24 noviembre 2006

That Lady Day - La emoción vestida de satén



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Esta joya de tema, junto con otros tantos, forman parte del penúltimo álbum grabado en estudio por Billie Holiday, en febrero del '58, Lady in Satin.
Billie Holiday (1915 – 1959) vivió con la misma intensidad con la que sus interpretaciones musicales tienen el poder de envolverte. Nadie diría que fue una voz privilegiada, así como sería tonto afirmar que ella ha tenido algún tipo de privilegio en vida.
Hay sólo unas pocas cosas que se pueden afirmar. Ella tenía talento para transmitir, fuerza para resistir, y humor para sanar. Y esto se ve reflejado en sus numerosas grabaciones, en sus expresiones, en las inflecciones de su voz.

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Pero este album, Lady in Satin tiene un aditivo extra, la experiencia, que transformó la voz de Billie en un arma de doble filo. La tristeza, el dolor, y el fantasma de una adicción redundante hacen tal acto de presencia en estas grabaciones, que es imposible no detener el aliento en la garganta, cuando algún pasaje se consume en emociones como en una inmensa hoguera.
Debe ser por eso que fue su disco favorito y debe ser por eso que esta versión de You’ve changed tiene vida propia. Ella cambió, o simplemente, se permitió ser más ella de lo que nunca había sido.
Se dice sin embargo que en este disco, los intrincados arreglos de Ray Ellis en algunos momentos sofocan la voz, que se vuelve casi imperceptible. Ray y Billie quizás no estaban sintonizados al momento de grabar este album, y cada uno tenía un preconcepto del producto que buscaba, o Ellis pensaba en la Billie de los años anteriores, la siempre sonriente y misteriosa muchacha, llena de energía.
El mismo Ray Ellis hace este comentario al respecto del album: “Después que terminamos el álbum…debo admitir que yo no estaba feliz con la interpretación de Billie, pero yo sólo la estaba escuchando musicalmente en vez de emocionalmente. No fue hasta después de haber escuchado la mezcla final unas semanas después que me dí cuenta que genial había sido su interpretación”.

Esta reedición del disco, del año 2006, no es más que la recuperación de este momento tan particular de la cantante, a sólo unos meses de desaparecer, pero ya dejando lo más íntimo de su alma en estas canciones: 1 - I'm a Fool to Want You 2 - For Heaven's Sake 3 - You Don't Know What Love Is 4 - I Get Along Without You Very Well 5 - For All We Know 6 - Violets for Your Furs 7 - You've Changed 8 - It's Easy to Remember 9 - But Beautiful 10 - Glad to Be Unhappy 11 - I'll Be Around

"Lady Day" nació Baltimore un 7 de abril de 1915, con el nombre de Eleanora Fagan Gough, cuyo padre, Clarence Holiday, abandonó por la banda de jazz (Fletcher Henderson's Orchestra) en donde tocaba banjo y guitarra. Dada la juventud de su madre, Eleanora creció entre familiares displiscentes y desarraigados. A sus 10 años, luego de haber sido víctima de un abuso sexual, fue internada en una escuela católica. Por suerte, aún quedaba algún amigo en esa familia, que la ayudó a salir de ese lugar dos años después.

Sobre sus padres, hay quienes dicen que nunca se casaron, aunque ella afirmó en su autobiografía, "Lady sings the blues": "Mom & Pop were just a couple of kids when they got married. He was eighteen, she was sixteen and I was three."

En 1927, se mudó a New Jersey, y luego a Brooklyn, donde ella y su madre se ganaron la vida trabajando como mucamas y prostitutas.

En 1932, fue descubierta en un club de Harlem llamado Monette's por el productor John Hammond. Para entonces, Billie había capturado una interesante audiencia luego que en 1930 interpretara Body and Soul dedicada a su madre, logrando a emocionar a su público al punto de las lágrimas. Al poco tiempo, ya había grabado varias sesiones en compañía de Benny Goodman.

El 23 de noviembre de 1934, hace exactamente 72 años, Billie se presentó en el Teatro Apollo, con el pianista Bobby Henderson, con quien mantenía una relación más allá de la música. Dicha relación (la musical), le ayudó a asentar su estatus de vocalista de jazz con un estilo en vías de convertirse en un clásico del jazz. Gracias a esto, se la pudo ver en los clubs de la calle 52 de Manhattan con bastante regularidad.

Allí se rodeó de músicos como Count Basie, Mal Waldron y Lester Young. A pesar de seguir entrando por la puerta trasera de los clubes, la entrada para negros, fue la primera cantante de jazz de color en compartir escenario con músicos blancos. Por ello, se puede nombrar a Artie Shaw entre los numerosos personajes de la historia del jazz con quien cantó.

Una mágica coincidencia hizo que durante una audición, Billie haya sido adornada con jazmines en el cabello, de la misma manera que alguna vez la habían arreglado cuando niña. Entonces, Lester Young la bautizó Lady Day, sobrenombre que la acompañaría hasta su muerte y que aún mantiene muchos años después.


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Las performances de Fretz (Lester Young) y Lady Day lograron una sinergia muy particular, inundada de emociones, y en donde Billie logró destapar completamente su talento para transmitir experiencias en cada canción. En palabras que ella misma pronunció:

"I can't stand to sing the same song the same way two nights in succession, let alone two years or ten years. If you can, then it ain't music, it's close-order drill or exercise or yodeling or something, not music."

"If I'm going to sing like someone else, then I don't need to sing at all."

"I hate straight singing. I have to change a tune to my own way of doing it. That's all I know."

"You can't copy anybody and end with anything. If you copy, it means you're working without any real feeling. No two people on earth are alike, and it's got to be that way in music or it isn't music."


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Su vida personal sufrió muchos altibajos. Se casó con el trombonista Jimmy Monroe, el 23 de agosto de 1941, pero al poco tiempo, empezó a tener una relación ilícita con el trompetista Joe Guy, para divorciarse (de ambos) en 1957. Ese mismo año, el 28 de marzo, se casó con Louis McKay, un miembro de la mafia.
Billie había comenzado a consumir drogas en su adolescencia, principalmente marihuana, y a inyectarse heroína en 1940. Sin embargo, su dependecia de las drogas es un tema controversial. Cuando fue arrestada en 1947, por consumo de drogas, el cual no era considerado una enfermedad, sino un crimen, se levantaron voces acusadoras y defensoras de la cantante. Hay quienes afirman que la dependencia no era tal, y que consumía drogas con fines recreativos, mientras otros dicen que el cambio en su voz en sus últimas actuaciones eran debidos a esta adicción. Algunos dicen que ella quería morir y era muy conciente de su adicción.

Actualmente se dividen sus grabaciones en tres períodos, tres Billies, tres momentos.

En los 30s, para Columbia, con Wilson, Goodman y Young. Este ha sido un período de autoexploración, y asentamiento de su estilo. El climax de estos años fue su interpretación de Strange Fruit, en los 40s, que levantó polvareda anti-racista, y vio nacer una discutida popularidad. Este tema es una adaptación de un poema de Louis Allen, en donde se retratan cuerpos negros colgados de árboles, entre otras cosas. Billie maduró en su estilo y confesó estar muy al tanto de lo que esta canción estaba transmitiendo. "You can be up to your boobies in white satin, with gardenias in your hair and no sugar cane for miles, but you can still be working on a plantation." Existe una grabación de la misma en vivo, en donde hace pausas y respiraciones con total intencionalidad, que acentúan el peso y significado de la letra.

El último período fue con Decca, hacia finales de los 40s, donde pierde lo jazzy, y adquiere lo blue, e incluye en grabaciones con orquesta de cuerdas, sus propias composiciones, como "God bless the child" y "Don't explain", con letras que cualquiera puede adivinar como autobiográficas.

Por estos años, al salir de su reclusión de 18 meses, su capacidad interpretativa llegó a su máximo nivel, a pesar de que su oído y plasticidad vocal, que nunca habían sido perfectos, decayeron considerablemente.

"Dope never helped anybody sing better or play music better or do anything better. All dope can do for you is kill you - and kill you the long, slow, hard way." "In this country, don't forget, a habit is no damn private hell. There's no solitary confinement outside of jail. A habit is hell for those you love. And in this country it's the worst kind of hell for those who love you." Decía entonces, pero no tardó demasiado tiempo en retomar la heroína en donde la había dejado.

Carl Van Vechten, un conocido fotógrafo de músicos, hizo una sesión de fotos de la ya no tan joven Billie, no por el peso de sus años, sino por el peso de la vida y experiencias.

Image Hosted by ImageShack.usFoto de Carl Van Vechten. 23 de marzo de 1949.

Esta sesión logró una resurrección de sus antiguas grabaciones, en los 50s, y la creación de los últimos y decisivos materiales de la vocalista. En 1954, su autobiografía "Lady Sings de Blues", la hizo resurgir en vox populi.

Lady sings the blues, 1954.Image Hosted by ImageShack.us

Fue arrestada nuevamente el 17 de julio de 1959, ya en su lecho de muerte. Billie, Lady Day, Eleanora, tenía entonces 44 años, 0.40 dólares en el banco, y 750 en su casa.

Fue enterrada en el cementerio de Saint Raymond's en el Bronx, Nueva York.

Desde su fallecimiento se han sucedido numerosos relanzamientos y reediciones de sus grabaciones que incluyen muestras inéditas de las pruebas y ensayos, y arreglos que no llegaron a tener su protagonismo cuando ella aún vivía.

La reedición de 1997 de Lady in Satin tiene por ejemplo, dos tomas alternativas de "I'm a Fool to Want You". Además, una versión stereo de "The End of a Love Affair", así como algunas pruebas de Lady Day, una canción que formaría parte de su último disco.

Este año se han lanzado 4 nuevas compilaciones: "You're My Thrill", "Very Best of Billie Holiday [Music Brokers]", Lady in Satin [con 2 Bonus Tracks] y "Definitive Gold [Bonus DVD]", tan sólo por la Sony.

En The unofficial Site pueden escuchar en módicos fragmentos mp3, la biografía realizada por la BBC World Service, llamada "Of the Shelf".

Pocos artistas han logrado fascinar al público, indignarlo, conmoverlo y transportarlo como Billie Holiday lo ha conseguido.

Hoy en día, es una de las voces de referencia de los artistas contemporáneos, y cada nueva generación la redescubre como la primera vez.

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"I'm always making a comeback but nobody ever tells me where I've been."







PD. Este texto es el número 200 publicado en esta casa, y no hace falta explicarles que no es coincidencia el tema elegido ni lo que representa para mí. Gracias por sus constantes visitas en ésta que también es su casa.

17 noviembre 2006

InVIERnáculo accidentado

Y se ve que mi racha con los autos no mejora...

El otro día volvíamos del trabajo cuatro compañeros, en la camioneta Toyota de Remi, que es danés, con acento y todo. Yo viajaba del lado del acompañante, y habíamos dejado a María en su casa, así que atrás viajaban Sarah y Emilia.
A las 430pm teníamos un sueño bárbaro, después de habernos tirado de la cama entre las 5 y las 6 am, y el sol estaba bastante insistente un día antes de la lluvia que provocó el apagón de todo el sur del país.
Así que veníamos como en sauna adentro del auto. Sarah sufría aún por la cuasi insolación que se mandó unos días antes. Toda su piel estaba inflamada y roja. Emilia viene pensando en la musicalización de sus cortos en post producción, así que no había mucha conversación adentro del vehículo.
Existe un cruce en la calle Quijote, donde convergen 5 calles, gracias a un triangulito.
Delante de nosotros venía un auto gris que frenó para ceder el paso a un auto rojo que venía por la izquierda. Pero el auto dobló en el triagulito antes de nuestra calle, y el auto de adelante arrancó.
Nadie se explica por qué frenó de golpe. El amague hizo que nosotros, que veníamos arrancando para doblar, le diéramos un empujón al auto gris.
En consecuencia, Remi lanzó una puteada ininteligible en danés, y los faros traseros de los de adelante calleron en lluvia.
Por suerte todos estábamos bien, porque no fue un choque a alta velocidad ni nada parecido.

A penas bajó el conductor del auto gris, de unos 60 y pico años, con los brazos alzados al cielo, haciendo gran alharaca del asunto, nos dimos cuenta que era un chanta.
- Qué me hiciste!!! - gritaba, captando la atención de los vecinos de la intersección.

Me bajé del auto con cierta dificultad para abrir la puerta, ya que el impacto, si bien casi no le hizo nada a la chapa del Toyota, se corrió hasta el límite de la puerta, por lo cual ésta quedó algo limitada en sus movimientos.

Del lado del acompañante del auto gris, salió una señora de similar edad que el conductor, con una carpeta en la mano. Obviamente no desabrochó ningún cinturón, pero se veía bien.
- Estamos trabajando. - Fue su comentario. No sé qué relevancia le encontraba ella a decirnos esto. Nosotros veníamos de una larga y complicada jornada de trabajo, y la mayoría íbamos hacia otras actividades, y sin embargo no andábamos ventilando nuestra vida así.

La mujer fue a ver el faro roto de su auto, y Remi ya estaba tratando de comunicarse con el viejo, lo cual lo dejaba en desventaja, a) porque el acento extranjero de Remi es evidente, b) porque el viejo era obvio que no se las arreglaría simplemente con una disculpa y un trámite del seguro, c) porque el viejo, como nos enteramos unos minutos más tarde, era del barrio, y todos los vecinos lo conocían.

Mientras Remi llamaba a su seguro, el viejo hizo sus correspondientes llamadas: al hijo de la nariz rota y la panza prominente, al hermano, al nieto... y fueron cayendo en la esquina además de algunos cuántos vecinos chusmetas, de esos que esperan ver la sangre chorrear.

Unos diez minutos después pasó un auto blanco, del cual se bajó un médico de la policía que estaba de civil. Lo primero que preguntó era si había lesionados.
Nosotros estábamos todos bien, pero imaginen nuestra sorpresa cuando la señora de repente gritó:
- A mi me duele la hernia de disco que tengo y los brazos! - (Y claro mija, si no usás cinturón... a mí se me dobló la puntita del corazón, mirá. Pero haceme el favor! Hablales del reuma ya que estás!)

Ahí nos dimos cuenta que la cosa venía por el lado de una demanda por daños y toda la perorata, cuando en realidad es sólo de chapa y pintura.

El médico llamó a la 13ra, y cayó una ambulancia. El viejo no se veía muy preocupado por el estado de la mujer. Los policías fueron directo a hablar con el viejo y sus familiares. Una hora les llevó el asunto.
Mientras, apareció el seguro de Remi, que hizo los trámites correspondientes.
Nosotras, sentadas en el cordón de la vereda, bajo la sombra del árbol escupidor (casi como la canción, eh?), ya comenzábamos a perder la paciencia. Sarah con su ardor en la piel, Emilia que tenía que ir a clases, y yo que tenía que estar antes de las 630hs en una reunión de laburo.

Finalmente, llevaron a la señora al hospital del Banco de Seguros, y luego de una hora y media por fin interrogaron a Remi. La desventaja que teníamos aumentó cuando Remi tuvo que admitir que todavía no había renovado la libreta porque no tenía hora, pero que ya había hecho los trámites en la IMM y la semana siguiente, en sus vacaciones, se iba a encargar de lo que quedaba. Obviamente le pidieron los papeles de residencia, y a todo esto nadie nos preguntaba nada a nosotras.

Emilia empezó a especular con un guión para un corto, que filmaría en esta misma esquina, en donde esos dos niños en patineta que vinieron a preguntar qué pasaba se vieron sarcásticamente manipulados por ella.
Los chicos se acercaron a nosotras directamente.
- ¿Saben qué pasó acá? - Y antes que yo pudiera contestarles, Emilia se adelantó.
- Hubo un choque y hay dos muertos. Ya se los llevaron, pero uno estaba descuartizado. - Les dijo.

El la esquina opuesta, la gomería ofrecía su propia estética, y los mecánicos trataban de ver si podrían vender alguna goma de garrón. En diagonal había una rotisería con mesas y sillas de plástico blancas aufera, a la sombra de uno de esos viejos Toldolux (mira que llega, eh!?), y en la esquina donde estábamos, un señor anciano, que probablemente ha vivido toda su vida en esa intersección, salió a la puerta a averiguar el por qué de tanto movimiento.
Aproveché mi creciente fastidio para charlar con él.
- De estos choques, deben tener bastantes en esta esquina. -
- No, mija, la verdad que es el primero, pero lo que pasa es que sacaron el cartel que había allá, en la otra esquina. Y ahora los ómnibus doblan por acá. Eso pasa. -

A todo esto, uno de los policías finalmente nos pidió los datos, que anotó en una hoja blanca. La arrogancia del tipo se le escapaba por los poros, pero bueno... aprovechamos para preguntarle cuánto más demoraría el trámite.
- Ahora tiene que venir la policía técnica, y tenemos que esperar que evalúen a la lesionada en el hospital y que salga la orden del juez para la comisaría. No va a llevar menos de 3 horas. -

Entonces tuve que llamar para avisar que era seguro que no llegaría a tiempo a la reunión. Y Emilia hirvió ya de furia porque si faltaba a esta clase, perdía el curso.

A las 630pm llegó la policía técnica, tomó de nuevo nuestros datos, y le hizo soplar el tubito a Remi, que obviamente dio cero. Por primera vez nos preguntaron a nosotras qué había pasado.
Quince minutos después, la policía técnica se retiró, y los de la 13ra, compraron bizcochos y tomaron mate, mientras nosotros esperábamos y esperábamos.
Sarah se dio cuenta que había un Super Fresco por la vuelta, y Emilia decidió que merecíamos una cerveza, dada la larga espera y el intenso calor.
A las 7pm por fin le indicaron a Remi que había que ir hasta la comisaría, pero antes, el mismo policía arrogante nos tomó nuevamente los datos, esta vez para ponerlos en un formulario.

Allí en la comisaría, había que esperar la orden del juez para que se termine el procesamiento. Nos dijeron a nosotras que ya podíamos retirarnos, pero no Remi, y como Emilia andaba apurada por su clase a las 730pm, decidimos tomar un taxi.

Remi se quedó hasta las 830pm decalrando.

4 horas para que los policías se deshagan de su ocio, y todo por una chapa torcida y un faro roto. Claro que los viejos desde el primer momento, vieron su oportunidad para sacar guita de este incidente, que el cronista del canal 10 llamaría "siniestro".

Por suerte, no manejo.

Y llegó mi viernes, que es el miércoles de la gente que tiene trabajos normales, y luego el sábado. Y como la empresa decidió regalarme un bono que es un cupón de descuento para el Montevideo chopin, caí en la casa de música, directo a la gódola de jazz y empecé a chusmear a los artistas.
Una cosa que me gusta de estos bonos, es que como caen de arriba por razones con las cuales no concuerdo, me doy la libertar de "apostar" con ellos.
¿Y a qué apouesto? Al descubrimiento.
Elijo artistas que no conozco, y no escucho los discos, simplemente los compro. Y no es hasta que llego a casa y les saco el celofán que dice que una vez sacado, no hay devolución, excepto por defectos de fabricación, sé que no hay vuelta atrás.
Pero jugar a esta ruleta musical siempre me sale bien.

Mis nuevas adquisiciones:
- Patricia Barber - Live - A Fortnicht in France. Grabaciones de sus presentaciones en La Rochelle, Paris, entre otros. Pianista y vocalista, con un sentido musical muy parecido al de Diane Krall, pero muy propio a la vez. Uno de sus temas se llama "Dansons le gigue!" y a pesar de su procedencia yanqui, su francés es muy bueno y le queda muy bien a su voz. Otro tema es puramente instrumental y muy interesante para cualquier pianista. Altamente recomendable.

- Juan Cruz de Urquiza - De este lado. Trompetista cuya apariencia es de algún intrumentista de los años 50, con bigotito, y el pelo un poco crecido. Qué sonido!!! Creo que es Argentino, pero corríjanme si me equivoco, plis. Este disco tiene una versión jazzística de "Promesas sobre el bidet", de Charly García. Obviamente, muy, muy recomendable también.

Los voy dejando, para que empiecen su fin de semana portándose mal, como debe ser.

09 noviembre 2006

¿Por dónde entrarle?

Alguna vez comenté que no sólo es que cante jazz sino que soy medio investigadora del estilo. Una cosa no va con la otra, porque podría no cantar y aún así, dedicarme a escuchar una y mil veces a un intérprete, músico, instrumentista, cantautor, y tratar de profundizar en esa energía que transmiten más allá de la técnica y las notas, y toda esa teoría musical que a todos les importa un rábano a la hora del disfrute.

Recuerdo que no hace mucho, alguien me pidió un consejo para de a poco meterse en el mundo del jazz, ya que las estridencias y fuerza aplastante de los rock ‘n’ rolles en su vida, habían ya colmado todas sus espectativas.
La cosa es que su oído y su percepción de la música quería refrescarse y justo viene a preguntarme a mí, que no soy muy ducha en eso de los consejos.

Entonces me habló de clásicos jazzeros, de las viejas orquestas y New Orleans, y me vi en la necesidad de ponerle el freno de mano. En sus previas consultas sobre el asunto, se ve que los comentarios que recibió fueron muy orientados hacia los comienzos, el origen de lo que hoy conocemos como jazz, y que ya se ha diversificado taaaanto, y sentí que lo que había escuchado hasta ahora, no le había resultado interesante o grandioso en ninguna media. Y claro que no puede ser así si te lo encajan con embudo directo a la garganta!
Para una persona en pleno siglo dieci…, digo viente,...y uno! eso! (Parafraseo conocido ya, lo sé, pero iba a poner siglo XX, así que la idea es la misma) Creo que es erróneo concebir una entrada al mundo del jazz en forma cronológica, sino en forma sensitiva. Lo que nos atrae de la música es algo tan subjetivo, que al fin de cuentas, por más de que existen millones de teorías al respecto de que la métrica y el latido del corazón, o que las ondas sonoras y el ritmo sináptico, y todo eso, que es muy válido también pero dista de ser verdad absoluta, siempre existe algo que no termina de definirse.

Existen personas que gozan y disfrutan la música de orquesta clásica, y me refiero a los grandes compositores clásicos, de sinfonías y óperas. Otras personas prefieren el rock, como mi amigo, con sus estridencias y sus beterías potentes, otros el pop, otros la salsa, otros la brasilera, otros la africana, étnica, oriental, celta, escocesa, folklórica, y demases etcéteras. Y lo que motiva este gusto por tal o cual estilo musical, es algo intrínseco en cada uno en parte, y por otro lado, tiene también mucho que ver con el reflejo condicionado al que nos someten desde que nacemos, y a veces mucho antes.

Julieta, por ejemplo, nació en julio, pleno invierno, pero se pierde en miles de fantasías que sólo ella conoce, cuando escucha un tambor al ritmo de candombe. Y es que dentro de la panza de su madre, asistió a cada ensayo de una comparsa, cuando a penas si empezaba a desarrollar sus órganos, y siguió escuchando murga en lo subsiguiente. Como les decía, quizás nos condicionan desde la panza y lo siguen haciendo luego de nuestro nacimiento.

Supongo que recordarán que comentaba que cuando era niña, mi padre abría de par en par las puertas del dormitorio que mi hermana y yo compartíamos, cada domingo a las 830 de la mañana, poniendo a todo trapo al helicóptero de The Wall, o la marcha triunfal de una ópera de Verdi, y durante todo el día se sucedían y combinaban diversos representantes del mundo de la música. Stones y Bizet, Led Zeppelin y Campanas tubulares, Gershwin y Petula Clark, John Mayall, BBKing, Muddy Waters y La Traviata, Mozart, Debussy y Ray Charles, Libertad del ’78 y Haendel, Chick Corea y Canciones Infantiles Venezolanas, Jacques Brel (Ne me quittes pas) y ZZ Top, Deep Purple y El Amor Brujo. Todo un compendio que se remataba en la noche jugando al mikado escuchando a Les Luthiers.

Así que teniendo estos pensamientos en mente, inspiré profundo y le dije a esta persona que lo mejor, ya que venía de escuchar mucho rock es que empezara por escuchar fusión, guitarristas, bajistas, de esos que abundan por el mundo, luego quizás latin jazz, y cuando se acostumbrara a esos sonidos, empezara a concentrarse en algunos intérpretes en particular que sin duda lo llevarían por un interesante camino de descubrimiento casi por inercia. Le tiré algunos nombres como para que vaya viendo por dónde empezar, y después todo fue una charla amena sobre música.

Le conté que en mi caso, y como deben ya haber deducido, yo le entré por el blues, y luego por la fusión, hasta que Brasil me hipnotizó, y entonces recién fui a dar con el latin jazz, y de allí seguí de largo para los clásicos, hasta que las big band hicieron su entrada grandiosa por la puerta trasera. En el transcurso de lo que viene siendo este camino interno con la música, me topé con el gospel, hace ya algunos años, y empecé a cantar en coros. De hecho esto ocurrió a penas un poco después de que me regalaran la guitarra.

El gospel me llevó por un camino paralelo a conocer a las grandes vocalistas de jazz que ahora escucho e investigo como una condenada. Empecé con Peggy Lee, luego Sarah Vaughan y Nina Simone. Y por supuesto, Ella y Billie (a quien estoy volviendo a escuchar desde otra perspectiva).

Han pasado unos, digamos,… ejem, 12 añitos desde mi primer encuentro con el gospel. Recientemente me ofrecieron participar de este proyecto, y dije que sí. Volver, a veces no significa retroceder, sino retomar desde donde dejaste, con una poca más de experiencia, y otros puntos de vista o de interés. Quizás esta sea una aislada experiencia, una única presentación. Pero supongo que aunque sea así, he encontrado que vale la pena el reencuentro.

Por eso es que los invito a que pasen mañana viernes por La Colmena, donde el Montevideo Gospel Choir, en nueva formación donde eu explorei tambein, va a hacer su actuación de retorno. (No me busquen en la foto, porque la que está es de la formación vieja, ja!). A las 21hs. No sé cuánto salen las entradas, sorry, pero sé que es con entrada. Algo es algo. Yo de la parte monetaria prefiero desentenderme.

Pasé tarde el chivo pero vieron con qué calité!!!! (No digan que no se colgaron con el palabrerío! Hasta pensaron que iba a hacer un gran descubrimiento y todo!!! A que entraron a leer por el título de la publicación!)



PD. Ah! Y mañana cerramos el programa de Omarrrr “Oda al pucho” Gutierrez… donde sí pueden intentar descubrirme entre los integrantes.

08 noviembre 2006

Mucho remar

Siempre que estoy por escribir esas cosas que me pasan últimamente, me pongo a pensar en a quién le interesa. Sin embargo, las visitas reiteradas a la página me convencen de que parece que sí hay alguna que otra persona que vuelve a curiosear.
En realidad, quería comentarles un poco el motivo de este silencio aípicamente prolongado en La Quinta Pata. No es ausencia, porque de repente vuelvo a hacer algunos retoques en esta casita.

Existen dos factores básicos que han causado esta postergación en las publicaciones:

El primero es que la escritura es un parto últimamente. Me refiero a que tengo tantas cosas en la cabeza que cuando me quiero sentar a escribir eso que me viene persiguiendo desde el viaje en ómnibus (por poner un ejemplo cualquiera), no sé ni cómo arrancar ni cómo seguir. No sé si es falta de inspiración. Creo que no. Ando bastante inspirada, pero poco concretista, digamos, si se me permite usar ese término con una libertad cuasi anarquista.
Pese a esto, algunas cosillas empezaron una cocción lenta. Como no he vuelto (aún) al ciclo de Perfiles, empecé a hacer algo parecido pero que no es lo mismo. Y se ve que me gustó tanto, que la elaboración está siendo un proceso extendido y minucioso.

Pero también existe otro factor por el cual ando dejándolos con ganas de leer, y es que se han venido concretando proyectos, y saliendo nuevos, y al mismo tiempo tuve un cambio de horario radical en la empresa (la que me paga el techo y la comida), que me ha venido obligando a reestructurar mis actividades.
Para que entiendan un poco por dónde viene la mano:
a) Mi horario cambió de el de lunes a viernes de 14 a 2245, a uno de sábados a miércoles, de 7 a 1545. Oh si! Mis fines de semana ahora son los jueves y viernes. La ventaja es que tengo la oportunidad de ver tanto el amanecer como el crepúsculo. Doble placer para la vista y el corazoncito.
b) Se cotizó esta vocecita... Eso quiere decir que además estoy cantando bastante, ¿adivinen cuándo? Los viernes y sábados. No sé si notan lo poco compatible del punto a) con el punto b).

En consecuencia suceden cosas como la de la noche, madrugada, día del sábado. Me tocó cantar en un boliche de la ciudad de Rosario (la uruguaya). Dos horitas se metió en la camioneta con carrito acoplado para llegar. Yo venía del laburo prácticamente, y de haberme levantado a eso de las 530am... Y dada la calidad humorística de los músicos que viajaban conmigo, fue imposible pegarse una siestita.
La cuestión es que al llegar, y luego de armar y hacer una prueba de sonido extensísima, porque a una cablecito misterioso se le ocurrió meter bardo, nos fuimos a cenar, y básicamente a hacer tiempo, porque no subiríamos al escenario como hasta las 3am.

Y así, un toque de una horita de corrido, con los mejores hits de los años 70 y 80, en donde hubo momentos interesantes, y otros, que bueno, pa qué ponerse a investigar... La cosa es que a pesar de tener una cansacio increíble, la adrenalina pudo con él y me divertí pila.

Claro que después de desarmar la parafandalia de aparatos del escenario, teníamos que volver a Montevideo rapidito porque tenía que entrar al de nuevo a la pecera a las 7am. Eran las 430am cuando salimos, con bastante tiempo como para llegar a tiempo. (Para quien preguntó, la redundancia de la plabra "tiempo" es a prosópito)

Sin embargo, el motor empezó a toser alrededor de las 530am, y decidió apagarse definitivamente a las 6, a 80 kilómetros de Montevideo. ¿Y la batería? Dead. Leyes de Murphy.

Tratamos de parar un ómnibus de Central que sabíamos que pasaría más o menos a esa hora. Pero ni se dignó a hacer siquiera una seña de luces. Pasó como bólodo al lado de nosotros.
Y ahí estábamos, en medio de la ruta con la camioneta apagadita y la luna redonda, grande, hermosa, y un frío increíble.
Finalmente, empujando y con esperanza, el auto arrancó de nuevo, pero anduvimos como a 40 por hora desde entonces, porque cualquier tipo de aceleración extendida corría el riesgo de hacer que el auto se desmayara nuevamente.
En conclusión, no sólo llegué tarde a Montevideo, y al laburo, sino que hasta la noche del domingo no pude dormir.
Este escenario (esperemos que esceptuando la parte en que se jode la batería del auto) parece que tiene ganas de repetirse en los siguientes fines de semana.
Y en el medio, ensayos y más ensayos.
No me quejo, sólo les comparto la información. La verdad es que ya era hora de activar el cuerpito con cosas que rejuvenecen el alma.
Por lo tanto, manténgase así, deambulandopor aquí, porque nadie se fue, nadie murió. Es sólo un silencio que sirve para tomar impulso para lo que vendrá.
Pórtense mal.