06 noviembre 2010

Catando vinos

Una de las cosas que te enseñan cuando vas a catar vinos, es que para "limpiar" el paladar, para que no se quede impregnada la impresión más fuerte del vino que que acabás de probar, para que no se confundan los sentidos al probar el siguiente vino, y para que se pueda apreciar correctamente lo que vendrá en la seguiente copa, hay que tomar un vaso de agua entre cata y cata.
Tomar agua, implica que uno saboreó el vino anterior, lo palpó, le hizo buches en la lengua, para que todas las papilas gustatitvas se activen, lo olfateó, lo tuvo en la garganta y aspiró el vapor. Pero los experiencias de placer efímero, de placer que queda en el recuerdo, deben terminar. Entonces se bebe el agua, en un acto que simboliza estar listo para la siguiente copa, para la siguiente experiencia, para la siguiente degustación.

A lo largo de mi aún breve vida, he estado probando muchos vinos, o lo que quiero decir en realidad, he estado en muchos países, en distintas circunstancias, por períodos de tiempo más o menos largos. Las razones de mis regresos al Uruguay han sido igualmente diversas y en condiciones disímiles cada vez.

Hace poco me preguntaban, ahora que ya casi llevo dos meses en Uruguay después de mi estancia en México de casi 4 años, por qué vuelvo a Uruguay, si al poco o mucho tiempo, vuelvo a arrancar para otras latitudes. Pensaba entonces en decirle que Uruguay es mi reflejo, es parte importantísima de lo que soy, y lo llevo conmigo a cualquiera de esas nuevas latitudes.

Sin embargo, más recientemente dí con la justa medida de lo que sucede: Uruguay es mi vaso de agua entre copas de vino. Si no paso por él, no estaré jamás lista para lo que vendrá, ni mis sentidos estarán prontos para captar (o catar) lo que estaré probando.
Es esencial pisar Uruguay, importantísimo quedarse un tiempo y desintoxicarse para tener la mente clara, y organizar las nuevas piezas de este puzzle que no para de crecer. A veces estoy años, a veces meses, no importa cuánto tiempo me lleve tomar este vaso de agua.

Quizás esta vez, decida catar vinos en mi país por un tiempo, quizás me deje de tomar vinos y me quede con el vaso de agua. Todo puede ser. Por ahora, aquí está mi ancla, en estas aguas frías y sedimentosas del Río de la Plata.Y qué nunca falten!