Una porción olvidada de nuestros intérpretes nacionales, es sin duda la que tiene que ver con la música clásica o académica. Si bien contamos con La Orquesta Filarmónica de Montevideo (OFM), La Orquesta Sinfónica y el coro del SODRE, la Banda Sinfónica de Montevideo, por nombrar sólo algunos casos, parece que olvidamos o dejamos de lado, muchas veces en pos de la música popular moderna, a estos músicos que sólo reconocemos en breves y contadas intervenciones con músicos de corte popular.
Es una lástima, pues no sólo se trata de músicos profesionales con gran calidad interpretativa, también docentes de la Escuela Municipal de Música, sino que trabajan arduamente para entregar entre uno y dos conciertos semanales en importantes salas de nuestro país.
Los músicos de la Filarmónica de Montevideo por ejemplo, que son empleados públicos, ensayan entre 3 y 4 veces por semana, ofrecen conciertos una o dos veces por semana, siempre de repertorios distintos, y con distintas propuestas, y participan de espectáculos en los cuales son invitados. En la mayoría de los casos, dada la naturaleza de las obras que interpretan, sus conciertos duran entre dos y tres horas, lo cual implica un gran esfuerzo y consume muchísima energía.
Al encontrarse en este momento en una etapa de definición de quién será su nuevo director permanente, el pasado mes han sido dirigidos por distintos maestros de nacionalidades bien diferentes: Carlos Prazeres de Brasil, Stanley DeRusha de Estados Unidos, y más recientemente en el concierto Montevideo por tres, por nuestro Federico García Vigil. Imagino que al igual que con nuestro Ballet, las autoridades estarán buscando refrescar la imágen de la OFM, elevar la calidad de sus actuaciones.
Sin embargo, es muy notable cómo la mitad de las personas que asisten a sus conciertos, están allí gracias a entradas de cortesía, y no porque hayan invertido en un asiento en el Teatro Solís, de precio prácticamente irrisorio y simbólico. Y aún así, el volúmen de público en está muy por debajo de la capacidad de la sala.
Es por eso que de vez en cuando, los músicos clásicos interpretan repertorios más populares, que reúnen un público bastante heterogéneo, y logra cumplir con el dicho: "Si la montaña no va a Mahoma..."
Montevideo por tres es un espectáculo en ese sentido, dirigido por Federico García Vigil, en el cual prevaleció el tango como género principal, lo que puede deberse a esta nueva ola de aficionados a las milongas bailables que han resucitado en la noche montevideana.
En estos últimos tiempos, es sabido que el maestro Vigil se ha volcado con más insistencia hacia estilos y géneros más accesibles al público general, acercando el mundo sinfónico y filarmónico a grandes y chicos. Este espectáculo, abreviado MP3, no fue la excepción, y convocó a todas las franjas etáreas bajo una sola premisa: la colaboración con Aldeas Infantiles.Por primera vez en varios meses, el Teatro Solís se llenó de un público que efectivamente sí había pagado la entrada, ya que ésta sería destinada a los fines nombrados. Vi madres e hijos de distintas edades, ancianos en sillas de ruedas, señores bien elegantes, y jóvenes más informales.
Luego de unas breves palabras de introducción y agradecimiento por parte de un representante de Aldeas Infantiles, el concierto se abrió paso con la pieza Taquito Militar de Mariano Moraes.
Le siguió Garufa, cantada por la colorida y disfrutable voz abaritonada de Ricardo Olivera, quien es más conocido por cantar en las noches de Fun Fun. Luego, La Yumba y Melancólico, Vieja Viola (otra vez con la intervención de Ricardo Olivera).
En dos de estas piezas, la pareja de baile Laura Legazcue y Ariel Perez llenaron de movimiento la escena con alternancia de vestuarios y una presencia cada vez más glamorosa a medida que avanzaba la velada.
El momento de magia suprema de la noche fue la pieza de Astor Piazzola, Adiós Nonino, la cual Federico García Vigil dedicó en homenaje a José Carbajal "El Sabalero" en su reciente desaparición física. Una introducción muy interesante de Julián Bello en el piano (un piano que merece una pequeña afinada y mejor microfoneada) abrió la melodía que los músicos de la Filarmónica interpretaron con gran carga emotiva. No fue para nada sorpresivo el copioso aplauso que siguió.
Ricardo Olivera volvió entonces a cantar su versión del conocido Cambalache, con algún pequeño retoque en la letra, que en lugar de nombrar a Carrera, nombró a Vigil, sin perder ni un ápice de calidad interpretativa.
El cierre del repertorio de tangos fue con La Cumparsita, exquisitamente bailada por Laura y Ariel y que de por sí sabemos que es de inmediata aceptación por parte del público.
Si bien el título del concierto indicaba "Tango, candombe y murga", el concierto se basó casi exclusivamente en el tango y agregó como una especie de bonus tracks el Candombe de la Suite de Ballet según Figari, hermosa pieza con la intervención de la cuerda de tambores, Candombe for export.
Como cierre de la noche, interpretaron Variaciones sobre un tema de Rada, con la participación, casi al final, de las baterías de las murgas La Reina de la Teja y Curtidores de Hongos.
Me dio un poco de lástima que tanto la cuerda de tambores como las baterías de murga estuvieron allí parados casi todo el tema, y a penas tuvieron intervención en ellos (muy bien arreglados, por cierto) hacia el final.
Y sí, contrario a lo que pueden pensar, los músicos clásicos también saben tocar candombe y marcha camión!
El show además contó con una móvil y colorida iluminación que llenó los espacios negros o blancos del escenario, que suele ser uno de los factores de "aburrimiento" de los espectadores cuando van a ver espectáculos clásicos, tan acostumbrados que estamos a las imágenes en tecnicolor de la tele y el cine.
Esa misma semana, la Filarmónica de Montevideo volvió a actuar, esta vez el jueves 28 con una Gala Lírica donde cantaron los ganadores del concurso de Juventudes Musicales: Flavia Berardi, Marianne Cardoso, Kaycobé Gómez, Andrés Prunell y Federico Rodriguez y dirigidos por el maestro Stanley DeRusha.
En diciembre, la Filarmónica de Montevideo actuará en el show de La Triple Nelson, con motivo del lanzamiento del nuevo disco de la banda, llamado Caos.
No está de más que asistamos de vez en cuando a las presentaciones de las grandes composiciones clásicas de nuestra era, interpretadas por músicos tan nuestros como cualquiera de los que apoyamos y difundimos en Intercambio Uruguay.
Recuerden que en el aplauso está muchas veces, la verdadera retribución al artista.
Dharma para Intercambio Uruguay
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