30 diciembre 2005

Liliputienses I - En las nubes (Adelanto del nuevo ciclo)

- Hola Mandy! Dame un abr... (Mandy que se cuelga al cuello junto con mis sobrinos).
Luego del abrazo asfixiante de estos 6 tentáculos, unos cuántos "Vino la tía loca!!!" por parte de Lorenzo, Mandy me grita visiblemente agitada.
- El fin de semana volé!! -
- Ah! ¿Si? ¿Es otro juego de tu amigo invisible? -
- Nooo. Fui a Buenos Aires con mis padres y subimos a un avión!!! - Me explica.
- ¿Y te gustó? ¿No tuviste miedo? -
- No. Nada que ver! Si los pájaros no tienen miedo, yo no tengo que tener miedo. ¿Verdad? -
- Verdad.-
- Pero además, miré por la ventana y vi las nubes desde arriba. Las nubes parecían un piso blanco y yo tenía ganas de caminar encima. Pero entonces el avión empezó a aterrizar dando vueltas y atravesó las nubes y me di cuenta que si salía a caminar, me caía desde muy alto.-
- Es cierto, Mandy. Te hubieses caído. Hay personas que lo hacen, se tiran, pero con paracaídas. ¿Sabías? -
- Si. Sabía. Porque lo vi en la tele.... - Mandy se queda pensativa por un momento. Luego se decide a retomar la palabra. - Los pájaros hacen eso. Caen y vuelan y atraviesan las nubes. Mi amigo, el invisible, me dijo que es como bucear pero al revés.-
- Hummm, si. Nosotros bajamos, nos sumergimos, pero las aves suben. - Asciento.
- Debe ser re lindo poder volar así. Y cuando atraviesan las nubes, ¿se mojan como nosotros cuando nadamos? - Me pregunta con ojitos inquisitivos.
- Muchas veces sí, porque las nubes son gotitas chiquitas. ¿No se mojó tu ventana cuando aterrizabas en el avión? -
- Cierto! Entonces, ¿llueve adentro de las nubes? -
- Posiblemente de alguna manera distinta a cuando llueve hacia la tierra, pero no estoy muy segura de qué pasa ahí adentro.-
Mandy me regala una de esas sonrisas...
- Está bien Dhar! -
- ¿Lo qué? -
- Que no sepas todo. Porque si supieras todo, no serías divertida. -

(Debió haber finalizado con un "La fiscalía descansa")

26 diciembre 2005

Algunos tienen vacaciones

Por ejemplo La Olla, cuyo personal se va de vacaciones durante todo el mes de enero.

Pero tienen fiesta de fin de año!!!

Este miércoles Jazz Street Meeting en La Olla y calle aledaña. El escenario estará bajo las estrellas y podrán disfrutar de las actuaciones de muchos imperdibles, incluyendo a Sicarios y la Jazz Street Band de La Olla.
Of course, queridos querubines, la parrilla siempre estará lista.

Los veo por ahí!!! Por más información: www.laolla.com.uy

Y hay miles de fiestas de fin de año que tienen un gran valor para quienes se van a vacacionar.

Pero esta, ESTA, es simplemente imperdible! He dicho!

Pórtense mal.




Y les tiro a otros de vacaciones, pero con música siempre:

La Triple Nelson

Gira Verano 2006

Viernes 30 de Diciembre-Sauce-Boliche Bizarro-Entradas $50 - 24:00hs
Lunes 2 de Enero-Teatro de Verano de la Paloma-Entradas $40
Domingo 8 de Enero-Hinden (Atrás de Antel )- La Paloma- 23:30 hs
Lunes 9 de Enero- El Clú- Pta del Diablo-Entrada Gratis- 24:00Hs
Martes 10 de Enero-Arachanes- La Pedrera- 01:00Hs
Sábado 14 de Enero- Mercedes- Estadio
Domingo 15 de Enero- Atlántida

QUE VERANO QUE SE VIENE SEÑORES!!!!

Y he aquí otro año más que no llegaré al Festival de Jazz de Lapataia!!

Pero ustedes, no pueden, no deben dejar de ir!!!

La programación está ACA.

23 diciembre 2005

Perfil XVIII - En la panza

Alicia estaba embarazada de 5 meses cuando se cayó al bajar de un ómnibus. No le sucedió nada ni a ella ni a la bebé. Al menos nada físico. El episodio quedó en la memoria como una anécdota curiosa, un accidente con suerte...

Así pasaron los meses, cada vez más calurosos, en apacible bochorno. El día que el calendario de Alicia indicaba como el día D, al fin llegó. Ella estaba expectante. No sería su primer parto, y lo que más le molestaba era cargar con esa panza inmensa dado el calor insoportable de ese verano del 79. Trató de no salir, de no alejarse mucho de la casa, en caso de que comiencen las primeras señales, pero a la vez, intentó caminar bastante para facilitar el desarrollo del proceso.

En algún momento cruzó por su mente esa caída que unos meses atrás le parecía una nada, una circunstancia leve. Alicia comenzaba a torturarse con la idea de que a raíz de ese día, la desgracia se hubiese cernido sobre el destino de la bebé en su panza. Dudas, y nervios, nervios e incertudumbres...

Y mientras la tensión aumentaba, la noche asomaba su pálidez lunar repleta de lunares estrellados y la brisa se consumía los eternos minutos, con pegajoso ánimo. No sólo hacía mucho calor, hacían muchas ansias.

Alicia creció entre doctores, y se casó con un biólogo, así que finalmente decidió confiar en la ciencia, en su formación, y en su siempre presente objetividad, y se relajó. Su marido no llegaba aún del laboratorio. Se iría a la Antártida en unos días, y estaba preparando todos los elementos necesarios para la futura investigación. Unos leves pero constantes movimientos en el vientre le advertían que esta sería una niña inquieta, impaciente, escurridiza, pero a la vez ávida de cariño y caprichosa hasta las últimas consecuencias. Lo sabía porque lo presentía, y la intuición materna siempre es la más acertada.

De pronto, extrañamente, la niña en su interior giró demasiado rápido, se colocó en posición y empezó a empujar para salir. Esa primera contracción fue distinta a cualquiera que Alicia haya sentido anteriormente.

Estaba sola en la casa. Su hija primogénita se quedaría con sus suegros esa noche, por cuestiones obvias. Eran las 21 hs y este pequeño ser se empecinaba en buscar la salida, la luz, como quien se sumerje demasiado profundo bajo el agua, y patalea con desesperación para encontrar la bocanada de aire que elimine el pánico y llene los pulmones.
No había tiempo para demasiadas llamadas. El taxi fue lo primero que se le ocurrió, porque por lo visto, esta vez, su bebé no perdería tiempo.
Mientras esperaba que llegara el vehículo, recordó las dolorosas 12 horas de labores que su primer experiencia le hiciera pasar, unos casi dos años atrás. Pero ésta segunda niña venía decidida, empecinada, y por lo visto apremiante, apurada, increíblemente veloz.

El coche frenó en la puerta de la casa cuando Alicia sentía que una nueva contracción le atravesaba el bajo vientre, le dilataba sus cavidades y llegaba hasta el mismísimo final de su espina. Las piernas le temblaron. Ni siquiera era dolor: era un terremoto, una metamorfosis. El taxista la ayudó a subir, con su bolso colgando del brazo, y la condujo lo más veloz que pudo hasta el hospital.

Ya quedaban unas cuadras. Alicia jadeaba silenciosamente. No estaba nerviosa, pero por lo visto la bebé sí. Sentía la claustrofobia de este pequeño ser en su interior y su determinación por salir. Otra contracción y se produjo el desgarre, ahí mismo, en el taxi, cuando éste frenaba justo delante de la puerta de emergencias. El líquido tibio y sanguinolento caía a borbotones, en constante cascada. Alicia pensó que se vaciaba y que ella misma caería por ese orificio, deslizándose suavemente hasta sus mismos pies.

Al llevarla a la sala de parto ya no salía más líquido de su interior, pero la presión de la bebé era aún más insistente. Su cabecita ya estaba coronando cuando vinieron los doctores a revisar a la futura madre. Era una mancha oval oscura que buscaba abrirse paso.

Poco tiempo duró el alumbramiento. A las 22:33 hs de esa noche de verano, el llanto de este bebé inundó la sala de partos. Fuerte, claro y según me ha contado Alicia, musical. Aún ahora imita ese llanto cuando revisa entre sus recuerdos.

"Me gustaban sus manitos mantecosas, con sus deditos siempre buscando aferrarse a algo, y sus labios pequeñitos que cuando ella lloraba temblaban imparables y me derretían." Me dijo alguna vez.

El otro día también me contó... La primer canción que escuchó fue una marcha de victoria.

De este episodio no puedo opinar, porque Alicia es mi mamá.

(Cuenta regresiva a 0. HOY HACE 9495 DIAS DEL DIA D.)

26 años, 26 frases

1) Esta nena escupe el chupete. "No acepta burdas imitaciones."
2) Para curarle el soplo en el corazón, no hay nada mejor que la natación. "Al agua pato." (Y funcionó)
3) Eso te pasa por jugar sin precaución. "Le vamos a tener que dar 6 puntos en la frente."
4) Para salir a pasear, levanta los dos bracitos al cielo, aunque nadie la lleve de la mano. "Le decimos, el trolley."
5) Las primeras canciones que grabó: El gusanito y La Negra Simona. "Papá, terminéééé." (Frase dicha mientras trotaba alegremente hacia el living)
6) Allá va de túnica blanca y moña azul a la Escuela Chile. Como diría Ismael Serrano: "Ahí terminó mi educación."
7) ¿Se acuerdan del trencito de Piriápolis? Este fue el único año que se subió a él. "¿Te gustan las campanitas?" (Frase ahora transformada en chiste familiar)
8) Era gris y tiernito. "Lo que te comiste, era tu conejo."
9) "Señora, su hija se desmayó OTRA VEZ."
10) "Nos vamos a Marsella dos años." (Fueron dos años y medio)
11) La curiosidad impone. "¿Avec la langue?"
12) Otra vez la curiosidad. "¿Querés fumar?"
13) Era compañero de clase de su hermana. "Ese es Fabián."
14) Su hermana abre el ropero, de donde saca un palito de plástico blanco. "Estoy embarazada." (Su hermana tenía 16)
15) Hacía un año que tenía su primer guitarra. "¿Hacemos una canción?"
16) Emiliano tiene mucho que ver en esto. "Dejate de coros. Vos tendrías que cantar sola."
17) Habiendo dado todos los exámenes en diciembre, la invitación: "¿Querés venirte a Valizas?"
18) ¿Y cuando des el último examen a dónde vas? "A la Facultad de Ciencias."
19) "Tendría que animarme a cantar jazz, ¿no?"
20) Congenió con la creme de la facultad. "Bienvenida al Club de lo Peor!!."
21) "Los que estén a favor de ocupar..."
22) "Este año vamos a actuar en Necochea y Viña del Mar."
23) Siempre imaginó que moriría a esta edad... y algo así pasó durante el su estadía en Chile y Mallorca. Murió y renació. "Lo bautizo Orgasmo Musical."
24) "Hay que aprender a separar la paja del trigo."
25) Necesito un cable a tierra. "La Quinta Pata."
26) "¿Y ahora?" Llueve.

(Cuando SEA grande ESPERO recordarme A mí MISMA.)

21 diciembre 2005

...y al pie

Paola se volvió para Perú después de terminar su estudio de sobre esa especie de pez importante para la industria pesquera de su país.
Antes de ir al aeropuerto, pasó a saludarme y a dejarme un paquete con la siguiente sentencia:

"No podés abrirlo hasta Navidad."

Nos besamos y abrazamos y se marchó rauda y veloz.

Y aquí tengo el paquete, al lado del huevito donde ahora suena Terry Callier por quincuagésima vez, torturando mis pensamientos.
El envoltorio me muestra alegremente el dibujo de unos pececitos azules con lunares rosados y uno de esos salvavidas redondos que aparecen en los dibujitos de Tom y Jerry.

Parece que se burlara de mí. Es más, sé que se burla de mí.

Pa pior el paquete tiene forma de CD. Doble intriga, estocada fatal.

Habría que haber una ley contra las sorpresas anunciadas. Si se anuncian o insinúan YA NO ES SORPRESA. Es sólo malevolencia, tortura cruel y sádica.

(Para la cuenta regresiva, quedan 2 días... pero eso no es casi nada)

15 diciembre 2005

Miscellaneous Dharmísticos

De toda la música recientemente adquirida, las que vienen pasando el filtro selectivo son:

Estas obritas de flamenco de la planta
Camarón de la Isla - Calle real
Vicente Amigo - Poeta
Son del Sur - Flamenco Pasión
Remedios Amaya - Sonsonete
(Gracias Esteban!!!)

Estos cordon bleu
Brandford Marsalis Quartet - Romare Bearden Revealed and Footsteps Of Our Fathers
Saint Germain - Des près Café
Gilles Peterson in Brasil
The Gold Collection of John Lee Hooker
Stevie Ray Vaughan & Double Trouble - Blues at Sunrise

Y estas nouveautés, tal cual morder un chile picante
Prince - Musicology
Tom Zé - Defeito de Fabricação
Vanderslice - Mass Suicide Occult Figurines

Nada. Eso, quería recomendarles algo.

Así como hay días malos, hay días muy buenos. Particularmente buenos cuando uno termina el día con la sensación de tarea cumplida.
Pues, tarea cumplida!!!

A La Olla se ha dicho!!!!


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Algunas señales de que se acerca el verano
1) Subí la ruedita de la heladera a 5 para que enfríe algo.
2) Además de mi compañero voyeur, muchos vecinos se sumaron a la estadía en los balcones.
3) La grappamiel se ve sustituída gradualmente por otras bebidas espirituosas más refrescantes.
4) Vuelven gradualmente los mosquitos a molestar las noches en la rambla.
5) Escucho "música de verano".
6) Empecé a hacer la cuenta regresiva (esta parte la tienen bastante clara ya).
7) No puedo dormir muy arropada que digamos.
8) Tomo cantidades mucho mayores de agua.
9) La gente cambia de actitud: en vez de quejarse del frío, se queja del calor... Y obviamente, innundan las playas, con sombrilla y todo. Claro que diciembre se vino un poco fresquito... pero será pasajero.
10) Tengo que regar mis plantitas más seguido.
11) Me baja la presión dos veces por semana. Puta humedad!
12) Las tormentas, son tormentas de verano, ráfagas de viento y agua en medio del calor y la estática del aire.
13) Se escuchan ecos de tambores en la nochecita.
14) Salir a la rambla a tomarse una es una actividad obligada.
15) Me vuelvo más creativa.
16) La gente se vuelve mas receptiva y se viste de colores más alegres.
17) Hormonas, muchas hormonas por todos lados.
18) Camino descalza por el depto, esta vez sin medias.
19) La luna parece más grande y luminosa. Sí, bueno, puede ser una alucinación mía.
20) Mis inquilinos emplumados aprenden a volar y se retiran de mi hogar.
21) Muuuuchos toques aparecen de la nada. Es la época de mayor actividad musical.
22) Añoro unas vacaciones en Rocha.
23) Los viernes en la ciudad son una caravana de autos deseosos de irse hacia el este.
24) Agrego a mi desayuno de mate y Actimel, algún duraznito.
25) La sonrisa se me cuelga de las orejas. Ultimamente hasta lloro de la risa con gran facilidad.
26) Vuelve la musa veraniega a plantar letras en mi cuaderno y notas en la guitarra.
27) Me reencuentro con algún amigo que hacía siglos que no veía.
28) Los árboles están más verdes y dan sombrita.
29) Otra vez pienso o intento en dejar de fumar.
30) Nuevamente fallo en el intento.
31) De hecho, fumo más.
32) Me vienen ataques de caminar por ahí a cualquier hora.
33) Se renueva el interés por la lectura.
34) Demasiados cumpleaños juntos y poco tiempo para estar con todos los cumpleañeros.
35) Se viene un cambio en la disposición de los muebles...
36) Los jazmines son omnipresentes.
37) De lo único que escucho hablar es de vacaciones, proyectos para el año entrante o exámenes pendientes.
38) Es cierto, yo también hago proyectos para el año entrante.
39) Busco aislarme pero lo consigo raras veces.
40) Como como un zángano.
41) Incorporo un nuevo interés a la laaaarga lista.
42) Conozco mucha gente, pero pocos son amigos duraderos.
43) En estos últimos años, me acuerdo más seguido de las calas de Marsella.
44) Esto se debe a que tengo siempre ganas de bucear.
45) Me dedico a hacer alguna artesanía ("Porque sos una hippie", me diría Fede)
46) Los amaneceres son una delicia y me levanto tempranito o me quedo despierta sólo para verlos.
47) Debe ser por eso que soy más insomne en esta época.
48) Salto y corro y tengo más energías.
49) La nostalgia hace una fugaz aparición por la vía rápida.
50) Cambio un viejo hábito por el hábito opuesto.
Disfruten del jueves y de todos los días!!!!
DEDITO PA ARRIBA PARA LA CLASE QUE ESTUVIMOS ENTRENANDO CON ROXY Y PASO LA PRUEBA FINAL!!!!!! FELICITACIONES!!!!
(En la cuenta regresiva, quedan unos escasos 8 días...)

13 diciembre 2005

Jo jo jo

Y ahora todo el planeta está de rojo y verde, y blanco de la nieve, que si no cae, como nos sucede a nosotros en el hemisferio sur, la inventamos.
Melchor me comentaba el otro día que desde que la Coca-Cola es tal, hacemos alarde del más grande paganismo psuedo cristiano de la historia. El verdadero Santa Claus, no era ese hombre regordete, grandote, bonachón, de túnica roja y blanca, larga barba blanca y peculiar risa.
Ahora resulta que nos morimos por tener una reproducción en miniatura de ese personaje, en lo posible que camine con pasitos de bebé, con una villancico monofónico (onda midi, pero más tétrico) de fondo, y unas campanitas en la mano.

Jo jo jo!!!

Melchor prefiere al viejo y avaro duende de Irlanda, que seguramente era flaquito, enano, malhumorado y traidor. Además se vestía de verde y llevaba su ollita de oro para todos lados. A la hora de concederte un deseo, trataba de que este fuera lo más alejado posible de lo que realmente intentabas pedir. Y encima se carcajeaba sarcásticamente por lo buen timador que era y lo bien que le salían sus tretas.
O sino Mr. Klaus... el verdadero, el que era una persona de carne y hueso, sin magias, sin más poder que el de su altruista humanidad.

Pero enfín... Ahora también hemos adoptado las calabazas para Halloween, y los niños salen entonces a las calles montevideanas, disfrazados de brujas y fantasmas, diciendo "Trick or treat" a los peatones. Me gustaría ver a los niños de yanquilandia pidiendo una monedita pal judas...
Dentro de poco, hasta festejaremos el Día de Acción de Gracias, sólo porque los comerciantes encuentran en esa fecha una buena chance de mejorar sus finanzas.

Este, como bien decía Melchor, es el costo de la globalización.

Pero tuve que pararle el carro a él y su despecho antiglobalización en una cosa. Las personas sin duda están más alegres cuando se acercan las fiestas. Para un Montevideano promedio, el encontrar un período de tiempo tan prolongado para disfrutar sencillamente del momento, es algo digno de aplausos. Hasta da placer subirse al ómnibus y ver que los jóvenes por fin le ceden el asiento a las ancianas, en lugar de mirar por la ventanilla con aires de inocencia.
Melchor tuvo que reconocerme que se produce una calma inusual en las relaciones familiares (calma chicha, pero calma al fin), sólo por la perspectiva que tienen de juntarse un par de días a a empedarse a lo grande, comer como zánganos y disfrutar de las anécdotas de esa "noche de paz" durante todo el año, ya con más reproches en la manga para rematarlas.
No puede ser tan malo.

Siempre esperé estas fechas por dos razones básicas: el salpicón de pollo, palmitos y espárragos que hace mi madre, y la fogata donde queman los judas en la esquina de mi barrio de la infancia. Esa que llega tan alto que siempre quema los cables y cada año ocasiona la visita de los bomberos para apagarla. La misma que deja el asfalto derretido una vez que se dispersas los últimos carbones que no se hicieron cenizas. Me encanta.
Si a esto le sumo los fuegos artificiales y el brindis con cada vecino, quedo más que chocha.

Este año, no quiero que sea excepción.

Más adelante, les contaré mi rito de fin de año, tonto como cualquiera, pero que a mi me llena de alegría.

Mientras tanto, y aprovechando que están visitando esta humilde casita tantas personas de distintas nacionalidades y distintos países, les tiro este centro: ¿cómo se festeja en su país o en el país donde están viviendo en este momento la Navidad? ¿Cuáles son sus ritos personales ineludibles? (Y no digan que no los tienen, porque aunque sea para zafar de toda la producción navideña, algo deben hacer).
Ya sé por ejemplo, lo de las uvas en España, pero un buen recordatorio no le vendría mal a nadie... (^_^)

Ahora, cabeceen...

(Cuando SEA grande VOY a SER una FOGATA DE NAVIDAD)

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Dedito pa arriba...
... para Esteban, mallorquín cuyo cruce en el camino me reencontró con una antigua faceta, me refrescó las recietes y me llenó de discos de flamenco, de los cuales destaco a Vicente Amigo (que me era esquivo hasta hace unos días). Un gusto, un placer, y un evento que debe repetirse!
... para los teros del campus que andan en la dulce espera nuevamente, al menos la pareja que se apostó justo donde tenemos la obligación de pasar. Imagino que cuando hayan nacido los pequeños emplumados, ya no podremos pasar con tanta tranquilidad por ese lugar, so pena de recibir unos buenos picotazos... pero la vida, es la vida, y siempre es buena noticia.
... para el crepúsculo del pasado jueves. Una sonrisa en el cielo, en llamas, en acuarelas. Incroyable, mes petits querubins!
... para La Olla. Qué redundante, se dirán, pero no puedo dejar de recomendarla. Por si no lo tenían claro aún: www.laolla.com.uy
... para los nuevos vistantes de esta casa. Bienvenidos!
... para lo último de Orsai. Yo no lo podría haber dicho jamás mejor. ¿La prueba? Lean.

(Si seguimos con la cuenta regresiva, es cierto, sólo faltan 10 días!!!)

08 diciembre 2005

Fauna

Porque a veces nos pasa eso de ver todo negro, de ver el lado negativo de las cosas.
No sé si lo que inspira este texto es que tantos de ustedes piensen que soy inmune a la negatividad que ataca a todo el mundo en realidad... o es simplemente a modo de reacción por el estrés.

Pasa que uno tiene esos días normalitos, con más o menos trabajo, y no se toma el tiempo que debería, para dejarse sentir, simplemente. Esos días que uno bien podría funcionar a control remoto porque es igual...
Creo que lo debo decir mil veces por día esto en lo que acabo de redundar. Por las dudas lo repito otra vez: hay que dejarse sentir, y dejarse llevar un poco por lo que las ganas dictan. Portarse mal, claras palabras que creo que ya me conocen de memoria.

Perdón el ataque de huidas por las ramas, hoy estoy así, huidiza... Les venía diciendo que en esos días normalitos que uno no se toma tiempo para detenerse en lo que siente, pasan estas cosas, que son de lo más naturales, a mi modo de ver. Una bomba estalla, y uno necesita reaccionar.

Fui a comprar unos almohadones y un cubrecama... Ese tipo de actividad suele ser reconfortante para mí, no por el hecho de comprar, sino por la perspectiva de lo lindo que se va a ver mi bulín-casita-hogar-madriguera-hueco-tugurio-antro con estos nuevos elementos.
Había promoción en uno de los comercios del shopping así que, dada la cercanía del lugar a mi casa, decidí ir, y llevar a revelar un rollo que tenía pendiente de paso.
Pasé por el laboratorio y dejé el rollito en cuestión, que demoraría una hora en ser revelado.
Yo creo que el error fue en ir enseguida de esto en busca de mis nuevos elementos hogareños, porque como suele sucederme, no demoro más de 10 minutos. Así que en este corto período de tiempo, entré, compré lo que ya tenía claro que quería, y salí con las bolsas que, dada la naturaleza de mi compra, eran unos bultos enormes.

Tenía que hacer tiempo... Hacer tiempo, implican cosas muy distintas a perderlo, o al menos es lo que uno debería intentar hacer. Así que prendí un cigarrillo y me senté en el medio del paso a observar la "fauna shoppinesca".

Lo primero que me llamó la atención en que nosotras las mujeres estamos cada vez más deformes, por culpa de los pantalones de tiro bajo. Hasta la más flaca tiene un par de flotadores incorporados, que es mentira que se vean lindos.
Francamente, el peso y las dietas no son cosa que me interese, pero mi sentido de la estética me dice que esos flotadores podrían no estar ahí, porque no son producto de la gordura, sino del estrangulamiento en las caderas que producen los benditos pantalones de tiro bajo.
¿Dónde andan esos cuerpos anoréxicos absolutamente planos a los cuáles todas las adolescentes quieren llegar? Simplemente no existen. Si las modelos aún los conservan, es porque también conservan el personal trainer todos los días a la semana, y una aguja bien puesta los fines de semana...
Mientras estos pensamientos circulaban cual marquesina de noticias en la mente, mi mano se fue aproximando paulatinamente a mis propios flotadores marca Acme. Y si! Imposible encontrar un pantalón normal, clásico y sin cosas raras, en la actualidad. A veces detesto ser fémina... (algo que no se relaciona con ser femenina, característica que circula por otro carril, carril por el cual no circulo muy seguido, circulación que se estanca, por cierto).

Prodújome tal decepción este pensamiento estético (sobre todo las observaciones antiestéticas que surgieron del mismo), que traté de focalizar mis sentidos en alguna otra franja de la fauna. Así que me dije que observar a los niños no me vendría mal, ya que extraño a mis sobrinos y sé que siempre me hacen sonreir.

Ese fue otro error... El primer niño que vi, tendría unos 6 o 7 años y caminaba con andador, con sus piernas torcidas como árbol maniatado, y arrodillóndose en el piso cuando se detenía. Su madre hablaba con otra mujer que llevaba una niña en brazos. En ningún momento se percató que las personas que salían del ascensor frente al cual estaban esperando, se chocaban con el niño, que debía correrse a cada vez, mientras chupaba la barra transversal de su andador...

Entonces además de la decepción que ya traía encima, sentí repulsión por la mujer y tristeza por el niño...

Otro niño pasó. Era un niño rubio y alegre, de cuatro años seguramente... jugando con el cierre de su campera, tratando de llamarle la atención a sus padres. En lugar de eso, el padre lo tomó de la muñeca y lo arrastró un poco para apurarlo. ¿No están paseando? ¿Por qué el apuro?
Entonces, además, me enojé.

Como mi decisión de observar a los niños tampoco fue muy feliz, decidí ver a unas señoras que se encontraban sentadas frente a mí. Señoras redondas, con tobillos inexistentes, con rollos de piel colgando en lugar de canillas, con pies planos y varicosos, con dificultades para levantarse del asiento, tanto que requieren la ayuda de alguien que ya esté parado, comiendo chocolate y pop, con las uñas rojas, con sombra de bigote, y el rictus descendente.

De repente me imaginé en ese estado... y me dio asco.

Y mientras saboreaba mi decepción, mi asco, mi enojo, mi tristeza y mi repulsión, pensando en la mediocridad de las cosas que veía a mi alrededor, una revelación vino a mi.
Me vi entre ellos, me vi como yo estaba mirando, me observé de afuera como lo que era en ese lugar y en ese momento, me vi igual de mediocre que todo lo que venía criticando.

Al salir de shopping con mis bolsas y mis fotos reveladas, lloré. Porque es verdad...



(Igual la cuenta regresiva continúa mediocremente hablando, y faltan 15 días nomás...)

03 diciembre 2005

Escolta inesperado

Montevideo, 4am. Las calles de a la altura del zoológico están desiertas.
Salgo de de La Olla, y camino en dirección a casita improvisando sobre la melodía de Footsprints, último tema de la jam de esta noche, que indefectiblemente me eriza la piel cada vez.
Mientras busco en el ritmo de mi andar la vuelta de scap más transportante, la inflección más mía en la voz, pienso en estas últimas 6 horas de mi vida.
Siempre me sucede eso al salir de La Olla. Tengo esa necesidad de revivir las sensaciones desde una perspectiva más íntima y aislada, y nunca falta la sonrisa en ese trayecto de vuelta a casa.
Al doblar en una perpendicular a la calle Rivera, veo en la esquina de enfrente a un perro marrón de tamaño mediano, olfateando el aire. Al verme aparecer en esa esquina, alza la cabeza atento.
Estoy más que acostumbrada a cruzarme con canes en la calle, así que sigo mi camino sin dejar de cantar. Esta vez cambio a Wave, cosa de amenizar el paseíto.
Al llegar al primer estribillo de la canción me percato del trote del perro en mi misma vereda, a unos 3 metros detrás mío. "Estará buscando comida".
Como la zona se vuelve algo penumbrosa a esa altura, bajo el cordón, y continúo por la calle donde ningún auto circula ya.
El perro ajusta su distancia a mi. No se acerca demasiado, no camina delante mío. Se mantiene a esos mismos tres metros, algo rezagados con respecto a mí.

- Linda noche para caminar, ¿verdad? - Le comento mirando al cielo estrellado.
Obviamente no obtengo respuesta, sólo escucho el eco del trotecito en medio del silencio nocturno.
- ¿Me estás acompañando a casa? -

Un hombre camina en sentido contrario al mío. Cuando ya nos encontrábamos a unos 10 metros el uno del otro, veo que el perro acelera, adelantándome y se pone en guardia mirando fijamente al hombre acercarse.
No me detengo en mi marcha, sin embargo veo que el hombre se abre a penas para luego subir a la vereda más alejada a mi persona, y al perro seguramente. Hasta entonces, este can no ha bajado la guardia y una vez pasada la tensión, me espera en una esquina. Cuando comienzo a cruzar la siguiente calle, vuelve a su repiqueteante trote, cuidando mis espaldas.
- ¿Me estás protegiendo, lindo? -

Pensé que unas tres cuadras de escoltación serían suficientes para el can, y que luego abandonaría. Sin embargo, luego de 5 cuadras, él sigue detrás mío y resulta que le estoy cantando una canción. ¿Será que percibe mis feromonas o algo así? ¿Será que huelo a la comida de La Olla?

Paso por delante de la farmacia y doblo a la izquierda. Me queda sólo media cuadra más antes de llegar a destino. El perrucho dobla a su vez y cruza la calle conmigo. Ahora se acerca un poco, hasta quedar a un metro de mí.
- Gracias por la compañía, pero no podré dejarte subir... Ojalá pudiese... -
Creo que él lo sabe, pero de todas maneras siento alivio al pensar que no debe estar entendiendo ni un pomelo el verdadero significado de lo que le digo.

Al llegar a la entrada del edificio, decido sentarme un rato antes de entrar. El can se detiene justo delante mío. Su cabeza de orejas erectas y atentas, com ojos negros y expresivos, está a la altura de mis rodillas. Me observa en actitud interrogativa. Lo sé.
Cuando nuestras miradas ya evacuaron todas sus dudas, el perro se acuesta a mis pies, haciéndose un nido, con el hocico acurrucado entre sus patas traseras.

Siento pena por no poder "adoptarlo", por tener tan poco tiempo libre como para compartirlo con él, por no tener el espacio suficiente en mi hogar, por que es muy tarde y sólo me quedan unas 3 horas dormibles.
En medio de estos pensamientos se escucha una súbita explosión, corta, fuerte, concreta. El bicho alza su cabeza inmediatamente, mira en dirección al sonido, luego me mira a mi, luego hacia el sonido, luego a mí nuevamente, y coloca su hocico sobre mi pie derecho. Juraría que es esa su manera de mostrarme que me cuidaría.
Ahora me siento más apenada aún...

Finalmente me decido a pararme para abrir la puerta. En cuanto asciendo los cinco escalones de la entrada, el perro se levanta, se para firmemente sobre sus cuatro patas y me mira inquisitivamente.
- Perdoname. No puedo dejarte entrar. Me gustaría mucho, pero no puedo... Tengo que ir a dormir. -
Pero no tengo valor para entrar enseguida. En su lugar, me siento en el último escalón de la entrada. El animal se convence de que no me voy a ir, y me olfatea a penas. Luego, más relajado, vuelve a hacerse un ovillo a mis pies.

Por fin consigo juntar voluntad, me paro, abro la puerta de vidrio, entro al hall del edificio, y tras cerrar la puerta detrás de mí, llamo al ascensor.
Esta criatura rasca el vidrio del edificio, sólo una vez. Cuando volteo para verlo, lo encuentro parado detrás de la puerta, con su carita a penas inclinada hacia un costado.
No puedo... cómo quisiera... pero no sería justo para tí. Estarías sólo y encerrado todo el día... Estarías esperándome todo el día. No te haría nada bien...
Quiero explicarle todo esto, pero sé que sería en vano intentarlo.

El ascensor se demora una enternidad pero cuando al fin llega, entro a él, tratando de pensar objetivamente.

Lo estoy abandonando. Me escoltó y cuidó en el camino y yo lo dejo solo. Me siento una traidora.

Sus ojitos aún me miran fijamente cuando lo pierdo de vista al comenzar el ascenso.


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Dedito pa arriba...
... para Azazel que cumple un pirulo más.
... para el perrito escolta. Aún me siento culpable, pero por alguna razón, también me siento alegre. Es raro.
... para las últimas producciones en algunos blogs de los que vengo visitando. Cómo se vino diciembre!!!!
... para Minerva, mi nueva hijita verde.


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El próximo viernes 9 de diciembre a las 21.30 hs. en Juan Carlos Gómez esq. Sarandí, podrán gozar de: “Tangente”. Un espectáculo de la Banda Sinfónica de Montevideo y Fernando Cabrera.
La Banda Sinfónica de Montevideo, está dirigida por el Maestro Miguel Pose.
60 músicos y Fernando Cabrera. El repertorio incluirá temas y arreglos de Fernando Cabrera y una selección de los Beatles.
Según Cabrera: “una intención de utilizar elementos y gestos musicales y referencias de la cultura musical de la humanidad” más que circunscribirse a un solo género o estilo.
Queridos querubines, pórtense mal este finde. (^_^)
(Uy, ya estamos a 3... en la cuenta regresiva, faltan 20 días, y ya hay planes...)

01 diciembre 2005

Perfil XVII - Inés

El defecto y a la vez la virtud de Inés es su capacidad para decir 20 palabras por segundo en cualquier circunstancia.
Contrario a lo que estarán pensando, no dice disparates. Simplemente habla mucho, demasiado, tanto que el interlocutor de turno se ve obligado a crear un filtro mental para rescatar de toda su perorata la idea principal, como quien precipita una solución.
La mayoría de las veces, sin embargo, la toman por tonta (cosa absolutamente opuesta a la realidad) y terminan asintiéndole con la cabeza o devolviéndole esa sonrisa amable de compasión que despertaría un loco.
Pese a su super desarrollado lóbulo del lenguaje, Inés carece de poder de síntesis (un poco como yo al escribir), y he llegado a la conclusión de que usa este método para compensar su extrema timidez. Tiene esa increíble dote de armar frases interminables, sin pausas, sin puntos, sin fines, que puede pronunciar con una única inhalación.
El silencio entre las personas le causa un pánico atroz, por lo que decide dedicarse a dar vueltas sobre un tema de conversación sin llegar realmente al punto, pues si lo hiciera muy pronto, se vería obligada a soportar instantes tortuosos de incertidumbre, o mejor dicho, de silencio.
Dicha técnica ha sido ya tan perfeccionada que es capaz de animar cualquier reunión que esté llegando a un punto muerto. Es una lástima que casi nadie lo aprecie.

Inés tiene un novio desde hace unos 3 años y la historia de esta relación tiene innumerables rupturas y reencuentros. De hecho, su tema de conversación más frecuente ronda en algún "nuevo" acontecimiento de su relación de pareja.
Hace unas semanas me llamó en a las 3 de la mañana porque se había cruzado con él y su nueva conquista en un boliche y le vino algo así como un ataque de ansiedad. Supuestamente habían cortado la relación unos días antes.
Al encontrarme con ella me detalló entre lágrimas todas las circunstancias de ese infortunado encuentro. Me contó de cómo la miró y se hizo el desentendido, pero luego abrazaba a la minita que estaba con él. También de cuán obvio era que buscaba que ella lo mirara y de que finalmente no aguantó más el compartir el mismo espacio con él, y entonces, cuando salió a tomar aire, él salió con la minita a besuquearse.

Ayer estuvieron juntos nuevamente...

Mi conclusión es que esa relación, aparentemente inestable, es en realidad la quilla que mantiene a Inés en una curiosa forma de equilibrio. Así pues, me limito a escuchar sus interminables monólogos cada vez, esperando que algún día llegue a estar conforme consigo misma y quizás decida cambiar los vaivenes de sus emociones, por silencios reparadores.

(En la cuenta regresiva, faltan 22 días...)