29 setiembre 2009

Mi amigo MatE, el viajero en La Pesca, Tamaulipas

Mi amigo MatE, el viajero, les invita a ver algunas imágenes de una reciente visita a La Pesca y Tepehuajes, Tamaulipas, México.
Después de unos cuántos años sin ponerme traje de baño, finalmente me saqué las ganas, me quedé toda roja, me ardió la piel, me pelé, y ya he vuelto a mis ojeras habituales. Lo mejor fue poder darse un chapuzón en el Golfo de México y ver a los pelícanos hacer sus picados para cazar.

Realmente, esta no fue una visita para explorar cultura, sino más bien de desenchufe total. Hasta ahora es lo más parecido a la soledad y desenchufe de las playas de Rocha. Tepehuajes es, por ejemplo, el lugar más indómito y fascinante. Me hizo recordar a aquellas imágenes de Barra de Valizas cuando no había nadie. Estoy hablando de 4 casas, una cabaña que dice ser un super mercado y playa para donde quieras ver. El camino a Tepehuajes es hermoso, lleno de campos verdes y cuando se termina, te encontrás con que no hay mucho más que playa, lo cual es increíble. Tal cual Rocha, el ganado tiende a irse hasta la playa así que aquí hay cercos con púas para impedir que esto suceda. Me imagino que debe ser una playa muy poco amable cuando llega un huracán. De hecho, incluso con el hermoso clima que nos tocó, el agua chupaba peligrosamente para adentro.

La Pesca es mucho más turístico y civilizado, aunque los lugareños no creo que tengan muy claro como explotar la gran afluencia de turistas en las temporadas altas. Se limitan a hacer habitaciones de hotel y tiendas de abarrotes y souvenirs. Parece que no han encontrado aún la identidad que pueden darle al lugar para que sea más que un lugar donde van los jóvenes que no tienen tanto dinero como para ir a Cancún en el verano. No hay boliches con música, o un escenario al aire libre. Sin embargo cumple, cumple con el cometido de ir a no hacer nada más que tomar sol, comer mariscos y tomar cerveza hasta hartarse.
Habiendo dicho hecho, me preparo a contradecirme en cierta forma. En este publito suceden 3 cosas intrigantes. La primera la verán ustedes mismos, y ocurre en la escuela, como podrán apreciar en la foto del mural de entrada. La actualidad está impregnada en sus conciencias, y lo que ocurre a su alrededor no les es ajeno. La segunda es una granja de producción de larvas de camarones, hoy fantasma, abandonada, sin uso, lo que nos dejó pensando en cuál habrá sido el proceso y la razón por la cual esa esa granja fracasó. Y la tercera es el Centro de Conservación y Educación de Tortugas Marinas. No, no educan a las tortugas marinas, pero sí educan a los seres humanos en el museo que posea, sobre el trabajo que realizan para proteger a las tortugas marinas que anidan en la zona y favorecer su multiplicación. Dependiendo de la época del año, salen a buscar nidos de las distintas especies de tortugas que visitan la zona, y los monitorean, protegiéndolos de los predadores naturales, pero sobre todo, de los predadores humanos que vandalizan los nidos para vender los huevos. Vale la pena pasar por ahí.

Respirar el yodo del aire es un alivio para mis células, una necesidad, y me alegro por haberme finalmente sacado las ganas.

Pero dejaré que ustedes mismos juzguen...


Nada, nadie, gracias a que fuimos en día de semana.


Visitante del dormitorio.



Pelícano cazando.



Mural de escuela. Tiene muchos detalles para observar con detenimiento. Tómense unos momentos.


Cuando cae el sol, es hora de pescar.





Delicias culinarias. Arriba, sopa de mariscos y pescado. Abajo, jaivas a la veracruzana.




Encuentros fortuitos.




Locatarios I. Dejando huellas.


Locatarios II. Correcaminos.



Locatarios III. Bernardo, el ermitaño.





PD. Cuando sea grande voy a ser un locatario.