29 junio 2006

Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiip!

Holátiles! Te comunicaste Chez Dharmita, en La Quinta Pata.
En este momento me encantaría contestarte pero estoy en la cola de aves migratorias que se dirigía al Norte, escapando del invierno.
Si me dejás tu mensaje, haré un lugar en mi agenda que dice "No hacer nada durante todo el mes", para contestarte. En tal caso, pinchá en la volqueta de escombros y dejá tu chacho'e ladrillo. Todo sirve, y además, así aportás para el arreglo de mi baño.
Prometo contestarte en cuanto pueda conectarme.
Portate mal!

Chas grá!
...
...
...
...

(Para terminar envíe y cierre, haga un click en los enlaces a la derecha de la página principal)
Ah!
Me olvidaba!!!... Mientras esperás mi respuesta te dejo los links de todo el ciclo de Perfiles (algunos dentro de posts de otra cosa), y todo el ciclo de Liliputienses.
Ahora sí!
Piiiiiiiiiiiiip!

28 junio 2006

Check list

Veamos...

- Ropa ligera y un par de abriguillos. - OK
- La guitarra, las partituras a estudiar. - Listo!
- El green book para bitácora de viaje. - Of cors mai hors!
- Cámara con respaldo de rollos y pilas y flash. Uhhh, estaba rota... mejor llevo también una cámara digital, por si las moscas. - Ahora sí!
- Importados: Cigarrillos, vinos tannat, grappamieles, yerbas, mate, dulces de leche, matera y otras menudencias Made in Uruguay. - Los regalos y atenciones nunca son demasiados. Infaltables, nunca se me olvidan!
- Sobre de dormir (este todavía no lo tengo muy seguro... Me recomendaron dormir en unas hamacas paraguayas en una playa por ahí, en algún balneario de Oaxaca... y la idea es más que tentadora). - Me parece que mejor no. Equipaje al pedo esta vez. Descartado!
- Zapatos para caminar. Unos más abrigados, otros completamente abiertos. - Unos puestos... Listo!
- Música y lectura para el camino, y para compartir con quienes me hacen sentir tan bienvenida aún antes de tomar el primer vuelo. Uh! también la guía Trotamundos que me alcanzaron tan gentilmente (Gracias Kark) - OK
- PPP: plata, pasaje, pasaporte. - Primordial.
- Las ganas de relax. - Las tengo hace tiempo ya.
- Capacidad de asombro. - De cajón!
- Pócima de "libre como una hoja en el viento". - Siempre que viajo.
- La energía para portarse mal. - Sin duda está aquí.
- La creatividad con ganas de renovación. - Uno de los objetivos.
- La voluntad de cerrar ciclos y abrir nuevos. - Y con mucha fé diría.
- No debo olvidarme nunca más de: al menos un rollo blanco y negro, cuerdas de recambio para la guitarra, pilas para la cámara y el discman, el mate con su bombilla y su termo, el cepillo de dientes, saber quién va a pagar mis cuentas en mi ausencia, las llaves para volver a esta dimensión en un mes. - Vayamos por partes... hummm... OK
- Los demos!!!! Pedazo de una tarada! Con las horas que estuviste invirtiendo!!! - ESO! Ahora sí!

Creo que ya está... No me falta nada. La mochila tiene espacio de sobra para lo que me traiga de allá. Entre otras cosas, tengo un contrato que renovar o modificar eventualmente, y algunos planes no muy planeados para que la cosa siga el curso que tenga ganas de seguir. I'm a leave in the wind.

Mañana a esta misma hora, estaré despegando de Montevideo.

Lo que seguirá en esta casa, será largo para los lectores perezosos. Algunos ya deben saber que cuando viajo escribo el triple.

A partir de este momento, recibirán mis crónicas desde México, cabrones!!!

Ustedes, querubines, cuídense pero recuerden portarse mal.
Los veré al sobrevuelo.... Já! (^_^)

24 junio 2006

Planeo un reencuentro

Conversaba en el MSN, porque ahora parece que muchas de mis conversaciones trascendentes pasan por una ventanita de chat:

Dharma: Estoy leyendo un poco y después sigo con la mochila y los discos. (Hablando de la mochila que ya estoy armando y los discos que estoy rippeando para el viaje)
Uno que dice que no habla: Lee...
D: Leo sin leer.
UQDQNH: ¿Por qué?
D: Porque no me da para agarrar un libro. Estaré contenta sin el laptop por un mes porque ya es una adicción.
UQDQNH: Sip... tendrás chance de volver al papel con todo y el polvillo y el olor...
D: Tengo muchos libros sin leer. Los tengo ahí en el estante y ya no me llaman la atención. La pantalla acapara un poco el espacio cuando estoy acá.
UQDQNH: Ya te llamarán... son etapas...
D: Y creo que ya es mi excusa por estar sola. "Estoy haciendo cosas... en la máquina, con La Flaquita." Y a veces es horrible darme cuenta que me aisla. Y a veces hago como que no me doy cuenta. Pero en el fondo sé y la odio. Y ella lo sabe y se cuelga o se enlentece. Me siento menos yo por depender de ella. Ni siquiera es mía. Entonces empecé a vaciarla de las cosas personales. "Es una herramienta de trabajo." Eso es lo que me digo. Y antes no la necesitaba. Debe ser por eso que no quiero tener celular aunque todo el mundo me putea por no tener uno.
UQDQNH: Pues si... puede ser, pero son etapas... Ya después viene la época que recuperas a los libros y dejas la compu de lado.
D: Espero que llegue pronto. Espero volver a ellos en el viaje.
UQDQNH: Si. Los libros siempre van bien de viaje.

Y eso lo sé, por eso pido una recomendación para este viaje. ¿Qué libro tendría que llevar en la mochila? Algo que sea posible encontrar, plis, porque no tengo mucho tiempo para buscarlo.

Chas grá! (^_^)

23 junio 2006

Cosas y cosiiiiias

Sigo haciendo la lista y sacándome laburo de encima. Sigue lloviendo laburo o mejor dicho, tareas que hacer en él, pero bueno, al menos la lista se va a achicando a medida que pasan los días.

Lo bueno es que ya tengo algunos mapas, y algunos precios estimados, y que ya tengo quién me riegue las plantas y quién me pague las cuentas... Y sobre todo, ya me colgué con algunos lugares que quiero visitar y todo.

La nota curiosa es que un día antes de viajar me voy a sacar el carné de salud, y por alguna razón, cada dos años, cada vez que me toca hacer este trámite, PIERDO EL CERTIFICADO DE LA ANTITETANICA.
Con lo que ooooodddddiiiioooo, deteeeeeesto las agujas. No sólo me van a sacar sangre, sinop que me van a dar con enésima vez el bendito refuerzo de esa vacuna que me da fiebre y me hace desmayar por los rincones. Espero recuperarme para el vuelo.

Y en realidad TENGO que recuperarme ahora que me hicieron acordar que voy a estar a 2300 metros de altura. Haciendo memoria de la última vez que le escapé al nivel cero, me acuerdo de mi último cruce de cordillera que me mandé, cuando por primera vez me apuné en la aduana chilena, y convulsioné y me asusté bastante. Entonces la altura no suena tan interesante.
Pero no hay mal que por bien no venga... Al menos voy a tener menos ganas de fumar.

Por lo pronto, a esta misma hora, pero dentro de una semana, estaré recorriendo alguna callecita interesante de DF, con calorcito, y sintiendo los olores de todas esas comidas que me vienen recomendando.

Hoy, hoy es el último día de grabación, y por supuesto: NOCHE DE HOT CLUB.

Pórtense mal. (^_^)

PD. Ah!!!! Y ya tengo la Pobre Marino que voy a llevar!!!

21 junio 2006

Advertencia a los querubines

Esta noche voy a ver a Richard Bona, llueva, truene o granice.

Si, tuve algunos inconvenientes con la entrada que se me resbala como si la estuviese cazando como pez.

Anyway... quedan 8 días, una semana a partir de mañana, de esta cuenta regresiva.
Eso quiere decir que a partir de mañana voy a empezar la peor etapa que sucede cuando empiezo a decir las frases al estilo:

- La semana que viene a esta hora voy a estar sentadita en el avión, comiendo la comida horrible que me van a dar, escuchando el discman y escribiendo, y con la ansiedad al doble.

O tal vez...

- La semana que viene exactamente, a esta hora, estaré pisando suelo mexicano por primera vez...

Incluso...

- La semana que viene a esta altura ya debo haber conocido por lo menos algún templo o museo, y algún boliche...

Y también...

- La semana que viene, exactamente en este mismo día, ya habré usado como 5 rollos de fotos, por lo menos....


Si, se dieron cuenta... a partir de mañana empieza la etapa atomizante, insoportable que me caracteriza. Así se van a sentir aliviadísimos de que me fui cuando pase la semana.


Pero esta noche está Bona, y más tarde escucharé un programa de radio de un amigo, online, así que por ahora, pueden descansar tranquilos.

Dato curioso... Alguien por primera vez me propuso "hacer una despedida"... Cuando casi me exilio a Mallorca, nadie pensó en esa posibilidad. Es raro que ahora surja cuando sólo me voy de vacaciones. ¿Será premonitorio?
En todo caso, este viernes será el último que vaya al hot porque el siguiente, estaré ya en DF.
Hummm.... ¿Me despido, no me despido?

Ustedes propongan!!! Se reciben escombros de toda clase.

17 junio 2006

Buenas decisiones

Hay que huir del frío, y parece extraño que en esta época del año ya estemos rozando los cero grados centígrados... Ni siquiera es invierno aún!!!

Creo que de las pocas decisiones sensatas que he tomado en mi vida, la de ayer ha sido una de las más acertadas. Así que luego de escapar de esa pecera que me encierra tantas horas al día, fui a por ella, la idea fija, o al menos moriría en el intento.
La llevé a cabo.
No sabía aún qué tan bien o mal había resultado, porque otra vez había que correr con el frío en las espaldas, y el chal rojo tapando la boca para que la helada no invadiera la garganta.

Tuve que tomar un taxi porque ya venía super atrasada para grabar en el estudio.

El taxista que me llevó ya me había tenido de pasajera en alguna otra ocasión, así que la charla se hizo inmediata.
Trabaja unas 11 horas al día, y tiene algunos taxis propios que otros choferes manejan. Pero durante la crisis económica perdió sus ahorros que eran con los que él contaba para su retiro. De hecho, en el 2002 ya estaba retirado, y cuando sucedió esto, pensó que era el fin, pensó en suicidarse más de una vez. Pero luego de 6 meses, le propusieron esto de los taxis propios, y asociarse con un colega chofer, y desde entonces se siente mejor y las cosas han ido mejorando de a poco para él.
Durante el viaje me comentaba que en realidad le encanta su trabajo, no durante tantas horas quizás, pero cuando son pocas, disfruta muchísimo la ciudad, la gente, los pasajeros, incluso los más malhumorados, porque les hace recordar que él superó la peor etapa de su vida, y siguió adelante con nuevos planes.
Mientras charlábamos, hasta se olvidó a dónde me tenía que llevar lo cuál nos causó en ese momento mucha gracia, porque estábamos bastante enfrascados en los temas que veníamos discutiendo.
Nuestra conversación terminó con un saludo ameno cuando me depositó en la puerta del estudio Berequetum.

Lo mejor de este estudio, además de ese piano acústico que le decimos "Do mayor séptima" (Yamaha C7), es la buena onda de Luis, el dueño y sonidista.
Quedaba un temita... uno sólo... y yo estaba condicionada a que la cosa se pusiera difícil como sucedió el martes anterior, no por él, sino por mí, y lo que mi garganta andaba de ofuscada entonces.
Pero ya antes de empezar siquiera a preparar las cosas para grabar, tanto Luis como Rodrigo, que andaba de paso, copiando algunas pistas ya armadas, notaron que mi condición general era otra. "Hoy se te ve como con más brillo", creo que fueron las palabras, aunque ahora no las recuerdo literalmente.

Después de algunos ejercicios de rigor, algún divague musical, Luis largó la pista... Tres tomas y un golpe inspirativo hacia el final de Just Talk y el trabajo de la noche ya estaba hecho.

Me di cuenta que una decisión bien tomada, y destrancar la garganta de la forma en que lo hice, tuvieron un efecto más que positivo en mi inspiración, en toda mi persona en realidad.
Y como la inercia apoyaba el momento, los divagues musicales siguieron un buen rato más.

Obviamente, la noche de un viernes, sin importar el frío, me lleva al Hot Club tarde o temprano.
Llegué en la madrugada... cuando los dedos del tecladista ya aporrean con furia, y las personas van por la ronda de resistencia, esa que no es necesaria realmente pero que deja con ese humor inquieto y siempre dispuesto a los concurrentes.

Allí estaba sentado en la mesa de siempre, Jorgito, gran amigo que conocí en realidad en la facultad, cuando él me corrigió ese primer examen de educación terciaria. La historia de cómo nos concimos siempre es el primer tema de conversación cuando él me presenta a alguno de sus amigos o viceversa, porque pasé del odio que se le tiene a un profesor de matemáticas, a la química natural que nuestros múltiples intereses en común produce.
La cuestión es que conozco a Jorge, digamos hace unos 7 años, y lo he conocido en múltiples estados de ánimo, muchas veces con mal de amores, otras eufórico por alguna buena noticia.
Esta vez estaba ya demasiado tomado, pero no tanto como su amigo que destilaba alcohol por todos sus poros, en la silla contigua. Y mientras sonaba un Blue Bossa rabioso y yo ya tenía mi primer grappamiel en las manos, se acercó y me dijo muy cerca del oído:

- Ayer le pedí matrimonio... -

Imaginarán que salté de mi asiento, sin saber cómo festejar. Tenía entre ganas de saltar y de gritar de alegría o de todo junto.
Su historia con su chica no lleva mucho tiempo. La habrá conocido hace un año. Ella es divorciada y tiene dos hijos, más o menos de las edades de mis sobrinos. Su ex marido ha sido motivo de discusiones desde que sé, porque se negaba a dejarla ir.
Pasaron por muchas dificultades, y cuidaron mucho la relación con los niños, ya que ellos son los primeros afectados cuando las relaciones post divorcio se hacen presentes.
Si hay dos personas que se merecen ser felices, ellos son buenos candidatos a considerar.

Hablando de buenas decisiones... No podría estar más feliz, por él, por ella, por la noche, por los aciertos que la vida tiene de vez en cuando, si uno tiene paciencia.

Hoy le comentaba a una amigo aquello que mi abuelo decía de vez en cuando:

"El camino de la honestidad es más largo y con más obstáculos, pero sus frutos son más dulces."

Y en el medio de la Taberna del Sol, mientras ya Georgia on my Mind ya me había hervido la sangre, y Jorge se sacó las ganas de pedir Body and Soul, y Wave y Summertime se habían internado en las fibras de mi cuerpo, dejándose ser a través de mis cuerdas que se sentían más livianas, y una versión entre funk y samba se llevaba mi desafío de la noche con Donna Lee, sentí que mis dos pies estaban bien plantados, haciendo un cable a tierra.

Incluso ahora, cuando Peggy Lee me regala el color hermoso de su voz, y viendo que algunos tornados aún insisten en rondar amenazantes y por alguna razón absurda no quieren rendirse en su acecho, mis pies tienen rumbo y objetivo.

Y Peggy Lee lo afirma en todo su esplendor por toda mi casita: The Best is Yet to Come.

15 junio 2006

SinSentidos I - Manos

Hace un tiempo, Claudia me colgó con un "meme" que le llaman, para contar las 6 cosas que uno adora. Llegué a escribir sobre cuatro de ellas, y me quedaron dos pendientes.

La Quinta Pata de mis adoraciones me colocó ante un dilema. Quería contar cómo vivo los sentidos, todos ellos. Pero ya al hablar de la música, sentí que había dicho lo suficiente sobre el sentido del oído, del cual descubrí gracias al documental Touch the Sound, que la carencia de este sentido no es impedimento para disfrutar del sonido.

Podría hablarles entonces del tacto, sentido que se extiende por toda la piel, en algunas zonas más que en otras, y que es exacerbado con el acto de tocar, acariciar, tomar, manipular, rozar, besar, etc. Podría también decirles que un escultor sería alguien más adecuado para hablar de este tema que yo. Y sin duda, podría explayarme en descripciones fisiológicas sobre cómo funcionan los corpúsculos de Meissner, para el tacto discriminativo, o de Vater-Paccini, para la presión, quizás de cada órgano terminal de Ruffini, el de los pinchazos, o corpúsculos ovales de la vibración. Incluso me extendería muchísimo al hablarles sobre las terminaciones libres, nuestras termorreceptoras, y los nocioceptores, que detectan el dolor, porque de ellos alguna vez tuve que hacer algún estudio en la facultad. De hecho, podría ir por mil caminos muy fáciles en cuanto al sentido del tacto se refiere.

Sin embargo, mi intención aquí es hablar de lo que menos sé, y lo que más me fascina. Lo peor es que ya he intentado varias veces este texto y cuando llego a este punto, me nublo.
En uno de los últimos pasajes de este nubarrón inspirativo, me froté la frente con mi mano derecha, y sentí mis dedos fresquitos y mi frente tibia. Eso me alivió el dolor de cabeza que las pocas horas de sueño me vienen generando últimamente.

Al sentir el alivio, me acordé de cuando mi padre me curaba los dolores con su "mano que cura". Me gustaba de hecho pegarme en las rodillas para que mi padre pusiera su mano y me aliviara el dolor. Cuando me dolía la panza, era casi mágico, aunque posiblemente la sugestión era la verdadera causa de ese don curativo de su mano.
Al nacer mi primer sobrino, Gabriel, adopté esa modalidad de tener una mano que cura. Pero se ve que yo no tengo esas dotes que tenía mi padre conmigo.

Y ojo que no estoy hablando de reiki! Creo que mi padre se carcajearía si escucha algo así. Era un juego que teníamos cuando era muy chica, y que muchas veces funcionaba en serio.
En esos pensamientos empezó a perderse mi mente, y luego siguió su camino hacia una página web que conocí gracias al Noctambulario, blog de Angel, con imágenes del fotógrafo Pascal Renoux, y me encontré analizando los gestos, el lenguaje de las manos, y formas de tocar sin que la piel sea directamente estimulada (no, no me fumé nada raro).
En este recientemente leído libro Como agua para chocolate, recuerdo un pasaje en donde la chica empieza a observar sus manos libres de trabajos y quehaceres, simplemente presentes, e imagina que ellas vuelan, porque no tienen ya nada que las aten. Mágico pasaje si los hay. Me sonó a la toma de conciencia de uno mismo, de la propia existencia, que hasta ahora ese personaje no había realmente tenido oportunidad de desarrollar.
Claro que yo ya venía desde antes fascinada por las manos, quizás no tanto por su utilidad, las formas, las sensaciones que ellas despiertan, las distintas formas de sentir las pieles que las recubren, los gestos, las finalidades que persiguen y se persiguen a sí mismas.
Es por eso, que antes que seguir alargando las palabras, pasaré a las imágenes.


Image Hosted by ImageShack.usHay manos de niños descubriendo (Pascal Renoux)

Image Hosted by ImageShack.us Manos que dan (Pascal Renoux)

Image Hosted by ImageShack.us Manos que encierran (Pascal Renoux)

Image Hosted by ImageShack.us Y hay manos que se tienden (Pascal Renoux)


También hay manos con miedo (Pascal Renoux)

Free Image Hosting at www.ImageShack.us Y manos que trabajan (Anabel Guerrero)


Y todas ellas son reconocibles.


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Estas, mis manos... son mías.(Gracias Tom por la mano, y perdón por la cámara). A veces llenas, a veces vacías, a veces dando, a veces tocando, a veces jugando con las telas suaves, a veces explorando formas, colores, trazos, líneas, texturas. Son mías, bah! Nada del otro mundo.

Y hay manos que embrujan y seducen. ¿Hay formas de perderse de ellas? ¿Hay forma de no perderse en ellas? (sorry, no sé quien sacó la foto)

Image Hosted by ImageShack.us

También hay manos francas, dispuestas a muchas cosas, sin pedir nada, sin esperar, sin expectativas, como las de mi amigo Fede. De esas, no he encontrado fotos, porque esas manos no se retratan.

Una gitana una vez me leyó el destino en las líneas de mi palma. Lo único que creo que acertó, es que mi cabeza siempre está en otras latitudes, longitudes y alturas, siempre inquieta, siempre volando. Por lo demás, le erró como a las peras.

Siempre me atrayeron las personas que para hablar se acompañan de gesticulaciones, no demasiado exageradas, pero que te invitan a participar en la charla, te contagian. Ciertos estudios del lenguaje corporal dicen que cuando los gestos son hacia afuera, es porque la persona quiere compartir su idea, quiere convencerte. Por el contrario, cuando las manos gesticulan hacia adentro, hacia la persona misma, es porque realmente esa persona no está muy segura de lo que dice, o no está muy dispuesta a cambiar de opinión.

Ni que hablar de la cerrazón que me provocan los que se cruzan de brazos y esconden las manos mientras uno les habla. Es como hablarle a una pared...

Las manos, son más que sólo un símbolo del tacto. Así como el tacto no es sólo piel.

He aquí otra de las cosas que adoro.

Pórtense mal.

PD. Este fue un post de viernes adelantado, porque hay que hacer las cosas mientras se puede. ¿Recuerdan lo del bicho que se come el tiempo que te quedaba? Sigue ahí, escondido en las sombras. Como decía Merlín en uno de sus comentarios... Hay que arriesgarse... En todo caso, nadie te quita lo bailado. Por eso publico un texto de viernes en un jueves... Además mañana hay mucha música, mucha, mucha, para grabar, y para tocar en vivo... Cartón lleno en esta agenda!

12 junio 2006

Borrador

Prendió otro puro mientras observaba cómo la luz del foco de la cuadra de enfrente, dibujaba líneas paralelas en la pared del dormitorio-living-oficina.
Esta vez tendría que ser una obra maestra. En eso se concentraba su mente. "Esta tiene que ser la buena."
Por su mente divagaban aleatoriamente ideas, personajes, historias, argumentos. Sólo tenía que plasmar una, darle un rumbo definitivo y cumplir su deseo de siempre. Si tan sólo pudiese encontrar esas palabras inciales, estaba convencido que el resto vendría por sí sólo.

Tenía que cortar con esa racha de los cuentos cortos publicados en revistuchas underground que nadie leía. Tenía que poder hacer algo más significativo en su vida, que escribir un montón de letras vendibles, sin contenido alguno, pero con la ilusa sensación de maravilla que obnubila la lectura.

Así que dejó de mirar la pared, depositó el puro en el cenicero, y volvió a teclear en la computadora. El resplandor de la pantalla se reflejaba en su cara, dándole una expresión siniestra, profundizando los huecos y sombras de sus facciones, haciéndole parecer un hombre viejo y cansado.

Hacía mucho tiempo que no ponía música mientras escribía, porque lo distraía más que ayudarlo.
Sin embargo, esta vez eligió un disco antes de empezar, uno que le habían mandado por correo. Tenía la sensación de que esa noche sería crucial para lo que se proponía, y un cambio en su forma de actuar podría ser la clave.
Comenzó como ya tenía pensado hacerlo, con el bochorno de una calle a oscuras, con aquella silueta de siempre caminando de espaldas a él, o mejor dicho, a su protagonista recurrente, el hombre ceniciento de la mayoría de sus historias.

Necesitaba siempre ver los comienzos como zonas carentes de luz, porque eso le permitía jugar más con las sombras, y darle aires de misterio a los argumentos. Pero algo le molestaba. Ya escribía la tercer línea cuando apretó "Delete" hasta que la hoja de la pantalla quedó en blanco nuevamente.
- Esto necesito hacerlo a la vieja usanza. - Se dijo, o le dijo a la pared. La cosa es que lo dijo en voz alta.
Tomó una libreta y un lápiz, apagó la computadora, prendió el puro que se hayaba medio apagado, y se recostó hacia atrás en su asiento, con la libreta frente a él, jugueteando con el lápiz entre los dedos de su mano.
Para esta obra maestra necesitaba un personaje especial, no la clásica silueta negra, en las sombras de un callejón que su hombre ceniciento perseguía... Eso estaba bien para sus cuentuchos, pero no para esta historia.

Tenía que ser una historia más real, pero con toques de fantasía no muy exagerados. No, no sería drama, porque bastante drama había ya en su vida real. Aunque luego pensó que uno de los escritores que él admira más, siempre dijo que hay que escribir sobre lo que se conoce. De drama, en todo caso, él sabía algo. Sin embargo, se dijo que esta vez no quería caminar por el terreno seguro de siempre, que tendría que haber algo inusitado, distinto, original en esta, la que sería su obra maestra.
Podría ser una aventura, sí, una aventura real pero llena de intrigas, con personajes muy humanos, interesantes, pero también con fallas, para balancear las interacciones, las relaciones. Pero no debería incluir muchos personajes, porque eso terminaría siendo un caos de gente que el lector no puede llegar a definir totalmente.

Mejor, antes de concentrarse en la historia, se concentraría en sus protagonistas. Así surgiría el relato, de los propios protagonistas. Pero no podría usar nuevamente a su protagonista recurrente, caminate de las sombras. Necesitaba más luces esta vez.

Las ideas rondaban como fantasmas en su mente. Entonces algo del disco que sonaba le llamó la atención. No quería saber qué, pero se dejó llevar. Empezó su relato con una risa, una risa abierta, y las palabras empezaron a danzar y a tirarse por toboganes hasta sus manos, moviendo el lápiz sobre la hoja amarillenta de su libreta.
Ya lo veía, ya veía este comienzo como algo distinto, como algo inspirado. Ni siquiera le molestó la noche, la poca luz, el que sólo le quedase un puro por la mitad en el cenicero. No le importó.

No redactaba rápido, pero cada frase, una sobre otra, una tras otra, tenía la magia que él estaba esperando.

Mientras iba por el tercer párrafo, empezó a imaginarse el libro completo, empezó a fantasear en que lo venderían en las librerías, que llenaría los anaqueles, que la gente se disputaría comprarlo, que su protagonista sería comparado con mil y una personas sin llegar a la altura, sin siquiera llegarle a los talones a lo que su imaginación había creado, y a él, el autor magnánimo, lo llamarían a mil y una entrevistas, para hablar de su humilde talento.
Se vio en otro lugar, se vio lejos de ese cuartucho siempre a media luz, con esas odiosas persianas... Y quizás ya no le darían ganas de fumar, y ya no tendría que escribir para esas revistuchas de mala muerte, que a penas si le pagaban la comida de la semana.

También se imaginó haciendo de esta novela una saga increíble, que todo el mundo leería, por su originalidad, que otros escritores envidiarían por su gran talento y suerte, por haber tenido este momento de inigualable inspiración. Para entonces ya estaría viviendo en una casa decente, con un agente defendiendo sus intereses, y una familia con quien compartir la gloria.

Y todo dependía de lo que hiciera esta noche. Era esta noche o nunca.

Dio vuelta la primer página, absolutamente satisfecho, justo cuando esa canción terminaba. El siguiente tema del disco era distinto... con menos brillo. La risa de su protagonista ya no le sonó tan clara, ni sus palabras. Siguió escribiendo a pesar de todo, pero algo le incomodaba, ya no estaba describiendo al mismo personaje, estaba desarrollando otra historia, donde se le ocurrió que el hombre ceniciento sería justo. La nueva tonada se hacía eco en el cuarto, se hacía eco en su mente, y los pasos en el callejón resonaban en la calle vacía, excepto por esa persona que caminaba delante, cantando esa maldita nueva canción.

Miró de lejos su libreta, con demasiados brillos, demasiadas expectativas y se preguntó si alguna vez terminaría esa novela que pretendía. Esa tonada en sus oídos... Había algo en ese protagonista tan humano, había magia... pero sería muy complicado construir una historia en base a algo que no terminó de definir aún y con lo cual no estaba realmente acostumbrado. Luces, había demasiada luz. El es bicho nocturno... las cenizas rondan sus protagonistas, igual que las que rondan su cenicero lleno.

Ahora su protagonista recurrente frecuententaba el mismo callejón, siguiendo a la misma silueta, y doblaba a la esquina con un puro en la mano, como él. Así es mejor... Así se sentía más cómodo.
Qué iluso, pensar que su talento daría frutos esa noche. Mientras el humo de su puro ascendía y chocaba con un techo demasiado bajo, la silueta acuchillaba al caminante de sus cuentos, que como un Pedro Navaja inmortal, sobrevivía la estocada y corría por venganza, como cada vez, como en cada relato, como cada vez que se apagan las luces.

Así debía ser.

Al terminar su cuento semanal, volvió a la primer página de su libreta.
Miró esos primeros párrafos y meneó la cabeza hacia los lados. Se sintió absurdo, confuso, mareado. No hay risas así en su vida. No hay historias largas en su vida. No hay éxito ni gloria, ni lo habrá. Para eso tendría que ser demasiado bueno, o invertir demasiado tiempo, o tener demasiada suerte, o merecerlo un poco más. Y ahora tenía que aprovechar el tiempo que tenía para ganarse la comida diaria, para poder pagar el alquiler de ese cuartucho, y revivir su drama, como lo revive el hombre ceniciento, como una pesadilla que ya no duele, con la que uno hasta se encariña, como quién se vuelve adicto al cigarrillo. Cada semana.

Arrancó la primer página de su libreta, y la tiró a la papelera.

11 junio 2006

Liliputienses VI - Primer estado de emergencia

- Hola?... -
- Hola Dhar! Es Mandy! -
- Hola Mandy!!! ¿Cómo estás? -
- Mal. Estoy mal, Dharma. Ayudame! -
- Pero, ¿qué pasó? -
- Se fue... - Escuché el llanto de Mandy a través del teléfono y sentí como algo dentro mío se quebraba.
- ¿De quién estás hablando? ¿Quién se fue? -
- Mi amigo invisible! Se fue! Lo llamé a jugar y no vino! Hace días que no viene! -
- ¿Estás segura, Mandy? ¿No será que está de vacaciones? - Traté de animarla.
- Noooo, yo sé que se fue. Porque yo estaba con ese trabajo de la escuela, esa carpeta... y vino a jugar, y le dije que ahora no porque tenía que hacer eso, y no volvió. Me dijo que ya no era divertida y se fue, desapareció. Ayudáme, Dhar! Vos sabés jugar, ayudame!!! -
- Me encantaría, Mandy, pero no sé exactamente cómo te puedo ayudar. ¿Pensás que puedo hacerlo? -
- Claro que sí!! Vos ya jugaste con él... Daaaaleeeee, vení a ayudarme!!! -
- Bueno, dame unos minutos y voy para allá. -

Al colgar el teléfono me di cuenta de lo grave de la situación. Algo había pasado con la creatividad de Mandy. Seguramente se trataba solamente del cansancio por esa carpeta.
A los niños los estresamos desde chiquitos, los obligamos tanto a crecer que casi ni se dan cuenta que van perdiendo su niñez. Pero Mandy se dio cuenta, y se negó. Y eso, eso vale la pena. Vale la pena que lo pelée.
A pesar del frío me llené de abrigos y salí a buscarla. Pensé en qué haría que sus ánimos lúdicos resurgieran de entre el cansancio y la frustración. Se me ocurrieron mil cosas, pero por alguna razón nada me convencía. Es su mente la que está jugándole una mala pasada. ¿Cómo hacer para que se distraiga y deje fluir lo bonito que tiene en su cabecita? Mientras el 116 doblaba hacia la rambla me convencí que ni importaba cuánto planifique mi estrategia, ninguna funcionaría si ella no me lo permitía, así que decidí improvisar.

Al llegar a la puerta de su casa, la madre me estaba esperando en el umbral y Mandy unos pasos detrás, como si tuviese que pasar una primer barrera de contención para verla.
- Hola. - Me dice Cristina, no muy alegremente.
- Hola, Cris. ¿Te contó? -
Cristina hace una mueca. Creo que se sintió desplazada en su papel. Y yo ahí dividida entre la preocupación por Mandy, y la que me generó esa gélida bienvenida de su madre. Entiendo que no es fácil ser madre divorciada. Sin embargo, si bien entiendo la posición de Cristina, no adhiero a sus recelos. Estamos hablando del bienestar de su hija!
Mandy me saludó con una mano tímida. No ví rastros en ella de su habitual brillo en los ojos, su carita de asombro ante las cosas... Eso que se empezó a quebrar dentro mío con su llamada telefónica, dio un último y determinante tirón.

- ¿Podemos hablar a solas primero? - Me detiene Cristina antes de que pueda avanzar hacia Mandy.
- Claro! -
Nos alejamos unos pasos y Mandy fue mandada con una mirada remprimente hacia el interior de la casa.
- Mirá, Dharma. Hasta ahora he soportado las mil y unas yo sola para criar a mi hija a pesar de los desplantes de su padre. Le he aguantado eso del amigo invisible y todo, porque no le estaba haciendo nada malo. Pero ella tiene que madurar. Ya está en edad de entender que la vida no es un juego con amigos inexistentes. Además ha bajado las notas, y no podría soportar que alguien que lleva mi sangre termine siendo una buena para nada. Así que te pido por favor que si te la llevás ahora, no alimentes sus locuras. Porque ya bastante tengo con las locuras del padre, y las mías propias como para aguantarle alguna otra cosa más. Ella tiene responsabilidades que tiene que cumplir, y sin su amigo invisible va a ser más fácil. -

Mientras escuchaba las argumentaciones de Cristina, dentro mío una voz replicaba cada frase. Todo sonaba lógico, lógico y egoísta a mi entender. ¿Madurar implica perder la imaginación? ¿Tanto mal le haría dispersar su mente luego de hacer sus obligaciones como niña de 11 años que es? ¿No se le ocurrió nunca a su madre, que probablemente el amigo invisible es su forma de extraerse de su realidad como niña con padres divorciados que encima se odian mutuamente? ¿Tanta exelencia le exige a su hija con respecto a las notas de la escuela? ¿Por qué todo el mundo asume que las notas no tan altas son sinónimo de un bajo coeficiente intelectual? ¿Qué tan loca puede ser su mente? ¿Acaso la mía es demente por jugar con ella y su amigo invisible? ¿Para quién sería más fácil sin el amigo invisible? ¿Para Mandy o para Cristina?

- Entiendo tu posición, Cris. Intentaré lo que me pedís, pero sabés que no va a ser fácil y además, la decisión es de Mandy. No importa lo que yo haga o deje de hacer. - Le terminé respondiendo cuando me dejó hablar.
- Si, pero ella se apoya mucho en tí, demasiado para mi gusto. La dejé que te llamara, sólo porque quería aprovechar para hablar contigo. -
- Bueno, Cris. Gracias por haberme contado esto. ¿Habrá algo más? -
- Si. Traela temprano, porque tiene deberes para hacer. -

Dicho esto, fue a buscar a Mandy al interior de la casa. Ella salió un poco atolondrada. Se notaba que había llorado mucho. Le dije que le diera un beso a su madre, lo cual no hizo de buena gana, y me tomó la mano, para irnos caminando.
Al dar vuelta a la esquina, súbitamente frenó y se abrazó a mí.
- Mamá no me entiende!!! - Y rompió en llanto.

La abracé sin decir palabra. ¿Qué le iba a decir? "No, no te entiende. Se entiende a ella." No podía. Tampoco podía mentirle y decirle que todo se iba a solucionar con el tiempo, porque ese tipo de promesas no sirven.
Cuando su llanto disminuyó, le pregunté a dónde quería ir.
- Lejos. - Me respondió mirando al un horizonte lejano, que yo obviamente no veía.
- Ok. Eso no es muy específico pero veamos. Soy las 3 de la tarde... Humm... Creo que sé a dónde.-
Mandy no me preguntó a dónde la llevaba. Creo que aprendió que mis sorpresas valían la pena, así que retuvo su curiosidad esta vez. Lo que me pareció raro es justamente que retuviera su curiosidad. Si hay alguien más curiosa que yo, esa debe ser Mandy. Definitivamente, había que actuar eficientemente para que vuelva a su habitual alegría.
Nos tomamos el 137, y la niña no pronunciaba palabra. Estaba lejos si, pero metida dentro de sus pensamientos. Habría dado lo que fuese para encontrar las palabras justas en aquel momento.
No sé qué fue lo que me llevó a llevarla a ese lugar. Quizás fue el recuerdo de las caminatas de mi niñez con mi abuelo paterno, y lo feliz que me sentía entonces.
Así que nos bajamos de bondi justo a una cuadra del Cementerio Central. Hacía frío, pero el sol nos acompañó toda esa tarde.
Entonces Mandy por fin rompió el silencio.
- ¿Vamos ahí? - Dijo, señalando el enorme portón de hierro trabajado.
- Si. Vamos ahí. - Le contesté, tratando de dejar puertas abiertas para que siguiera preguntando.
- Pero es un cementerio. -
- Efectivamente. - Le dije.
- Pero está lleno de muertos. -
- Si ahora están muertos es porque vivieron en algún momento. ¿No te parece? -
- Si... bueno, pero... - Tarea cumplida.

Atravesamos la entrada y casi al instante, mis recuerdos de esas primeras visitas se abalanzaron sobre mí. Casi todos ellos eran casi mágicos, excepto cuando falleció una de mis abuelas, aunque en ese entonces, no entendía la muerte, no desde el punto de vista de los vivos.
La parte más antigua del cementerio Central es increíble. Grandes representantes de nuestra historia, y algunos ilustres desconocidos yacen bajo toneladas de mármoles esculpidos. Algunos panteones han sido invadidos por las enredaderas, y entre ellos circulan decenas de gatos silenciosamente. Un coro de pájaros completa la imagen del lugar y ambienta el intantáneo reposo de los pensamientos, como si sólo en ese lugar pudieran respirar profundamente. Así lo sentí la primera vez que entré ahí, y así lo volví a sentir en ese momento, con Mandy a mi lado que caminaba mirando a su alrededor, como si estuviese descubriendo una nueva dimensión.

- ¿Qué te parece? - Le pregunté.
- Raro. Lindo. ¿Quiénes eran, los que están acá? -
- Uh... Muchos eran políticos. Hay presidentes enterrados aquí. Otros eran negociantes. Hay escritores, escultores, pintores, arquitectos, pensadores. Pero también hay padres de familia, madres de 15 hijos, hermanos, viejos, adultos, niños. Mi abuela está allá en el otro jardín, por ejemplo. -
- ¿Y venís a dejarle flores? -
- No realmente. Ni a mi abuelo. No. No hace falta que traiga flores para recordarlos. Basta con que me acuerde de algún momento hermoso que compartimos cuando aún vivían, para saludarlos mentalmente. Es como si no hubiesen muerto realmente. -
Mandy no respondió. Se quedó mirando una estatua de una dama de túnica, con un ramo de flores en las manos, y una corona de laureles a modo de tocado.
- ¿Esa mujer es la que está enterrada? -
- No lo sé. - Miré la inscripción de la lápida. La persona enterrada allí era un pintor. "... bajo la protección de su musa", alcancé a leer.
- Me parece que la mujer es la musa del pintor que está enterrado aquí.-
- ¿Una musa? ¿Qué es? -
- Se decía que las musas eran ninfas, o diosas, que un dios griego llamado Apolo, cuidaba. Pero luego se llamó así a la inspiración de los artistas. Pasaron a ser entonces parte del talento de los artistas, las que secretamente, misteriosamente, guían las manos de los escritores, pintores, escultores, las que inspiran una nueva melodía a los músicos... -
- ¿Entonces no existen realmente? -
- Bueno, la mayoría de las veces no. Pero hay quienes consideran musas a las personas en vida que los han inspirado. Mario Benedetti por ejemplo, que es un poeta uruguayo, alguna vez dijo que su musa es su esposa. -
- Ah... -
Mandy se sumergió nuevamente en sus pensamientos. Mientras las horas pasaban, recorrimos todo el cementerio. Jugó con algunos gatos, se metió por los senderos adyacentes al camino principal, me señaló los nidos de los pájaros en las palmeras, en los techos de los panteones más grandes, leyó las inscripciones, los nombres de los difuntos, y me preguntó por la vida de algunos de ellos, como si yo fuera una enciclopedia abierta. También le mostré el panteón de la familia de mi madre, y el nicho de mi abuelo, ese que nunca conocí.
- ¿Y cómo hacés para que él también esté en tus pensamientos? - Me preguntó entonces.
- Mi madre me contó algunas cosas sobre él. Amaba los caballos, y los entrenaba. Encontré unas medallas que él ganó, y usé una durante mucho tiempo. También tenía dichos, cosas que decía muy seguido, y que mi madre me repitió desde que era chica... Algunos de ellos los adopté para mí misma. A veces sucede algo en mi vida, y me pregunto qué es lo que él hubiese dicho, o cómo hubiese visto mis acciones. Entonces está conmigo, de alguna manera. -
- Te lo imaginás y está contigo. - (Bingo! Decía mi mente.)
- Algo así. -
Se estaba haciendo tarde, y no quería tener problemas con Cristina, así que emprendimos el regreso por el sendero central. Al pasar cerca de la estatua de la musa, Mandy se detuvo, se acercó al panteón y miró la escultura unos segundos, tan concentrada y abstraída, que no quise apurarla. Luego, corrió a mi lado y me tomó la mano de nuevo, para salir del cementerio.
Caminamos hasta la parada y mientras esperábamos el ómnibus, comenzamos a intercambiar ideas sobre cualquier cosa. Comenzó a sonreír, lo cuál le devolvió el calor a mi corazón.
- Dhar, ¿te parece que mi amigo invisible es como una musa que tengo? -
- No sé, Mandy. Depende de si te inspira o no. ¿Tú qué pensás? -
- Que está ahí pero no sale porque mamá no quiere. -
- ¿Estás segura? -
- Es que me insistió toda la semana de que era un desperdicio, y que la iba a volver loca, y que tenía que hacer los deberes, y que me dejara de cosas con mi amigo, y que si no lo hacía me iba a llevar a un loquero. -
Es difícil ser imparcial cuando uno simpatiza totalmente con una de las partes.
- Mandy, mirá. No hay razón que yo vea para que te lleven a un loquero. Tu madre lo que necesita es saber que estás cumpliendo con la escuela y con las cosas de la casa. Si hacés esas cosas primero, no hay razón por la cual no puedas jugar después. Miralo de esta manera: si hacés los deberes primero, entonces vas a estar más tranquila para jugar. Entonces es posible que vuelva tu amigo. Y si no vuelve, eso no quiere decir que no puedas jugar. Por más que no aparezca, el recuerdo de tu amigo puede inspirarte, como una musa... ¿no te parece? Además, ya apareció la primera vez sin que lo llamaras... -
- Si... Es cierto, vino solo... Y me ayuda a hacer cosas nuevas. Es una musa!!! Pero igual estoy triste porque se fue. -
- Nadie puede negarte que estés triste, Mandy. Te entiendo. Y tu madre quiere entenderte aunque digas que no lo hace. Lo que sucede es que ella se entristece por tí, y eso no la ayuda, y tú tampoco la ayudás si te enojás con ella. -
- Pero es que me prohibió... -
- A ver. Vamos a hacer un trato. ¿Querés? -
- Hummm... decime cuál es el trato. -
- El trato es que cuando te lleve a tu casa, hagas lo que tu madre te pidió primero, y después, cuando hayas terminado, hables con ella, le cuentes por qué es tan importante tu amigo invisible, y que estás triste. Y después invitala a jugar contigo. Vas a ver que ella también puede jugar, si la dejás. Y así te va a entender. ¿Qué decís? ¿Trato? -
- Bueno, trato... Pero no va a ser fácil. -
- No te dije que fuera a ser fácil. Pero me parece que vale la pena. -
El ómnibus por fin llegó, y subimos apuradas por el frío que nos pisaba los talones.
Me abrazó como siempre en la puerta de su casa, mientras Cristina me miraba suspicaz. Le asentí con la cabeza para indicarle que todo estaba bien.
A la nochecita recibí otra llamada. Esta vez era de Cristina.
- Hola, Dharma. No sé qué hiciste, pero bueno, por ahora está tranquila. Estuvo hablando conmigo y todo. No me convence del todo este asunto, pero no voy a decir nada por ahora. -
- Entiendo. - Le contesté.
- Bueno, era eso lo que te quería decir. Así que... bueno,.... gracias por lo que sea que hiciste. -
- No hay problema. Yo no hice mucho igual. Mientras ella esté bien, me basta, como supongo que te basta a tí. -
- Si, bueno. Chau! -
- Que pases bien. -
Aún me pregunto las mismas cosas. Bien decía la canción de Serrat... "les vamos pasando nuestras frustraciones". La "madurez", la "adultez" es una enfermedad muy peligrosa que contagiamos a los más desprevenidos, los niños.
Ojalá que Mandy permanezca inmune el mayor tiempo posible, al menos lo suficiente para que entienda que madurar no significa dejar atrás ciertas cosas, enterrarlas, y perder la capacidad de crear, aunque parezca ridículo.

09 junio 2006

Singing in the rain

El mantenimiento de blogger me impidió publicar antes, y ahora tengo problemas para colgar fotos, así que este post de viernes, calentito y jugoso, que para adecuarse a la actualidad, se viene de impermeable, paraguas y pidiendo disculpas por emerger sin todo su contenido que tuve que restringir por estos problemillas técnicos.
Igual, por un lado es mucho mejor, porque si incluía las fotos y el texto de lo que motivan esas fotos, esta publicación se convertiría en un chorizo larguísimo de leer, pesado, muy contrario al relax que supone esta noche tan hermosa.

Ahora paró de llover y casi que no sé a qué venía el título. Bueno, sí, sé, sé que viene lloviendo y yo vengo cantando y grabando, y entonces quería juntar todo en una misma frase. Pero ahora ya parezco medio loca por sacar así como a así, de la manga nomás, como abriendo la heladera a ver si hay sobras de algo, un título descolgado.
Así que voy a hacer de cuenta que el título es super importante y tiene mucha relación con lo que les quería contar antes de que huyan el fin de semana, y hagan sus vidas (lo cual, me parece que es la mejor manera de portarse mal).

Por lo primero, en realidad, no me molesta para nada que llueva todos los viernes de invierno. Es más, me parece más que adecuado para cantar jazz y tomar grappamiel. Le da un aspecto más melancólico pero fascinante a la noche. Si se logra vencer la pereza incial que causa el pensar "me via mojar todita, me via" (porque resulta que mi voz interior está medio plancha últimamente, y hablando en sánguche), la noche no puede más que mejorar a cada paso.

Por otro lado, vengo haciendo maratón entre el trabajo, las grabaciones y mis apariciones por las jams. Mi cuerpito anda cansado... pero vale la pena toda esta aceleración, porque en realidad lo que estoy haciendo es preparando material para llevar a México ahorita a fin de mes, que me voy de vacaciones.

Aquí es donde realmente tengo que entreverar el relato. Es que asociando va uno por la vida, encadenando ideas, y locura va, elucubración viene, lapsus mental se lanza sin red de seguridad, y no tengo más remedio que acordarme que en esta semana las leyes de Murphy se han portado perfectamente como deben conmigo.
Es decir, faltan exactamente 20 días para que me tome dos hermosos aviones, uno de los cuales cruzará la cordillera, y el otro, se mantendrá volando como 10 horas, y las únicas conversaciones que me rodean tienen que ver con accidentes aéreos, vuelos difíciles, atentados en el aire, turbulencias y comidas que vuelan durante los viajes largos.

Y eso que a mi lo que me pone nerviosa no es el vuelo, o los vuelos en este caso, sin los aeropuertos. Pero obviamente, las leyes de Murphy no se olvidaron de ese hecho, y entonces me enteré cómo lo encerraron a uno por tener metal adentro del cuerpo, y a otro porque su valija tenía trazas de hierbas exóticas, etc, etc... junto con un robo y la explosión de un ala del terminal, y el atraviesamiento de un perro en las pistas de Santiago de Chile, y ya creo que todo el espectro de miedos que ni siquiera tenía antes, con respecto a mi viaje, acaban de despertarse a la par.

El colmo fue el que comentó:
- Pah! Pero no sabés entonces lo que me pasó a mí!!! Viste que el avión da una vuelta así para arrancar el despegue. - y me hace un gesto con su mano de avión que dobla en la pista. - Bueno, la última vez, mi señora justo en ese momento, onda que no tenés vuelta atrás, me agarra la mano y me dice: "Tengo un mal presentimiento". Imaginate! Si me lo decía antes, yo me bajaba del avión. Era puente aéreo nomás, pero estuve petrificado todo el viaje. Suerte que no había visto esa película donde el guacho tiene el presentimiento y se baja y el avión explota y la muerte los sigue, porque si no, me tiraba ahí nomás para afuera. -

Y ahí se sumó Ale:
- Qué loco! A mi me pasó una vez que volvía con mi novio de Santiago de Chile a Montevideo y veíamos que el avión daba vueltas encima de la cordillera pero no la cruzaba. Yo, dura. Ya de por sí el tema de la cordillera es algo que por ser uruguayos casi que lo llevamos en la sangre... Y mi novio lo más campante me decía: "Mirá como maniobra para agarrar altura". Altura, las pelotas! El avión no subía nada. Al final después de no sé cuánto tiempo, el piloto dice por el altavoz que "Como verán, no hemos aún cruzado la cordillera. Esto sucede porque el tren de aterrizaje no ha subido y no hemos podido subirlo manualmente. Así que tenemos que volver a Santiago de Chile, porque no nos alcanza el combustible para llegar a Montevideo. Gracias por su comprensión." Imaginate como iba yo después de tres horas, cuando el avión volvió a despegar. Y esa es una anécdota de las más leves....-

Y arrancó con su historia del viaje turbulento a Estados Unidos, donde las azafatas no les sirvieron prácticamente nada porque el piloto les pidió que se quedaran sentadas, y la lucecita del cinturón no se apagó en todo el viaje.

Así que bueno... El 29 me tomo un vuelo de Montevideo a Santiago de Chile, y al toque otro a México DF. Mis perspectivas de sobrevivir son más altas que si viajara en auto, pero las de mantener una buena salud mental durante el viaje, acaban de bajar considerablemente.

Aprovecho este momento para agradecer a las cálidas personas que dicen ser amigos o compañeros, que a pesar de que uno comenta: "Estoy por viajar, agradecería que pasaran a otro tema", insistieron, y caritativamente se concentraron en traer a la conversación los más oscuros recuerdos de sus viajes y además, no me dejaron retirarme de la escena. Gracias! Gracias! A mí me solía gustar volar.

Volviendo al viernes lluvioso que ya no es tal, y al hecho de que tocará Richard Bona en el Solís el 21 de Junio, y que esta noche hay Hot Club, obviamente, y que sigo sin poder colgar fotos de esta publicación...

... es viernes. Y los viernes se jode y punto!

Así que pórtense mal, y disfruten del fin de semana. (^_^)

PD. Y no hablo del mundial porque para eso tienen 25 mil millones de blogs por ahí.

PPD.
Una anécdota brillante que me estaba olvidando de comentarles. Justito para alegrar la noche. Todas las mañanas escucho las noticias por la radio antes de irme a laburar.
Esta mañana, el periodista uruguayo le preguntó a su colega de una radio de Gualeguaychú:

- Ha terminado la primera ronda de audiciones ante el tribunal de La Haya por el tema de las plantas de celulosa y la delegación uruguaya se siente satisfecha y expresó su regicijo luego de haberla evaluado como muy positiva y con resultados muy favorables para el Uruguay. ¿Cuál es la visión desde ese lado, desde el lado argentino, mi querido colega?

- Exactamente todo lo contrario. Aquí se dice lo mismo, sólo que cambiando la palabra Uruguay por Argentina.-

¿No es hermosa e inspiradora la política? Por eso nunca hablo de ella en esta casa.

Así está el mundo amigos... Ustedes no se hagan mala sangre y disfruten el momento.

08 junio 2006

Paren las rotativas!!!!!

Y hagan una Reverence.



Richard Bona estará en Montevideo.



PD. ¿Alguien sabe de un banco al que le quede plata para robarle? Sino voy a tener que trabajar de acomodadora o algo.

02 junio 2006

Ojalá que llueva... en noche de viernes

Llegó otro viernes que por suerte trajo lluvia... Sólo espero que siga lloviendo a mares en el Norte, donde tanto se necesita, por el bien del paisito.

Es cierto que luego de ese último post me ausenté un poco, pero no por lo que en él comento, sino por falta de tiempo.
Parece que un bicho devorador de mundos, se está engullendo al tiempo que tanto necesito. La verdad es que también me dejo llevar un poco por las circunstancias y soy demasiado perfeccionista, y necesito terminar las cosas antes de que se vaya la oportunidad, y entonces ahí queda un restito nomás para dormir lo mínimo imprescindible.
Pero por suerte, ya en menos de un mes llegan mis vacaciones, y justo a tiempo, antes de que se me atrofie la capacidad de asombro. El pasaje está ahí, al lado del huevito de la música, sostenido por unos caracoles, dejándose desear cada vez que le clavo los ojos. Dicen que México va a estar insoportablemente caluroso en todo el mes de julio... No hay mal que por bien no venga.

Con respecto a lo que conté la última vez... la voy llevando, en la medida de lo posible. Hay varias razones por las cuales tengo que sobreponerme. La principal es que Fede no hubiese querido que la tristeza me consumiera. De hecho, me estaría puteando si me viera deprimida.
Pero además, como diría mi hermana, las señales hablan por sí solas. Desde esa noche que les conté la última vez, la gata negra reaparece a la salida del lugar donde trabajo, y se frota, y hace mimos, y todos le dan de comer, ronronea y maúlla amablemente. Y volví a tener inquilinos emplumados en el agujero del extractor!!!
Pero además, otras cosas ocurren paralelamente, recordándome que la vida sigue, y que sus rumbos no son azarosos, pero se le parecen al misterio mucho más.

Hace un par de semanas Lucas me mandó la foto de su hijita recién nacida, Sofía. Hermosa, simplemente. Al verla me puse a pensar el tiempo transcurrido desde que lo conocí.
Lucas trabajaba para Lonely Planet. Lo conocí cuando vino a pasear por Uruguay y escribir al respecto para la publicación, cuando aún conservaba yo ciertos vicios idiomáticos importados de mi estadía en Mallorca. De hecho, fue él quien me regaló el libro que tengo como recomendación permanente en mi perfil.
Me fascinó si vida, la posibilidad que su trabajo le ofrecía de ampliar una y mil veces sus horizontes, su mente, conocer diferentes culturas, explorar, y contar todo eso al mundo. Casi lo mismo que hago yo cuando viajo, sólo que a él le pagaban para hacerlo.
Sin embargo, cada vez que le comentaba eso, me decía que hacía mucho tiempo que no podía regresar a Australia, a hacer una vida normal, a concentrarse en sus cosas.
Luego de estar en Uruguay, lo enviaron a algunos países de Europa y extrañamente, terminó en Guatemala tras una breve estancia en su país natal.
Después de estos 4 años que han transcurrido (4 años!!!) y de muchas idas y venidas, finalmente decidió dejar Lonely Planet y se asentó en Guatemala. Su corazón lo ancló al país, y a una mujer, quien acaba de de dar a luz a esa hermosa bebé de ceño fruncido por el flash.
Lucas tiene una nueva vida, una quilla y muchos nuevos objetivos que no se imaginaba siquiera cuando por primera vez nos cruzamos.
Hay tanto de impredescible en las vueltas de esta espiral que es la vida, que abandonarse y dejarse vencer, suena tonto, ilógico, al santo pepe.

Encima, cosas hermosas siguen sucediendo. Alguna llamada inesperada, conseguirte un disco de Fiona Apple que es un orgasmo latente, poder comer un roquefort que se precie de tal, recibir un "gracias" de la manera menos usual posible, haber podido empezar a grabar ese demo (por fin!), y tantas, tantas cositas, detalles, de los que más me gustan.

Además, y como si fuera poco, HOY ES EL CUMPLE DE NIGLI!!! Y hace mucho que no lo veo, y pifié la noche, porque hice planes en el Hot, pero cuando cumple alguno de esos amigos que adorás, como en este caso, la mente no se puede quedar quieta, y la alegría no tiene más remedio que desbordar por los poros.

Así que, dado lo que acabo de contarles, aquí van mis recomendaciones de este viernes lluvioso, con zapatos mojados, ideal pa la grappamiel:
- ¿Estás leyendo este texto con alguien al lado? Apagá la máquina y andá a tomar una con esa persona y pórtense mal.
- ¿Estás leyéndolo sólo? Aprovechá que tenés ese celular (máquina de la cual sigo zafando casi heroicamente), y arreglá jodita pa esta noche y portate mal.
- ¿No tenés más remedio que quedarte en casa porque estás enfermo? Las pelis nunca vienen mal (a propósito, sí, es cierto, quiero ver XMEN, ¿y qué?), y portarse mal cuando estás enfermo es como tener las excusa perfecta servida en bandeja y todo.

No dejen de disfrutar. Acuérdense que sino viene el bicho y se traga el tiempo que necesitabas...