24 febrero 2007

Misterios acuosos

Aquí empieza toda vida, en el agua. Así empezaron a evolucionar los seres vivos, hasta que la misma evolución ideó nuevas formas de que el agua esté presente en alguna parte de nuestro ciclo. Por nosotros, los seres humanos, tenemos hoy en día la capacidad de desarrollar una bolsa, el amnios, dentro de la cual se desarrollará un embrión, que pronto se convertirá en feto y más adelante en bebé.
Este bebé aprenderá rápidamente que la vida afuera del agua está duele más, pesa más, pero que tiene millones de cosas hermosas para descubrir.

Sin embargo, el agua nos sigue atrayendo, sigue siendo imprescindible para nuestra vida, y nuestro desarrollo cognitivo, y a la vez es una fuente de misterios y de fascinación.
Supongo que es por eso que cuando contaba con 2 o 3 años, y mis padres me tiraron a la piscina quedé comprometida de por vida a volver a su encuentro.
A mis 10 años aprendí a bucear con mi hermana. Vivíamos en aquel entonces en Marsella, en la Cote d'Azur. Muchos envidian nuestra suerte al contarles cómo hacíamos largas caminatas hasta las "calanques", en español calas, para luego dar rienda suelta a nuestras actividades amatorias del mar. Para ese entonces mi hermana era subcampeona francesa de crawl y espalda, y yo de pecho y salvataje.
Nos divertíamos tanto dentro del agua, que al salir, nuestras pieles estaban arrugadas y los labios violetas.

Fue en el lugar de la fotillo - sí existe -, donde por primera vez combiné el nado con la fotografía.

Mi padre tenía una cámara sumergible que pocas veces nos dejaba tocar. Para él era además de un costoso aparato, una herramienta de trabajo. Pero aquella vez, se dejó convencer y me enseño a usarla.

Claro que mis primeras fotos no iban a ser de las mejores, sin embargo, mientras más se entromete uno con los recuerdos amenos, más increíbles y maravillosos son. Al igual que las fotos...

- Nos encontgramós en las pgrofundidadés de la Mediterranée... a la busquedá de una cgriaturá que fgrecuentá estás latitudés.... Mi hijo Phillipe ha decididó sumegrgigrsé por ultimá vez este diá. Temo por la vida de mi hijo... Intentagremós hacerlés llegagr imágenés de estos habitantés de los pgrofundó...

- Este es el conocidó pulpó graiadó. Quedán muy pocós en la Meditérranée. Este ejemplagr parecé que quiegré igr digrecto hacia Phillipe. Pogr su tamañó cgreemos que se tgratá de una hembgrá y pogr esó debemós tenegr muchó cuidadó pues puedé segr muy agresivá.

- Se ha asustadó y puedé atacagrrr! Debé estagr cuidandó sus cgriás. Phillipe se alejá pgronto de ellá.

- Pero oh! Quelle surprise! Una nuevá especié delanté de nuestros ojós! Debe estagr cazandó en el fondó. Pogr su estgructugrá vemós que se tgratá de un pgredadogr muy pagrecidó al pulpó graiadó...




- Quelle tristesse! Phillipe se ha quedadó sin oxígenó y debe gremontagr a la superficié. Mañaná intentagremos otgro encuentgró con está hegrmosa cgriatugra que desapagreció en la oscugridad de la mer...

Al pasar los años mi hermana concentró su atención en otras cosas, pero el agua sigue presente en su vida, cada vez que hace uso de su capacidad procreativa.

Hace unos pocos días que lo sé, y esta tía loca no puede parar de pensar en ello. Pronto habrá otra vocecita más gritándome "tía loca!" cuando llego de visita...

Bienvenida!

PD. Sí, espero que sea niña.

14 febrero 2007

Matinal

(Publicado en Negrita Cursiva el 24 de Setiembre)
Como es San Valentín...



Magda apenas abrió los ojos. Su instinto la despertó.
Sin estar completamente conciente aún, pudo olfatear lo que a unos cuántos metros, en la cocina, le estaban preparando. “Mejor me hago la dormida… Así quizás llegue a mi cama.” Se dijo.

Es posible que él ya sepa que así sucede cada mañana. Es muy probable que cuando él se levanta sigilosamente y va a la cocina a calentar el agua sabe que si Magda despierta y no lo ve, va a reacomodarse bajo las sábanas y cobijas, acurrucarse contra la almohada y esperar que él regrese al dormitorio. Y por supuesto, existe una alta probabilidad de que él siga con el ritual matutino a propósito, sólo por el placer de observarla despertarse, estirar a penas un brazo con los ojos entrecerrados esperando su caricia en la piel, desperezarse como un gato, y medio sentarse en la cama, para que él le extienda, espumante, su primer mate de la mañana con evidentes gestos de placer.

- Te enseñé bien. - Le dirá entonces Magda, con esa sonrisa que siempre lo invita a que regrese a la cama.


Feliz día para todos los que se enamoran de la vida!