01 enero 2012

Liliputienses XVII - Cuando Mandy sueña

En el aire se respira el iodo, la arena... Se escuchan las olas y los botes de pescadores juntando las redes al final de la jornada de trabajo. Algunas voces se saludan, algunos niños ríen y gritan, algunas gaviotas sobrevuelan el pueblito.

Los pescadores cargan las redes en palos que montan en los hombros entre dos de ellos, y caminan rumbo a unas casitas blancas, todas iguales, y paralelas, en una leve pendiente.
Al final de la única calle se encuentra la única iglesia, con su única torre y su única campana, que fuese donada por un barco pesquero que anduvo de visita en esos días de temporal que casi los hace naufragar.

Los pescadores con sus redes en sus palos arrolladas, se detienen frente a las puertas justo cuando el solo empieza a besar el agua. Los niños se alborotan y las señoras salen a la puerta expectantes.

A la hora señalada, suena la campana de la iglesia y todos se meten a sus casitas blancas, abren las ventanas una a una, con suave sonido de bisagras.
Todos abren las mismas ventanas, iguales en cada una de sus casas, paralelas todas ellas, para que desde la primer casita de la calle a la última se pueda ver el mar.
Se forma un tunel de múltiples marcos en cuyo final se pone el sol en el horizonte.





Para Mandy, se resumía en "Dhar, acabo de tener un sueño muy lindo. Era un puebito de casas blancas y ¿podés creer que todos abrían las ventanas al mismo tiempo para que nadie se pierda ver la puesta de sol?. Y lo más lindo es que todas las casas estaban una al lado de la otra con las mismas ventanas, así, una en frente de la otra, para que eso pudiese ser posible. ¿No es lindo?"


Para mí, un hermoso deseo para el mundo en el año 2012.

Feliz año para todos!