embarazada?". Pero en líneas generales la pregunta era: "¿Estás mejor?"
- Si, gracias. Fue el cansancio. La falta de sueño.-
- Estoy mejor, gracias. Siempre me pasa.-
- Posiblemente fue el haber comido tan poco, y la altura.-
- No! No hay problema en que me coma este churrasco con ensalada.- (Esto fue en parador donde cenamos esa noche.)
- Perdón por asustarlos. Como todo artista, necesitaba llamar la atención un poco.- (Prueba superada!)
"Fue un desmayo! Yastá! Me apuné un poquito! No me desmayé tanto!"
- Nos precupamos porque estuviste 10 minutos desmayada.- Me dice una señora con acento de alguna otra latitud.
- ¿10 minutos? Naah! Yo no me desmayo más que un minuto, a los sumo.-
- Es cierto.- Se mete Laura, una de las chicas argentinas que me contaba que fue a ver a su pareja, y se la trajo consigo.
- 10 minutos o más.- Dice Andrea, la pareja de Laura.

Ok, ok... Sí fue un desvanecimiento preocupante. Qué actuación maestra! Y yo demasiado inconciente para verla!

11 Norte - La Esquina Mágica

Pero enfin. Superado este escollo, pasó la noche tranquila, en la cual finalmente pude dormir. Al despertar me di cuenta que el viaje estaba por terminar. Miré en el horizonte, busqué la línea irregular de las montañas pero en su lugar había una línea completamente recta. La pampa húmeda.

Llegamos a la aduana argentina, la de antes de cruzar el charco, esa que no tenía Fiesta, pero tenía Café Creme. Allí teníamos que sacar todo el equipaje del ómnibus para que lo revisen.
Cargué con todo hasta ese mostrador bajito que tienen, donde uno se pone en fila con los bolsos delante y espera a que le saquen la ropa interior, o el pisco, o los vinos, y vaya uno a saber qué otra maravilla de su interior.
Claro que mi mochila es verticalísima y zafé casi heroicamente del trámite, mostrando lo compacto del arreglo de mi equipaje. El aduanero miró mi guitarra con atención y me dejó tranquila en dos minutos.

Y allí, la Ley de Murphy en acción.
Coloqué mi pierna izquierda estratégicamente en el mostrador, para levantar la mochila que con tanta botella estaba pesadita, y sentí un sonido inquietante dar lugar a una ventilación nueva en mi jean, más precisamente sobre mi nalga izquierda.
Era de esperarse... Le di tanto palo en estos años a este bendito pantalón que no resistió la prueba de fuerza.
Ahí marché cargando mis cosas hasta el ómnibus, con mi rosada nalga al aire. Ya no había lugar para verguenzas, aunque tengo que admitir que durante el resto del viaje usé el sacón por ser milagrosa y adecuadamente largo.

Pues sí, querubines, crucé el charco de vuelta, admiré el paisaje conocido y silvestre del paisito, gris en demasía puesto que volver de vacaciones se siente como una sentencia a muerte, la antítesis del primer día.
No debería ser así. No se supone que el cotidiano sea tan mediocre, que uno se sienta incluso liberado cuando se va de vacaciones. Esa sensación de libertad del primer día debería ser sentida todo el tiempo, con cada despertar, no durante los pocos días de las vacaciones.

Entonces el cerro acaparó mi vista, y los basurales debajo de los puentes. Y las casas de lona y chapa rodeada de basurales, también debajo del puente.
Más tarde me diría un amigo: "Pasa que nos falta educación."
Y tiene razón en varios sentidos. Primeramente, no deberían existir familias enteras viviendo así, ni niños flacuchos pidiendo en los bondis. Pero el que está en esa situación, tampoco debería admitir tener su casa, por más pobre que sea, metida en el medio de un basural.
A veces siento que lo único que hacemos es votar y tirar limosnas cuando podemos. Somos todos unos seres repugnantes en este sentido. No es que falten recursos. Falta voluntad, faltan ganas, faltan deseos de ver al prójimo superar la miseria.
Me pasa a mí. Antes me indignaba ver a un niño pidiendo. Ahora me indignan los padres de ese niño que lo mandan a pedir limosna. Lo mismo esos padres, subiendo a cualquier transporte urbano con su versito pre-ensayado, cuya única finalidad es el hacerte sentir responsable y culpable por su pobreza.
"Buenas tardes señoras y señores que hacen uso de este medio de transporte. Soy una persona desocupada y tengo 3 hijos, uno de ellos es liciado y está en silla de ruedas. Sólo le pido una monedita de colaboración para llevar una leche a casa, un pedazo de pan. Yo no salgo a robar ni a drogarme pero sólo le pido unas moneditas para no llegar a casa con las manos vacías. Lo que usted pueda aportar, de cada bolsillo, de cada corazón... Cualquier monedita sirve y que Dios le devuelva el doble de lo que usted me pueda dar."

Y este es un ejemplo leve y estándar. Te obligan a compadecerte, a disculparte, a atajarte el corazón si no tenés nada para darles, a sentirte como el ojete si no entrás a rebuscar esos 50 centésimos que habías visto por algún lado entre tus bolsillos o tu bolso. Y encima te meten la amenaza divina como broche de oro. ¿Y si no te doy nada, qué me da Dios?
El otro día pasaron por el edificio pidiendo a través del portero eléctrico. Y yo no tenía ni una fruta, ni ropa, ni monedas, pero tenía tickets alimentación. Bajé y le di unos 100 pesos en tickets. Le dije que podía conseguir alimento en el almacén de la esquina con esos tickets, y el tipo me dijo que eso no le servía. La verdad, me desconcierta.

Victoria

Pero volviendo al retorno...
Pues sí, Montevideo me atrapó en Tres Cruces nuevamente, con el cielo nublado, porque el sol quedó en Chile estacionado sin parkímetro.
Igual sé que todos ustedes, querubines, ya tienen bastante claro que no volví del todo, aún ahora, casi dos meses después de haber regresado. Uno se desperdiga, de a pedacitos, por todos los rincones que visita. Al menos eso me pasa a mí.

La próxima vez que me suelten, el destino será mucho más al norte. Si, si...

Sendero

21 octubre 2005

Más imágenes, para que paseen el finde...



No soy tan buena como Kabuto en esto de los contraluces... pero igual.
Unidos en la Gloria y en La Muerte






Vértigo















Santiago y sus sombras

Experimento

Otro Cielo

Habito Vegetal


Por la Boca



5 Oriente - La esquina mágica


















Primera Parte del Retorno

Así pues, subo a aquel Pullman rumbo a Santiago. El ómnibus esta repleto, de hecho, me toca un asiento allá, en la última fila.
En cuanto llego a mi asiento, un señor de unos 60 y pico se ofrece para ayudarme a dejar a Miranda en el estante para los bolsos. Me deja pasar al lado de la ventanilla y se sienta con una sonrisa en los labios y ya haciendo la introducción de su persona. “Jaime, encantado.”
Un último saludo a través del vidrio me deja con esa sensación de perdida y sabor amargo que tiene toda despedida.
Camino a Osorno, la primer escala, mi servicial compañero de asiento empieza a preguntarme cosas sobre mi estilo de vida. Me cree trovadora, mientras él es domador de caballos que cría en Puerto Montt. Hablamos sobre las técnicas de doma, las razas, el andar y la personalidad de estas bestias, él desde su conocimiento, yo desde mi curiosidad.
Lo que me gusta más de estos viajes es cómo uno conoce las vidas que se desarrollan paralelamente y en simultáneo con cada respiración que uno practica. Como comentaba con Bernardo unos días antes, “en este momento, en otro lugar, existe una persona que está quizás pensando exactamente lo mismo que tú.” Aunque no se aplique a lo que quizás ronda por la mente de Jaime, quien resultó ser un gran parlanchín, con una historia de amor marchita en sus recuerdos, me es inevitable ver lo paradójico de mi conversación.
Resulta que mi abuelo, ese que nunca llegué a conocer, era domador también. Hablar con Jaime me produjo la satisfactoria reacción de traer al presente los recuerdos que mi madre me relataba sobre su padre y la relación que éste tenía con los caballos.
Sin embargo, y pese a esto, a las 4 horas de viaje, este señor deriva su charla a una llena de dobles sentidos, melosa y repleta de elogios sobre mi belleza y juventud, y lo que es peor, no me deja dormir! Mi mente intenta entonces volar en esas 12 horas interminables, trato de distenderme, incluso cuando un accidente de autos en el carril contrario de la ruta nos obliga a aminorar la marcha. Para colmo, el muchacho que atiende a bordo del bus, es de esos de reacción retrasada. Lo primero que le pedí fue que me avisara en el terminal sur de Santiago, así podría alcanzar el Ega a Montevideo y ya veremos que ese mensaje nunca llegó a su cerebro a tiempo.

20 octubre 2005

Otra paradoja

Hoy es noche de La Olla, y no pienso perdérmela, a pesar del cansancio.
Pensaba tirarles un post de jueves, adelantando el viernes, pero la urgencia es urgencia y necesita atenciones.

Uno anda por la vida, rodeado de personas más o menos cuerdas, más o menos locas.
Algunas veces se te cruzan esos tipos que te preguntan la edad y cuando les tirás tu cuarto de siglo de vida, te miran desde las alturas diciendo: "Vos sos muy chica para saber" o "Ah! Entonces no sabés de que te estoy hablando", o incluso "Cuando tengas unos años más vas a entender lo que te digo."
No sé quién les metió en la cabeza que juventud es sinónimo de ignorancia. Algunos son tan viejos, y tan ignorantes... Es triste, muy triste.

¿Y por qué voy a esto? Pues porque Pablo está sufriendo, y su situación me duele, me vacía.

Tuve que comentarla con alguien que tiene el doble de mi edad, y su respuesta fue: "¿Vos cómo podés opinar si sos una mina soltera, que hace más de una año y medio que no tiene relación de pareja alguna, y tampoco hijos? Encima tus padres están casados hace 30 años y aunque no se amen, aprendieron a convivir en relativa armonía."

¿Y saben? Me dio bronca. Porque sí, es cierto, mi situación de vida es esa. No tengo una familia demasiado disfuncional (con excepción del perro que se cree humano).
Pero mi hermana tuvo a su primer hijo a los 16 años, y dada la situación, su compañía más cercana en esa instancia fui yo. Para entonces yo tenía 14 pirulitos nomás, y el "padre" de Gabriel (mi sobrino grande), tenía 25 años. Al enterarse de los hechos (cosa que yo le tuve que comunicar porque se negó durante semanas a hablar con mi hermana), dijo que no creía que fuera suyo y desapareció.
Gabriel de hecho, no tuvo una figura paterna hasta que a sus 8 años, mi hermana se casó con el padre de su segundo hijo. Esta situación afectó su autoestima para siempre, creo yo. Se siente abandonado y con razón. Porque no importa cuánto cariño o estabilidad familiar tenga con su padre político (que es excelente padre además), él sabe que su origen es otro, y no conoce ni siquiera el rostro de aquel que le dio la vida y la espalda en una misma jugada.
Quizás no sepa nada de ser madre, soy sólo una tía loca al fin de cuentas. Pero sé lo que conocí de cerca, sé las consecuencias de sentir el abandono paterno, y no me gustan, para nada.

Es por esto que me indigna, me duele, me hace trizas el sufrimiento de Pablo y el de Santi. Como ya comenté alguna vez, no aquí, pero en algún otro lugar, no hay derecho a usar a un niño como chivo expiatorio en un desacuerdo de adultos. No entiendo cómo mierda un ser humano usa a un ser aún limpio de malicias, para exorcisar la propia frustración en él.

El dinero... el dinero, va, viene, pega una vuelta. Pero si acaso hacen que Santi se convenza de que esta disputa es su culpa (aunque sabemos que el problema pasa por otro lado, y no surge por la tenencia del niño o los horarios de visita, y quizás tampoco por la pensión pedida), o si le hacen creer que su padre lo rechaza, su vida afectiva se verá profunda e irremediablemente afectada. Y me indigna, me sulfura horriblemente, y sobre todo, me hace sentir completamente impotente.

La Ley, tiene esa tendencia desagradable a hablarte como los mayores que uno, esos que te dicen "cuando tengas unos años más vas a entender lo que te digo".
Y esa misma Ley pierde el punto de vista que importa. Uno sabe entonces que lo única opción es armarse de paciencia, y seguir paso a paso sus directivas (que jamás van en el interés del niño en custodia, eso está claro), con tal de no complicar más aún la situación.

Hablando mal y pronto, yo la pondría en su lugar, a esa madre, a ese esposo de una madre, porque no se puede ser tan necio y no recibir un golpe aleccionante por ello.

El mundo es redondito... y gira, gira.

Por eso, Perrillo, Pablo, fuerza! Paciencia! Perseverancia... No estás sólo en esto. Tú tienes más apoyo aquí, entre tus amigos, que todo el apoyo legal que pueda tener ella. Sin duda no estás sólo, y las pruebas saltarán a la vista fácilmente. Ella es quien está sola.
Santi lo sabe, sabe que lo amas y no creo que haya nada ni nadie que lo convenza de lo contrario. Un abrazo enorme!

17 octubre 2005

PERFIL XIV - Isabel

La conocí hace unos 6 años, cuando ella trabajaba en el boulevard, en esa esquina donde los vientos se reúnen y los hombres pagan por el servicio. Yo estaba en la parada del ómnibus con la esperanza de que a esas altas horas de la noche pasara algún servicio que me llavara de regreso a casa.
Isabel me pidió un cigarrillo. Le extendí uno deseando que tuviese fuego ya que hacía horas que andaba con ganas de prender uno. Desafortunadamente, ella tampoco tenía.
- Esperame que ya consigo para las dos.- Me dijo.
Se paró más cerca de la esquina y cuando pasó un auto, bajó el cordón de la vereda hasta casi ser arrollada. Con una sonrisa se asomó a la ventanilla del acompañante y se inclinó elocuentemente. Unos segundos más tarde se acercaba a mí soplando una bocanada de humo por su boca.
Me extendió la punta de su cigarrillo que uní al mío para prenderlo .
- Gajes del oficio. – Fue su comentario cómplice.

Se sentó a mi lado en el banco de la parada, como queriendo conversarme, y a la vez cuidarme de los conductores de esos autos que desfilaban despacito, oteado a las trabajadoras sociales.
Tenía unos 40, y poseía un brillo particular, sobre todo en su mirada. No era fea ni pasada de kilometraje. Usaba poco maquillaje y su ropa no parecía ser esa que insinúa hasta lo más íntimo de su cuerpo.
- ¿Volviendo de trabajar? – Me pregunta.
- Algo así. Estoy deseando llegar a casa.-
- Ya vendrá, supongo, aunque a esta hora, nunca se sabe. La noche está preciosa. Lástima que la concurrencia es mala. Isabel. – Inclina su cabeza saludando.
- Un gusto, Isabel. Dharma. ¿No hay trabajo?-
- No, si trabajo hay un montón. Nunca falta alguno. Pero no te creas que no elijo a mis clientes. No me muero por la guita, ni siquiera por buen sexo… Lo que me va es la buena compañía. Los tipos que andan traumatizados porque van a echarse una cana al aire a espaldas de sus esposas, o los que te sonríen demasiado abiertamente, esos no valen la pena, por mucho que paguen.-
- ¿Y cuáles te van entonces?–
Isabel miró al cielo. Le dio otra pitada al pucho.- Algunas veces se viene alguno a pie, caminando tranquilo, y sin preguntar a cada paso. Ahí me llama la atención. Los solitarios que salen a caminar son la mejor compañía en una noche solitaria.–
- Disculpame que te pregunte… Si buscás ese tipo de compañía, ¿por qué lo hacés por dinero? –
- Te disculpo.- Contesta.
Luego sucumbió en el silencio.
Pasó un minuto… Cuando me convencí que no iba a responderme, vi que se acomodaba en el banco y me miraba directo a los ojos.
- ¿De verdad querés saber? – Me interroga.
- Si. Si no te molesta, claro.-
- Porque no conozco otra vida. Empecé muy jovencita, por necesidad y falta de educación. Y me fue tan bien que no sentí la obligación de dejarlo. Me mantuvo durante años, y me ayudó a terminar una carrera... Ahora que vivo bien, me doy cuenta que nunca tuve un verdadero compañero.-
- ¿Y de qué te recibiste?-
- Soy economista.- Se rió. – ¿Asombrada? Pues si. Dejé la calle durante 5 años, cuando terminé la carrera. Pero los tipos en los bares no te levantan, y si lo hacen, igual buscan sólo esa noche, por la cual puedo además sacar plata. Así que volví a la noche que conozco, y a veces sólo me quedo acá y dejo que pasen los tipos.-
- ¿Y nunca tuviste una pareja?–
- Claro! Pero tengo el problema de hablar sin vueltas. Apenas la cosa se ponía seria, les cantaba las cuarenta, les contaba toda mi verdad. Ningún tipo se arriesga con una puta. Las putas son buenas cuando están calientes y les pueden pagar por sexo. Pero cuando es gratis y hasta es posible que alguno sienta algo más que calentura, ya no están tan afín. Piensan que para eso las putas no son buenas.O que no son de confiar.-
- ¿Y no se te pasó la mente el no decirles?–
- ¿Para qué ocultarles lo que soy? Si me van a querer, incluso a enamorarse, es mejor que se enamoren de todo y no de la parte que les muestro, y sobre todo, que sepa de antemano todo lo que no quisiera saber de mí. Ninguno aguantó la prueba de fuego hasta ahora.–
- ¿Y que hay con los hombres solitarios?-
- ¿Ya te dijeron que hacés muchas preguntas? Me gusta que lo hagas…. A ver… Los tipos solitarios son almas en pena como yo. Y tampoco vienen ocultándote lo que son en realidad. Al menos tengo sexo con alguien que se me parece más.-
Tiró la colilla a la calle justo cuando paraba un auto deportivo plateado.
- Vení, linda! ¿Cuánto? – Gritó un tipo desde adentro del vehículo.
Isabel se levantó para acercarse al auto.
- No flaca, vos no. La otra, que es más tiernita.-
Isabel me mira y me hace una guiñada.
- Querido, esta está fuera de tu alcance. No podrías pagarle ni la subida al auto.-
- Epa! ¿Qué es? ¿Modelo? Yo puedo pagar lo que sea! Vos tirá un número.–
- Seccional 5ta, corazón. A las mujeres con placa no se les paga.- Le contesta la Isabel. El tipo se asustó visiblemente y enfiló por el boulevard haciendo rugir el motor del deportivo.
- Algunos como este son tan predecibles… Jajajaja! Seguro que vas a ser la anécdota preferida con sus amigos conchetos, si se le va el pedo como para acordarse. – Se carcajea.

La noche se sumió en el silencio nuevamente mientras el desfile de autos se tornaba cada vez mas esporádico. Sopló una brisa y el ómnibus brillaba por su ausencia...
De pronto Isabel hizo un gesto imperceptible, ese que nos sale en forma espontanea cuando tenemos alguna determinación en mente.
- Bueno… No hay tipos solitarios por la vuelta y mañana tengo que madrugar. ¿Te llevo?-
- ¿Perdón? – Fue mi reacción mientras regresaba de mis meditaciones lunáticas.
- Jajaja! Tranquila. Ando en moto. Cualquier cosa te tirás nomás pa la calle.-
- Por mí no hay problema, siempre y cuando no te desvíe demasiado de tu rumbo.–
- Querida, si yo nací con el rumbo desviado.-

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Pequeño avisito de hoy para mañana, porque es algo que no pueden perderse.

14 octubre 2005

Lo prometido es deuda

Deambulantes, en tránsito, sedentarios, nómades... Los hay en cualquier parte del mundo. Estos son chilenos, pero miren alrededor suyo y verán que esta clase de encuentros pueden tener lugar en todos los rincones del planeta.


Porque sabemos que ese perrito, allí, acurrucado, es feliz. Mientras tenga compañía, siempre es feliz. Y siempre se encuentra alguna buena compañía en la ciudad.
¿Algún cuchillo que quieran afilar?










Pasen por Pelluhue. Podrían comprarle carne de jaivas a esta dama.




Hace 20 años que esta señora temucana vive en Talca, pero lo primero que te dice es que es de Temuco. Fácil adivinar dónde dejó su corazón.











La bandera chilena es una presencia inamovible. Sus colores se lucen en todos lados, sobre todo cuando se acercan las fechas patrias. Mi modelo de esa tarde fue Bernardo, de esas personas en el mundo que vale la pena cruzarse, aunque sea de casualidad.

Tejedor. Una de las mejores imágenes en mi opinión. En cuanto vi a estos pescadores, supe que aquí habría una ganadora.

Momento de Lectura. Casi lo mismo que yo hago en el Puertito del Buceo.







Imágenes que dicen mucho más que todas las crónicas que me atreva a escribir.

Saboréenlas, porque no hay desperdicio, aunque mi técnica sea más bien azarosa. En esta entrega, no pueden decir que haya sido mezquina. (^_^)

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LA DOSIS DEFINITIVA

Me había quedado en el despertar en Frutillar Alto, donde comencé a ver araucarias, árboles autóctonos, en este momento protegidos, cuyo origen es prehistórico y de hojas con hábito espinoso (una modificación de la hoja que la hace verse como triángulos, pero no son espinas aunque lo parezcan). Son árboles que crecen dos milímetros por año, y los que yo veía tenían dos metros de alto... Imaginen la edad de estos.

Me contaron que solían haber bosques de araucarias en el sur, en un pasado no muy lejano, pero ya no tan presente. Toda una lástima.

Bajando por las curvas de la ruta hasta Frutillar Bajo, recibo la primer señal de que este envenenamiento no tiene remedio. Cabañas de madera escondidas entre pinos y cerros, detrás de alguna de las vueltas del camino, el aroma fresco y verdoso del lugar, y esa sensación de absoluta tranquilidad que parece esconder algún misterio. Claro, es temporada baja... El lugar está desierto, pero aún así...

La característica más simpática de este lugar es sin duda, que las casas al borde del lago son de tipo colonial alemán. Incluso la repostería que se ve anunciada en los carteles te confirma el hecho de la presencia de esos pobladores, o mejor dicho, sus descendientes.

Otra de las cosas más llamativas es la construcción de un anfiteatro abierto, que se viene llevando a cabo sobre el lago, para celebrar el Festival de Música anual del lugar. Este anfiteatro tiene características muy particulares por lo que pude apreciar en su estructura.

La música está presente, sin duda. Basta ver la escultura en el lago, rodeada de agua, representando un director de orquesta. Más que dirigir una pieza, debe estar dirigiendo la sinfonía de la naturaleza reinante. Desde la playa, la figura se recorta contra los volcanes, que también aquí enmarcan el paisaje. ¿Les dije de las hermosas flores que tiene cada jardín? Había unas especies de narcisos de un amarillo intenso en muchas de las casitas coloniales. El silencio se profundiza en este lugar, la luna se presenta en el día y comienza a observarte, a seguirte con la mirada mientras asciende.

Pero el comienzo de la puesta de sol marcó el límite en este paseo relámpago, visita de médico, muestra gratis, del sur... Había que volver a Puerto Varas... Había que regresar a Santiago... Había un bus que atajar que me devolvería a la dimensión que conozco.

Así es que mi última puesta de sol, la ví en el trayecto entre Frutillar y Puerto Varas, sobre una micro, escuchando la radio chilena y riendo con las rimas del folklore chileno, observando desesperada las caras, los gestos, la vida de la gente que subía y bajaba.

En una media hora volvimos a la casita detrás de aquel cerro en Puerto Varas, terminé de armar mi mochila, la guitarra y la materna, cargué todo a mis espaldas, saludé con demasiado apuro y partí al lugar de donde salía el ómnibus.

Odio las despedidas, porque soy tan maricona que no puedo retener las lágrimas, nublando la visión que debería ser tan clara en ese momento. Por suerte, esta vez, me pude contener. Lo que me contuvo fue en realidad el tener esa certeza que después de haber adquirido este nuevo vicio, de seguro voy a regresar. Nunca dejo cuentas pendientes en mi vida. Mañana, mañana puede ser demasiado tarde, o puede nunca llegar.

Y el Sur me debe la isla de Chiloé, un cruce por el paso de la cordillera a esta altura y muchas, muchas caminatas, para las cuales no tuve tiempo esta vez.

Aquí tienen el veneno, en tres módicas pero fatales dosis. Quizás alguno de ustedes quiera venir conmigo la próxima vez.

13 octubre 2005

Cartelera Adelantada Del Finde

Ya sé que debería terminar de una vez con los relatos de Chile, y por supuesto, publicar las fotos. De hecho, está todo listo para salir, prontito y cocinado.
Pero algunas buenas sugerencias para hoy y el resto del finde se imponen, así que adelanto la publicación del viernes para el jueves, cosa de que si pueden, no se pierdan estas oportunidades.

Esta noche, antes de ir a La Olla y bajarme unas cuantas grappamiel, cosa de calentar la garganta antes de canturrear algo, seguramente asista al concierto de Carmen Pi Cuarteto, con excelente compañía. He compartido escenario circunstancialmente con ella, y es una de las vocalistas que más admiro de este paisito. Pero además, estará acompañada por Horacio Di Yorio en las teclas y Cachi en la bata! Qué cartel! Qué privilegio! Y qué suerte poder tener la oportunidad de ver a tanto talento junto y en simultáneo.
Esto será en el teatro AGADU... Vayan, vayan!

Después nos encontraremos en La Olla y comentaremos los orgasmos musicales vividos.
Y La Olla no es sólo salida de jueves. Los domingos también es super jugosa!


Otros recomendados son para mañana.
Por supuesto que no se deben olvidar que siempre está el Hot Club de Montevideo, en la Taberna del Sol, y con la misma "Pobre Marino" disponible.
Pero antes, ¿por qué no ir al Palacio Peñarol?
Oh, si, si! Hay mucha música rondando esta primavera...

Sino, pueden caer en Espacio Guambia, donde Leo Masliah sigue haciendo de las suyas (tengo entendido).

Hay tantas, tantas opciones...


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CONSULTALO CON LA ALMOHADA

El Sensei de la SabuTuRRía Popular me estuvo advirtiendo de lo olvidado que lo tenía. Estuvimos conversando de esas prioridades que uno maneja cuando quiere compartir un texto con los lectores, y que sus enseñanzas se acumulan, pero no son olvidadas. Prometí volver a encaminar mis pasos hacia la SabiTuRRía Popular en cuanto lo considerara oportuno. Este, por ejemplo, es un buen momento.

Recuerdo que en una de sus sesiones, el Sensei detuvo mi verborragia con esta frase:
"Creo que te debes una larga conversación con la almohada"

Así que eso hice.

Dispuse todo para este momento. Esa noche puse un poco de música, una copita de grappamiel, un incienso, la luz de una vela... me senté en la cama, miré a mi almohadita, la reacomodé porque como buena almohada de plumas, estaba mullida del lado que la había usado como apoyo anteriormente, y empecé a largar el vómito verbal...
Le hablé durante horas, le conté de mis actos fallidos, de mi esquizofrenia en aumento, de mi locura imparable, de mis hábitos de voyeur, de que el vecino que compartía este hábito conmigo ha desaparecido desde que volví de Chile, de que Gladiola, mi plantita de romero, se ofendió con mi ausencia en las vacaciones y decidió secarse. Por suerte, al cumplir un año en este apartamento, conseguí algunas compañeras para Gladiola, y eso la impulsó a comenzar su lenta recuperación. Porque la primavera, por otro lado, me tiene super emocionada y con las sensaciones exaltadas, y sueño despierta demasiado seguido, asi como a veces me sorprendo orbitando lugares que no conozco (o reconozco).
Le conté que por suerte volví a mis paseos al puertito del Buceo, con libro, mate y cámara. Le comenté sobre cómo han crecido mis inquilinos emplumados que viven en el agujero del extractor, que antes me saludaban en la mañana con un "piu-piu", y ahora me saludan con un montón de PIO-PIO!!!, imparables. Me gusta amanecer de esta manera...
También le conté sobre mis últimas adquisiciones y orgasmos musicales, los proyectos... tantos proyectos que mi cabecita se olvida de reposar.
Le escupí mis dudas sobre las quintas patas que aún me esquivan, a su vez sobre esas sorpresas que se me atravesaron en el camino, sobre el estrés del trabajo y lo bien que lo vengo manejando, un poco porque estoy contenta con la actividad, otro poco porque nunca dejé de mirar para adentro y por suerte no perdí mi punto de equilibro aún.
Y por supuesto, le transmití la emoción tan particular que siento al escuchar los ecos de los primeros tambores, practicando para carnaval. Es en este mes que los llamados de la tradición empiezan a usar clave de candombe y rulo de redoblante. Algunos amigos comentan los chistes del show, el remate justo, preparan letras, arman las puestas, crean disfraces, intercambian noticias. Falta poco, falta menos, y ese clima de espectativa se siente en el aire, y se asoma al interior de mi ventana como esos ecos percutivos en la tardecita.
Luego incursioné en temáticas polémicas, por ejemplo, en lo fastidioso que me resulta que las noticias de la mañana, las que escucho bien tempranito, hablen sólo sobre política.
Entonces, finalmente, le plantée mis dudas, mis miedos - porque no sería humana si no tuviera alguno -, y le pregunté qué opinaba, qué tan loca estoy desde su punto de vista. Al fin de cuentas ella ha sido mi compañera desde hace unos 10 años ya, hasta tiene impregnado mi aroma, y se ha mudado tantas veces como yo lo he hecho. Con excepción de mis viajes, nunca la he abandonado, y vuelvo a ella como a una promesa que debo mantener.

¿Y saben qué pasó?

Nada.

Silencio.

Ni un sólo comentario.
Decidí entonces hacer lo aconsejado normalmente en estos casos: me tomé otra copa de grappamiel, prendí un faso, cambié la música a algo más reñido (en este caso un blues), y me dispuse al trance musical acostumbrado antes de quedar dormida.
Pensé que mi almohada me hablaría en sueños. Pero nada particular sucedió. Ella no conoce el lenguaje, o no prestó atención a mis palabras, o directamente se divierte con mi desconcierto.

No, querubines, no. Las almohadas no hablan.
(Oh sí, Les Luthiers andan rondando mi mente)

PD. Pero la adoro igualmente. Es mi almohada de plumas, sin bichos que me chupen la sangre en su interior!!! Quizás Cuando SEA grande VAYA a SER una ALMOHADA EMPLUMADA.
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Descansen en paz. Mañana también encontrarán noticias. (^_^)

10 octubre 2005

Envenenada: Segunda Dosis

Y luego de esa primera muestra de veneno en Puerto Varas, la adicción fue la consecuencia natural de una droga potente, decididamente inevitable.
Para colmo la luna se hacía presente ya en el día, justo encima de uno de esos vértices nevados de los volcanes, sacados de quién sabe que romántico sueño que se transformó en vigilia.

Tomamos “once” ya bastante tarde, luego de compartir mis últimas copas de grappamiel con la amable y cariñosa familia de Pily. Creo que estoy poco acostumbrada a las familias numerosas, y es por eso que me sentí un tanto abrumada por las preguntas, las opiniones, los comentarios, las risas, y la visión de las distintas generaciones reunidas alrededor de una misma mesa, compartiendo cualquier tema en igualdad de condiciones. Allí estaban los abuelos, con extensas arrugas apretadas en sus rostros y sus pasitos de bebé. Bien dicen que la vejez es en realidad un retorno a la infancia. También estaban allí, con ojos curiosos, los padres de Pily y uno de los hermanos, sus tíos, su prima de unos 12 años, otra tía, y la televisión prendida, de cuyos programas ya les hablé anteriormente.
Y yo en medio, como si fuese un miembro más de esa risueña familia, con mis sentidos abombados por la cura de sueño proporcionada por los antigripales…
Y a pesar de todo, degusté humitas y paltas y quesos y pan casero y conversé hasta donde mis sensores alcanzaron a asesorarme.

Finalmente, el sueño venció y lograr estar en posición horizontal fue una especie de regalo divino. Odio setirme enferma cuando debería tener todos mis sentidos alerta, sanos, y con todas sus luces prendidas.

Por suerte a la mañana siguiente del que sería mi último día en Chile, desperté con bríos renovados. El destino planeado: Puerto Montt, mi segunda dosis intoxicante.

Son unos 20 minutos aproximadamente, los que separan Puerto Varas de Puerto Montt, y son íntimos paisajes de inexpresable belleza los que te reciben en ese lugar.
Pasar por Puerto Montt obliga a visitar el Mercado de mariscos de Angelmó, continuamente surtido por los pescadores de la zona. El mercado huele a mar y a movimiento, a comida recién hecha en los pequeños puestos desde los cuales innumerables damas pregonan su virtuosismo culinario, destapando ollas vaporosas en donde se macera el Curanto, plato típico del sur de Chile que trae consigo Medallones (choritos), Chapalele (masa caliente de harina de trigo), longaniza, costillar de chancho, pollo, cholgas y almejas, una mágica combinación secreta que estalla en el paladar y derrama su intenso sabor directo a las papilas gustativas, cual colmenas derrumbadas por donde se escapa la miel.
Suena exagerado pero no lo es…
Las cocineras te llaman: “Simpática”; te insisten: “¿Qué quieres comer? Tengo de todo. Tengo pescados y mariscos, jaivas, cholgas, locos, salmon, etc, etc. Es barato, sólo 1200 pesos, bonita”. Y rechazarlas es ofensivo, pero uno no puede elegirlas a todas.

Decidimos salir primero a recorrer los puestos artesanales, entre los cuales me hice propietaria del famoso Licor de Oro, mezcla misteriosa de especies, trigo, azafrán, de un sabor dulce y (otra vez debo decirlo) adictivo. Quiero más!!!
Y claro está, me seguí descargando con la cámara y un rollo blanco y negro y las callecitas ascendentes y descendentes, una niña con vestido floreado jugando al lado de un bote, cualquier cosa que llamara la atención a mis sentidos y emociones eran una excusa perfecta para disparar.

Pero al llegar la hora del almuerzo, regresamos al mercado, ya con la idea de cuál de esas invitaciones aceptaríamos. Fuimos directo al sucucho elegido, por lo blanco de los manteles y lo tentador de comer salmón recién sacado del agua... Nos sentamos en un saloncito con dos mesas largas y sus respectivos bancos largos a los lados. Una mini cocinita. Por la ventana se veía la orilla del lago, con los volcanes como telón perpetuo en el fondo.
Pily pidió un plato de curanto y yo el famoso salmón frito, porque no todos los días se ven mariscos que abarcan las tres cuartas partes de mi mano, y salón que no te exija una muela de juicio para pagarlo. Acompañamos con vino blanco, que nos fue servido en tacitas de té. Seguramente no tendría el permiso de beber bebidas alcoholicas y esta era su forma de cubrirse.
¿Les dije que el vino blanco se sube rápido a la cabeza? Lo hace, definitivamente.
Nuestro aperitivo fue una taza del caldo de cocción del curanto, con la cantidad justa de cilantro, y mientras degustábamos este caldo, a través de la ventana podía ver a los pescadores poner "locos" en una bolsa grande de nylon entretejido y golpearla incesantemente contra un viejo bote encallado y corroído.
"Esto se hace para ablandar la carne de los locos". Ok! Locos y apaleados... Podría ser mi alimento predestinado...

Festejamos este último almuerzo en Chile, no porque fuese el último, sino porque ese sería uno de los inolvidables momentos del viaje. Y lo es. Ya ha pasado un mes y ese momento sigue allí impregnando los recuerdos, como tantos otros momentos. Además, deben admitir lo pintoresco del lugar donde comimos!

Luego del almuerzo, la maratón continuaba. Debíamos tomar una micro hasta Frutillar, el último lugar que podría visitar en esta ocasión.
Debo admitir que me dormí una buena siesta en esa micro, ya que el abundante almuerzo junto con el vinito blanco en tacita de té, más el solcito de la una de la tarde, y mi resfrío que la cura de sueño no mató, eran todos factores de reposo.

Y cuando pensé que nada podría empeorar mi actual estado de adicción, abrí los ojos y vi una araucaria. Estábamos en Frutillar Alto, y bajando... La dosis definitiva.

07 octubre 2005

"VENDREDI ou la vie sauvage"

Ahora que Tramontana se puso al día con la lectura, y que hay nuevos visitantes, y que me descargué del trabajo de la semana, y ya que los ánimos lectores están volviendo a encontrar huecos espacio-temporales más o menos aceptables, no tengo más excusas para demorar las publicaciones.
Vengo revelando y tengo fotos listas para salir, pero quiero publicarlas de manera de que se tomen el trabajo de hacer ustedes mismos la asociación del lugar y el momento, con la imagen, según lo que ya les conté de Chile.
Me parece más divertido y más interesante, y por qué no, más desafiante. ¿No les parece? ¿No? Bueno, a mí sí, y gano porque soy locataria. Punto.

Pero primero van los clásicos de viernes porque no sé si se acordaban que: LOS VIERNES SON DIA DE JODA!!!!!!!

Ya la cosa venía insidiosa. La última ventanita de MSN me decía ayer algo así:

ElementoAnsioso: Y? Cuándo escribís algo más?
Dharma: Perdón! Escribir, vengo escribiendo un montón, pero sobre muchas cosas diferentes, y quería terminar primero los relatos de Chile.
EA: Ah! Y entonces, pa cuando?
D: Pronto.
EA: No te hagas rogar!!! Tas de viva!!! Además acá la hinchada quiere los de VIEEEEERNES!!! Dónde están las recomendaciones, los deditos pa arriba, la cartelera de espactáculos? Los dejaste en Chile?
D: No!!! Para nada!!! Casualmente, pensaba volver a ese clásico en la próxima publicación.
EA: Ah! Menos mal. Ponete las pilas que tenés lectores esperando!!!
D: Ok, ok, ok. No presiones que todo tiene un punto de cocción diferente. Ahora entiendo por qué la carne te queda seca y la pasta pasada, las papas, crudas y hasta le errás en la cantidad de sal! Te falta mucho para chef...
EA: No necesito ser chef. Sólo necesito tener amigos que cocinen bien. Como vos por ejemplo. Cuando queme la próxima olla o sartén te pego un fonazo. Y ahora, ponete a escribir!

Es cierto, ahora perecerá que vuelvo al clásico de los viernes porque alguien me lo pidió. No importa. Ahí va un post de viernes con relatos chilenos de yapa.

Recomendaciones Musicales de Viernes Primaveral que Vuelve como las Olas
(Me gustó arrancar así, con título al estilo Romance).

- Antes que nada y porque me arrancó el último momento en Clave de MO: Búsquense el disco Club Nocturne de Yellow Jackets y póngalo en loop en el tema Summer Song, donde canta Bobby Mc Ferrin, por si los tremendos músicos les parece poco. Y si no tienen ese disco, pero tienen el de los grandes éxitos de la banda, también van a encontrar ese tema. Absolutamente orgásmico!!!
- Para aderezar pueden hacer como como yo, continúen con algo de Sting, por ejemplo, Bring on the Night (y si nombro este disco ahora es porque lo tengo prestado y todavía no volvió a su casita... creo que se debe haber conseguido una novia... ¿volverá con hijitos?). Sting tiene esa capacidad de trasformar sus conciertos en enganchados de 2 horas y ese disco doble es un buen ejemplo de esto.
- Suavicemos con Coisa de Acender de Djavan. Léanse las letras ahí en el enlace a la derecha. Mi berretín con Djavan empezó con ese disco. De hecho, creo que fue la banda de sonido de mi primer historia de amor...
- Y terminamos con la intervención femenina de la noche: Candy Daulpher, Cool Jazz. ¿Quién dijo que las mujeres no son buenas saxofonistas?

Ah! ¿Se acuerdan que fui al Duelo de Guitarras el martes? CUANDO SEA GRANDE QUIERO SER UN BLUES!!!!!! (Respiración agitada después del alarido).
Esa sensación de que uno forma parte de una energía compartida por una muchedumbre, en la misma sintonía, no tiene comparación. Me atrevo a decir que es la misma sensación que sentiran miles y miles de personas este finde en Durazno, en el Pilsen Rock.

De último momento y con mucha anticipación:
El Festival de Jazz de Mañosa será el 11 de diciembre en la Carpa Municipal que estará instalada en el Parque Rodó. Estarán el Hot Club, Juan Prada Cuarteto, Carmet Pi Cuarteto, La hija de Mañosa cantando, y al cierre Estación Central Big Band. Pero yo les tiré algunos ejemplos nomás. Ya les iré contando más del asunto.

Deditos pa' arriba...
... para la Primavera. Qué linda que se vino!
... para mis nuevas cortinas estilo romano del living, además de las nuevas plantitas que han poblado mi micro mundo en ese lugar. El 2 de Octubre cumplí un añito en el depto y le regalé para conmemorarlo, una super limpieza y unas tunitas (cactus, me sugerirán por ahí), que les harán companía a Gladiola, la plantita de romero que se me había enojado por mi súbito viaje y se había secado.
... para los sueños que se tienen con los ojos abiertos.
... para tí, lector de este momento, que aún sobrevives a mis delirios paranoicos y esquizofrénicos (parafraseando a Abril) .
... para ese segundo de eternidad en el que uno sabe que fue feliz. Un simple segundo, una eternidad efímera, pero real.

Pórtense mal y no se sientan culpables.
Que tengan un finde de película eXtrema!!!!! (^_^)

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Envenenada
¿Con arsénico? ¿Cianuro? ¿Gases sulfurosos? ¿Metanos? ¿Veneno de ratas o de cucarachas? No, tampoco es "Tu Veneno" de Natalia Oreiro...

El Sur de Chile me tiene e-n-v-e-n-e-n-a-d-a. Y eso me pasa por mandarme la maratón de dos días (en realidad un día y medio), sólo porque merecía ir más al sur que Concepción, que fue lo más sureño que había visto en mi anterior visita.
La familia de Pily me invitó a Puerto Varas, saliendo el jueves de madrugada, pero yo tenía que estar en Santiago para el sábado de mañana, momento en que el ómnibus de Ega volvía a Montevideo. Pa' pior, medio día se iría en la ida de Talca al lugar en cuestión.

Uno de esos viajes inolvidablemente somnolientos. En mi último día en la playa, me resfrié, y para evitar que la cosa empeorara me compré el antigripal que me recomendaron en una farmacia. Ese antigripal tenía de esas pastillitas que sólo tomás de día, amarillitas ellas, y otras que tomás antes de dormir, azuladas. No había prospecto de ningún tipo en la cajita así que conté las pastillitas y me dije: "Debe ser una de las amarillas cada 8 horas, y una negra antes de dormir".
Me mandé la pastilla azul y un Zolben C Caliente que me había traído de Montevideo, para asegurar que si había fiebre, ésta desapareciera durante las horas de sueño.
Si hubiese un prospecto en este medicamento, que hablara de algún efecto secundario relacionado con la somnoliencia, sé que NO habría tomado el medicamento. Los medicamentos con esas características me caen como un tumba elefantes... Basta con ver mi patético estado desinflado cuando me tomo un Perifar Flex. Parece que hubiese tomado un Plidezzzzzzz con un Pentotal o algo así...
Enfin... Como les iba contando, me tomé la pastillita esa, y el Zolben y me acosté porque la idea era salir a las 5am en camioneta, camino al sur y quería tener todas las luces prendidas en la azotea.

ERROR! Las leyes de Murphy aseguran que que si algo malo puede pasar, entonces seguramente pasará. Y así fue.
Partimos a las 6am, y fuimos por la que ellos me dijeron era la antigua ruta, a través de los Saltos de Laja. Ahora hay una autopista nueva que desvía el turismo por otro lado. Este lugar, en otros años seguramente lleno de gente, ahora parece un pueblito fantasma.
Pero eso no desalienta a sus escasos habitantes y su ánimo patriota. Las lianas con banderitas de Chile, en vísperas de las fechas patrias, también pueden observarse aquí.

Los saltos son unas cascadas arrebatadas, no demasiado grandes, pero hermosas. Obviamente que los disparos eran obligatorios.
Lástima que a penas subía a la camioneta de nuevo, me dormía como un tronco. La pastillita me dejó hecha paté. Hasta tuve que dejar de lado el mate por miedo a derramar sobre mi regazo (ay! que fina que ando...) el contenido del termo! (O sea, pa'evitar quemarme el apellido).

Así llegué de pichicateada a Puerto Varas, casi zombi, y después de un reconocimiento rápido de la casita preciosa, una cabañita de madera, con una tejas en lugar de tablas largas, armando la pared como si fuese un puzzle, salimos a comprar ya el pasaje de regreso a Santiago, pues esto sería visita de médico, reconocimiento rápido, avistón general, antes de volverme al paisito.

Bajamos por un cerrito con figuras cristianas, en medio de árboles hermosos y altos, y las apariciones juguetonas de distintos pájaros que provocaron una y otra vez la distracción de Pily y la inmediata transformación de una conversación en un "avistamiento".

La callecita de pendiente más pronunciada hervía de niños con sus difraces tradicionales, pues ya faltaban menos de tres días para la fecha patria. Las niñitas con polleras floreadas y lazos en el pelo, y los niños con sombreros de guaso y chalequitos... Esquivaron mi cámara, por alguna magia indescriptible... Creo que igual le robé un adiós a uno de ellos. Supongo que algunas imágenes son sólo destinadas a ser guardadas en la retina de la memoria.

Después de sufrir durante unos minutos interminables por el hecho de quizás haber llegado demasiado tarde como para encotrar algún lugar un mísero ómnibus que me dejara a tiempo en Santiago, finalmente, conseguí uno de los últimos asientos en un Pullman del Sur.
Los precios en estas fechas ascienden como globos bien inflados, y varían increíblemente. Por ejemplo, mi pasaje costó unos 17000 chilenos, pero en otras empresas, vendían unos a 32000!!! Tanta diferencia y sin razón aparente más que el hecho de aparecer en estas fechas empresas de transporte "fantasmas"... Curioso... Igual dolió poquito, porque al final había conseguido un servicio que me dejaría en terminal Sur de Santiago a las 8 menos cuarto, lugar de donde saldría mi Ega a las 8:30hs, rumbo a Montevideo. Eso me daba un poco de cintura para hacer los trámites.
Por lo tanto, una vez resuelto este esencial asunto, recorrimos las callecitas, me pude enamorar perdidamente de las casas de madera hechas de esas tejitas (me olvidé de su nombre, pero sé que tienen una denominación especial), y el paseo al borde del lago Llanquihue, en cuyo horizonte se alzan dos volcanes nevados.
¿Quieren saber uno de esos paisajes que me llevaría al otro mundo? Ahí tienen uno. Tuve que parpadear repetidas veces y sacar demasiadas fotos para darme cuenta de que es realidad, de que existe, de que no forman parte de la increíble imaginación de un dibujante astuto.

Ese fue el primer sorbo de este veneno...

Los otros sorbos, se los daré de a poco, sin que se den cuenta... hasta que se vuelvan adictos.

03 octubre 2005

2 ( )

Haciendo una brecha en los relatos de Chile...

Martes 4 de Octubre en la Sala Zitarrosa.
21 hs. DUELO DE GUITARRAS
Anticipadas en venta a $100 por Red UTS y en boletería de Sala Zitarrosa

Ya me compré entradas, y me carcome la ansiedad. Vean ustedes quiénes nos deleitarán con su talento.

Guitarras:
Christian Cary (La Triple Nelson) - Ovación de pie por favor.
Guzmán Mendaro (Hereford)
Bambino Coniberti (Vinilo)
Palito Elissalde (Abuela Coca) - Demasiado bueno para ser verdad!
Nestor Porto (Desideratum)
Laura Romero (Vendetta) - ¿Qué? ¿Se pensaban que la cosa era sólo de hombres?
Quique Lafourcade (Pepe Guerra)
Chapa (Los Terapeutas)

Bajo:
Fafa Barboza (Vinilo)

Baterias:
Mape Bossio (La Triple Nelson) - La emoción es incontenible...
Gonzalo Farrugia (ex Psiglo y Crucis) - Aquí debemos pararnos de nuevo y gastarnos las manos de tanto aplaudir.

Voces invitadas:
Nacho Obes (Doberman) - Esta voz cascada tiene todo un estilo.
Coné Vecino (Vinilo)
Frankie Lampariello (Hereford) - Y esta ni les digo...

Hablando de La Triple Nelson, ¿sabían que estarán el 9 de octubre en Pilsen Rock (Durazno)? Ahora saben...

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Esta segunda no podía esperar. Los textos se vienen apretujando para salir y tengo que abrir un poco la puerta para eliminar algo de la presión que ejercen en este momento.
Así que, queda pendiente el sur de Chile y el retorno, pero se viene una

CONFESION

Al principio sólo me agradabas. Te veía llegar y me sentía bien con la idea de que estuvieras compartiendo ese mismo aire que respiro. Pero luego, poco a poco, me fuiste conquistando. Tu presencia se transformó en mi búsqueda. Tu misterio se convirtió en esa intriga hacia la cual tendieron todos mis pensamientos.
Paulatinamente, los roces mutuos se hicieron más frecuentes, al punto de erizarme la piel con cada contacto. Y esta piel te empezó a llamar, a extrañar.
La intriga se convirtió en un juego de seducción y mis sensaciones se acercaron peligrosamente al deseo, al afán de exploración de tu esencia.
Nuestros encuentros se hicieron casi permanentes, de manera que tu ausencia me vaciaba por completo, sin por eso poder sacarte jamás de mi mente.

Esa noche hubo un vencedor. Esa noche te me metiste bajo la piel y sacudiste hasta el más insignificante de mis átomos. Subiste desde el meollo de emociones en mi garganta y explotaste en un beso que quedó en mis labios impregnado para siempre. Tembloros, histéricos, latentes.
Cuando pensé que ya no me harías sentir esa misma sensación nuevamente, arremetiste una segunda y una tercera vez contra mi alma; la elevaste, la sumerjiste en los precipicios más profundos, la llevaste de paseo por rincones intrincados, por simples esquinas, por plazas otoñales y montañas nevadas. Con infinitas estrategias, te apoderaste de mi ser hasta que te volviste indispensable para mí.
¿Cómo no desfallecer cuando eres capáz de despertar mi pasión en un fugaz parpadeo? Incluso cuando estoy exhausta y te me acercas con caricias aterciopeladas, cálidas, húmedas, me tienes rendida a tus pies. Y ese juego que iniciamos nos envuelve y nos transporta a un espacio íntimo, tenue.
Tu ira es mi desasosiego porque tienes tal poder, que sólo puedo sentir cuando me reflejo en tí. Lo sabes perfectamente. Sabes que no miento y que el alejarnos significa vivir en agonía.
A veces te rehusas a que me entregue, me esquivas, pero sabes que tampoco podrías pasarte de mí por mucho tiempo. Entonces vuelves para que hagamos el amor hasta que éste nos pida clemencia, pues podemos superar todas sus espectativas. Somos uno cuando nos tenemos y jamás estaría completa si no formaras parte de mis días y noches, de mis sueños y vigilias.

Cuando el ruido cesa y el mundo se hace silencio, tú lo completas armoniosamente, me liberas y te adueñas de mí, provocándome ese orgasmo primigenio que le dio comienzo al tiempo.

PD. Y si no les quedó claro, escuchen “Summer Song” de Yellow Jackets & Bobby Mc Ferrin, del disco Club Nocturne.