Luego de la cola de rigor en la puerta de Espacio Guambia, donde nos topamos con el inconveniente de que simplemente no importa que las mesas y las entradas no estén numeradas, algunas no se pueden usar (precisamente la que queríamos), nos instalamos finalmente en un lugar no tan desagradable.
Espacio G se ha convertido en uno de los bastiones de la cultura musical uruguaya y se esfuerza en ofrecer espectáculos de calidad, aunque cada vez que voy (con bastante separación temporal entre visita y visita), el menú se acorta y su relación calidad-precio se torna dudosa, sobre todo cuando uno ya pagó su entrada al espectáculo.
Picada en la mesa, y unas pitas frías y sin tostar fueron tragadas con cervecita negra (gracias Patricia, por existir).
Pero vayamos a lo que les interesa...
Pinocho se apareció solito en el escenario y presentó a una amiga, jovencita, indómita, Matilde López, alumna de canto de Carmen Pi, quién se atrevió a cantar acapella frente a un público que no entendía muy bien de qué se trataba, pero reaccionó con cálidos aplausos. Posteriormente fue acompañada por Carmen Pi en piano y coros. Las interpretaciones de Matilde tuvieron mucho cuidado en la afinación, y cierta suavidad en la voz (que bien podría deberse a los nervios de estar ahí plantada frente a gente desonocida).
Resurgió entonces Pinocho de atrás de la cortina roja y dio arranque a su espectáculo, con toda la fuerza y buena energía que uno podría esperar de él.
En el escenario estaban: Carmen Pi (piano, pianola, coros), Gonzalo Durán (guitarra), Edu Pitufo Lombardo (guitarra, coros, platillo), Nico Mora (guitarras y bandoneón), Gerardo Alonso (bajo y coros), Martín Ibarburu (batería).
Cantó temas de su último disco Flores, y clásicos carnavaleros y no tanto. Se dio el lujo de hacer un tango, y una dupla notable con Pitufo.
Sonido prolijito, aunque sabemos que el local de Espacio G,que a veces parece salón de fiestas de 15, con sus columnas atravesadas y sus vigas tan cercanas al escenario, tienden a tragar ciertas frecuencias agudas. Sin embargo, el sonidista (que ha sido el mismo desde que fui la primera vez), parece tener bien calados todos los inconvenientes del lugar. Los volúmenes y timbres eran exactos. De hecho, me resultó que el sonido era aún mejor que el del pasado concierto de Hugo Fattoruso en la Zitarrosa.Como desenfundé al toque la cámara de fotos pude percibir un inconveniente (aunque secundario y para algunos insignificante), que fue el encontrar en ese largo escenario, luz apropiada para retratar a todos los músicos, individualmente o en conjunto. Por supuesto, el foco principal cayó siempre sobre Pinocho, lo cual era de esperarse, pero los músicos a sus lados parecían muteados en el escenario, por momentos casi irreconocibles.
Más allá de esos detalles, fue un espectáculo redondo, muy bien planeado, cuyo hilo conductor fue invariablemente la conversación de Pinocho con el público. Lo que no está cantando, lo está comentando entre canción y canción. Pinocho tiene ese carisma carnavalero, es un gran contador de historias, y posee una capacidad innata de hacer reír al que escucha. Sus interpretaciones, además, fueron impecables, creíbles, compartidas.
Encontré que es uno de los pocos artistas que se para en el escenario para entregar su espectáculo al público. Esta característica, que parece medio tonta de mencionar, no es una constante en los últimos tiempos, donde el artista parece hacer su show ensimismado. Pinocho se entrega, en voz, en movimiento, en interpretación, y exhorta (como lo hizo en la última canción) al público a estar allí con él activamente.
En materia puramente musical, destacaron los arreglos de Carmen Pi, y de Pitufo Lombardo, responsable artístico del concierto. Todos en la banda cantaron coros en algún momento y el beat siempre firme e interesante de Martín Ibarburu en la batería contagió a todos.
Las miradas estaban abstraídas en el escenario, en la figura de Pinocho. Todos reían, todos compartían, todos formaban parte de ese momento.
Mi conclusión personal: Dios Momo no sólo desciende de sus Olimpos en carnaval...
(Cuando sea grande voy a ser fan de IU, ¿y vos?)





4 comentarios:
Esto no tiene precio, digo, las reseñas...gracias!
Ya en MTY?
Estoy viajando hoy mismo de vuelta.
Gracias por el comentario!
Besos.
bien ahii, muchas gracias amiga!!!
De na.
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